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LA CRISIS SE AGUDIZA EN EL CAIRO

Matanza en Egipto

El Ejército y la policía desalojan a sangre y fuego los campamentos de los Hermanos Musulmanes

El vicepresidente Baradei dimite en desacuerdo con el asalto y dice que la «violencia era evitable»

KIM AMOR

Nadie sabe exactamente el número de víctimas mortales. El Ministerio de Sanidad egipcio dio la cifra de 278 muertos, entre ellos 43 policías. Los Hermanos Musulmanes aseguran que fueron al menos 2.000 y que se produjeron más de 10.000 heridos. Lo que está claro es que las fuerzas de seguridad egipcias causaron un baño de sangre cuando a primera hora de la mañana de ayer entraron a saco para desmantelar los dos campamentos de protesta que los seguidores de Mohamed Mursi, el presidente depuesto por el Ejército el pasado 3 de julio, mantenían desde hace más de un mes.

La masacre, que mereció una amplia condena internacional -incluso por parte de los países que se mostraron más comprensivos con el golpe que derrocó a Mursi- intensifica la crisis y pone a Egipto al borde del abismo. Las autoridades egipcias surgidas del golpe decretaron el estado de excepción durante un mes e impusieron un toque de queda (que estará en vigor desde las nueve de la noche hasta las seis de la mañana) en 14 de las 27 provincias del país. «Quien viole estas órdenes será encarcelado», señaló un comunicado oficial. La medida afecta a ciudades como El Cairo, Alejandría y Suez.

Tras la matanza, los disturbios y la violencia se extendieron por casi toda la geografía egipcia. Los miembros y seguidores de la Hermandad islamista se enfrentaron a las fuerzas de seguridad no solo en El Cairo, sino también en Alejandría (donde hubo 10 muertos), Minya, Assiut, Fayoum (donde se produjeron 35 muertos) Suez y Ismailiya (donde murieron al menos 15 personas).

Entre las víctimas mortales producidas en El Cairo en el momento del desalojo de los campamentos se encuentra una hija de 17 años de uno de los principales líderes de los Hermanos Musulmanes, Mohamed al Beltagui, que fue alcanzada por una bala. También murieron dos periodistas, uno británico y otra egipcia, y otros reporteros y fotógrafos resultaron heridos.

CÁMARA FALLECIDO / El británico fallecido es el cámara de la cadena Sky News Mick Deane, de 61 años, alcanzado por un disparo cuando cubría la información en la plaza Rabaa al Adawiya, donde se encontraba uno de los campamentos. En el mismo lugar murió de un tiro la periodista egipcia del rotativo 'Gulf News' Habiba Ahmed Abdelaziz, de 26 años, que se encontraba en el lugar no como informadora sino participando en la 'sentada' de los seguidores de Mursi.

Tras desalojarlos, las fuerzas de seguridad destruyeron los campamentos con bulldózers. Los centros hospitalarios recibieron numerosos heridos y en los alrededores de la plaza Rabaa al Adawiya se improvisaron hospitales de campaña.

Los disturbios se prolongaron durante toda la jornada. Las fuerzas de seguridad tomaron rápidamente el control de la plaza Nahda, donde estaba situado el segundo campamento, pero en la de Rabaa al Adawiya, donde se ubicaba el mayor de los dos campamentos de protesta, los Hermanos Musulmanes ofrecieron resistencia y se atrincheraron en la mezquita y sus alrededores. No fue hasta última hora de la tarde que la policía se hizo con el control absoluto del lugar.

EDIFICIOS ATACADOS / La televisión estatal egipcia informó de que, en un suburbio del oeste de El Cairo, seguidores de Mursi dispararon y mataron a cuatro policías. En incidentes separados en distintos puntos del país, los manifestantes islamistas atacaron comisarías de policía y edificios gubernamentales. Según un corresponsal de la televisión egipcia, seguidores de los Hermanos Musulmanes atacaron la célebre Biblioteca de Alejandría.

La mayoría de los dirigentes de los Hermanos Musulmanes, al igual que Mursi, fueron detenidos tras el golpe de Estado. Pero ocho de los dirigentes de la Hermandad que aún quedaban en libertad fueron arrestados ayer cerca de la plaza Rabaa al Adawiya, entre ellos el vicepresidente del Partido Libertad y Justicia (brazo político de la cofradía), Esam al Arian, y el clérigo Safuat el Hegazy.

LA CARTA DE DIMISIÓN / La matanza provocó la dimisión del vicepresidente egipcio y responsable de Relaciones Internacionales del nuevo Gobierno, Mohamed el Baradei. En una carta dirigida al presidente del país, Adli Mansur, El Baradei, señaló: «Ha llegado a ser muy difícil para mí continuar al frente de la responsabilidad de tomar decisiones con las que no estoy de acuerdo y de las que temo sus consecuencias». El dirigente señaló que no es capaz de asumir la responsabilidad de «una sola gota de sangre» ante Dios, ante su conciencia y los ciudadanos, y subrayó que estaba convencido de que «la violencia era evitable».

Los incidentes de ayer hicieron realidad los malos presagios que se habían apoderado del país desde que hace una semana y media fracasó la mediación internacional de Estados Unidos y la Unión Europea, que buscaba precisamente evitar un baño de sangre.

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