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La dimensión internacional de Rusia

Putin se hace grande fuera

El presidente ruso alardea del protagonismo asumido el 2013 en política exterior

Ha intervenido en Ucrania y Siria y se ha enfrentado a Washington por Snowden

EL PERIÓDICO
MOSCÚ

Al presidente ruso, Vladimir Putin, le gusta dejar perplejos a todos. El 2013 ha sido, sin duda, un año de triunfo de esa estrategia del jefe del Kremlin que le convirtió en pocos meses en un actor clave en el escenario internacional.

Evitó un ataque contra Siria y salvó al presidente estadounidense Barack Obama de una situación muy comprometida con su plan de liquidación de las armas químicas en posesión del presidente sirio, Bashar al Asad; sedujo al Gobierno de Ucrania bajo las narices de la Unión Europea con una lluvia de ayudas financieras, y dio asilo al enemigo número uno de Washington, el exagente de la CIA Edward Snowden. Además, Putin ha contribuido al inicio del diálogo con el nuevo presidente de Irán sobre el programa nuclear

Esos logros han empujado a los rusos a elegirle como persona del año por sexta vez consecutiva, según un reciente sondeo del reputado servicio de estudios de opinión pública, VTsIOM. «Una de las razones de que el presidente ruso sea elegido por sexta vez consecutiva el hombre del año por los rusos es su enorme experiencia política acumulada desde el 2000 cuando ganó sus primeras elecciones presidenciales. Es actualmente uno de los políticos más experimentados y con más peso en el escenario internacional», dijo Yevgueni Minchenko, director del Instituto internacional de peritaje político.

INDEPENDENCIA EXTERIOR / El Kremlin ganó su primer punto en el 2013 cuando se enfrentó a Washington al conceder asilo a Snowden a pesar de los daños que podría ocasionar esa decisión en las relaciones con EEUU. Putin dejó claro que no cedería a la presión de Obama, que insistía en que Rusia extraditara al fugitivo, acusado de espionaje por EEUU al denunciar la vigilancia eletrónica sin límites llevado a cabo por los servicios especiales estadounidenses. «No nos vamos a comportar igual que se comportan otros países. Somos un país independiente y tenemos una política exterior independiente», sentenció Putin.

El resultado más inmediato de la concesión de asilo a Snowden, que vivió varias semanas en la zona de tránsito del aeropuerto Sheremetievo desde el pasado 23 de junio, fue la negativa de Obama a viajar a Moscú en septiembre cuando estaba prevista una reunión en la capital rusa con Putin y una cumbre del G20 en San Petersburgo. Además, algunos políticos estadounidenses amenazaron con boicotear  los próximos Juegos Olímpicos que se celebrarán en el 2014 en el balneario ruso de Sochi.

Sin embargo, el caso Snowden puso precisamente de manifiesto que Rusia está preparada para consolidarse en el mundo como el principal antagonista de Estados Unidos. Esa tesis fue uno de los mensajes clave del discurso anual sobre el estado de la nación del presidente ruso, que pronunció en diciembre. Putin aseguró que el Kremlin seguirá su línea propia en materia de relaciones internacionales, tal y como lo ha demostrado ya en varias ocasiones a Occidente, tanto con el conflicto en Siria como el programa nuclear de Irán.

«Haremos todo lo posible para ser líder mundial en lo que se refiere a la defensa del derecho internacional, respeto a la soberanía nacional, la autodeterminación y la identidad nacional», dijo el líder del Kremlin.

Aunque Putin no mencionó directamente a Washington como un mal ejemplo a seguir, su discurso en algunos momentos parecía una clara alusión al antiguo adversario de Moscú en la época de la guerra fría.

25.000 MILLONES / El verdadero triunfo de Putin en el 2013 llegó cuando nadie lo esperaba. El mundo se preparaba para un ataque estadounidense contra Siria que parecía inminente cuando el Kremlin propuso un plan para aniquilar las armas químicas de Damasco, una verdadera salvación para Obama.

Luego llegó el turno de la UE de sentir el poderío del líder ruso y conocer su manera de sorprender en el último momento. El presidente de Ucrania, Viktor  Yanukóvich, y su homólogo ruso firmaron en diciembre en Moscú un acuerdo que promete a la economía ucraniana unos 25.000 millones de euros en los próximos cinco años.

El Kremlin consintió en comprar unos 10.800 euros de deuda ucraniana y reducir en un tercio el precio que Ucrania está pagando por el gas ruso desde el 2009. Ese histórico acuerdo llegó como una penosa derrota de la diplomacia de Bruselas, que ya daba por hecho la firma del Acuerdo de la Asociación entre Ucrania y la UE en la cumbre de Vilna a finales de noviembre pasado.

«Putin se siente en el cima de su poder tanto en Rusia como a nivel internacional. Sus principales logros en el 2013 han sido el caso Snowden, la iniciativa que permitió evitar el ataque estadounidense contra Siria y el acuerdo con Ucrania, que aplaza por tiempo indefinido la asociación de Kiev con la UE», manifestó a este diario el politólogo ruso Vladimir Slatinov.