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ELECCIONES MUNICIPALES Y ESTATALES EN EEUU

Chris Christie vence en Nueva Jersey y el Tea Party se estrella en Virginia

Los comicios a gobernador dejan algunas lecciones para los republicanos

RICARDO MIR DE FRANCIA / Washington

El republicano Chris Christie, reelegido gobernador de Nueva Jersey / ATLAS

Las elecciones celebradas el martes en Estados Unidos para renovar a los gobernadores de los estados de Nueva Jersey Virginia han dejado un mensaje para el Partido Republicano: quizás sea hora de optar por la moderación. El republicano Chris Christie, una de las figuras más centristas e inclusivas de la formación, ha revalidado el cargo de gobernador en Nueva Jersey con una ventaja de más de 20 puntos sobre su rival, un claro espaldarazo a sus aspiraciones para competir por la presidencia en 2016. En Virginia, por el contrario, el candidato ultraconservador del Tea Party ha sucumbido por estrecho margen ante el demócrata Terry McAuliffe, apadrinado por los Clinton.

No será hasta finales del año que viene cuando se celebren las elecciones legislativas, en las que se renovarán todos los escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de las bancadas del Senado. Pero los comicios de este martes sirven para medir la temperatura política en un momento tan difícil para el presidente Barack Obama como para los republicanos. La credibilidad del primero ha quedado en entredicho a raíz de los problemas que está teniendo la puesta en marcha de las bolsas de seguros sanitarios, mientras los conservadores están pagando en las encuestas los platos rotos de los 16 días del cierre parcial del Gobierno.

Christie tiende a hablar claro y con independencia. No en vano ha denunciado el dogmatismo del Tea Party. Su verbo afilado y sin complejos es una de sus señas de identidad, junto a disposición a pactar con sus rivales en un estado de tradición obrera, donde los votantes demócratas registrados superan en más de 700.000 a los republicanos. Esta madrugada se ha impuesto por 22 puntos de ventaja a la candidata demócrata Barbara Buono, demostrando que los conservadores también pueden atraer a las minorías y los independientes.

"Ha demostrado que un republicano conservador puede captar votos de los hispanos y los afroamericanos, que un gobernador provida puede obtener votos de las mujeres. Esto significa que todos esos votantes están a nuestro alcance, que no tenemos las puertas cerradas demográficamente o geográficamente", ha subrayado el expresidente del Comité Nacional Republicano, Ed Gillespie.

Revés para el Tea Party

En Virginia, en cambio, los republicanos pagaron seguramente el celo ultraconservador de su candidato, el fiscal general del estado, Ken Cuccinelli, a quien los demócratas han presentado como un "extremista" por su oposición a los anticonceptivos o por su apoyo a la estrategia que condujo al cierre de la Administración.

Cuccinelli trató de convertir su campaña en un referendo contra la reforma sanitaria de Obama, pero ha visto cómo la maquinaria demócrata se volcaba en apoyo de McAuliffe, expresidente del partido, quien ha gastado mucho más en propaganda electoral. Obama y los Clinton le han arropado en alguno de sus mítines y el empresario ha acabado imponiéndose con un margen de apenas dos puntos.

A su favor ha jugado además el vuelco demográfico en Virginia, uno de los estados bisagra donde se deciden las presidenciales. Como sucede en el resto del país, las minorías tienen allí cada vez más peso, a lo que hay que unir el perfil liberal del norte del estado, donde viven muchos de los trabajadores de Washington y de la Administración pública. McAuliffe sustituirá al gobernador republicano Bob McDonell.