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Obama rinde un apagado tributo a Kennedy

El presidente recuerda al mandatario asesinado en un discurso en Washington

RICARDO MIR DE FRANCIA / Washington

En las primarias demócratas del 2008, la familia Kennedy designó a Barack Obama como el heredero político de JFK. "Hay un candidato que ofrece la misma esperanza e inspiración que mi padre", dijo entonces Caroline Kennedy, la única hija del presidente asesinado, durante un discurso en la Universidad Americana. Antes incluso de aquel punto de inflexión en la pelea contra Hillary Clinton, las comparaciones estaban ya en boca de muchos. Los dos capturaron la imaginación del país y encarnaron el cambio generacional que reclamaban los tiempos. La diferencia es que Kennedy, del que este viernes se cumple el 50º aniversario de su asesinato, no vivió lo suficiente para romper su promesa, y Obama la está rompiendo.

Paralelismos aparte, ayer fue un día de tributos. En una ceremonia para marcar el aniversario de la medalla de la Libertad, la máxima institución civil de EEUU, creada por John F. Kennedy, Obama homenajeó al hombre que presidía al país cuando nació. "Si sigue con nosotros en nuestra imaginación no es porque nos dejara demasiado pronto, sino porque encarnó el carácter del pueblo al que lideró. Fuerte y resuelto. Intrépido y amante de la diversión. Desafiante de lo imposible y, sobre todo, dispuesto a rehacer el mundo sin contentarse con lo que es sino con lo que podría ser", dijo en Museo de Historia Americana.

El discurso fue corto, y bastante sobrio. Se vio a un Obama apagado, sin la inspiración ni la chispa que marcó la retórica de Kennedy y la suya propia. No está vive sus mejores días. Su popularidad atraviesa un momento nefasto. Ha caído nueve puntos en el último mes, debido fundamentalmente al desbarajuste de la reforma sanitaria.

Cruzado de la libertad

El 44º presidente definió al 35º como "alguien que se podría haber retirado a una vida de lujo y fácil, pero que decidió vivir en la arena (política), navegando a veces contra la corriente y a veces a favor de ella". Resaltó su idealismo. Lo pintó como un cruzado de la libertad sin mencionar el combate que libró contra la Unión Soviética de Nikita Khrushchev, y trató de enmarcar su legado, desde la promoción de la cultura a su ambición para llegar a la Luna, que no llegó a ver cumplida. "El poder de hacer grande a una nación reside en su gente y en su libertad. Esa fue su filosofía. Ese fue su legado".

El recuerdo de Kennedy se fundió en el discurso con el homenaje tributo a los receptores de la medalla de la Libertad. Más de medio centenar de ellos, incluido Bill Clinton, al que se la entregó unas horas antes por la mañana, le escucharon desde la platea. Tanto el presidente y su mujer como los Clinton habían abierto la jornada con una ofrenda floral junto a la tumba de John y Jacqueline Kennedy en el cementerio de Arlington. Durante la ceremonia estuvieron flanqueados por algunos miembros de la familia Kennedy, como la anciana viuda de Robert Kennedy, asesinado en 1968.

De todo el mandato de JFK, una presidencia de menos de tres años, pero con momentos cruciales para la historia como la 'crisis de los misiles' o la pugna con los soviéticos en Berlín, Obama solo se recreó en la creación de los Peace Corps. Los Cuerpo de Paz fueron aquel ejercito de voluntarios dedicados a promover los valores estadounidenses por el mundo y aprender de otras culturas. 

Temas: Kennedy

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