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Macroproceso a la red Ergenekon

La justicia de Turquía encarcela a la antigua cúpula militar por golpismo

El exjefe del Ejército, cuatro generales y siete altos mandos pasarán el resto de su vida en prisión

Un tribunal dicta 1.200 años de cárcel y 22 cadenas perpetuas a una trama que quería sembrar el caos

ANDRÉS MOURENZA
ATENAS

Más de 1.200 años de cárcel, 22 cadenas perpetuas y solo 21 absoluciones fue la sentencia que dictó ayer un tribunal turco para los 275 imputados en el caso Ergenekon, en el que se juzgaba a una red que, según la justicia, pretendían derrocar al Gobierno del islamista moderado Recep Tayyip Erdogan. Entre aquellos que pasarán el resto de su vida entre rejas se encuentran el exjefe de las Fuerzas Armadas Ilker Basbug, además de otros cuatro generales del Ejército y otros siete altos mandos militares.

El tribunal consideró que los acusados habían creado la red Ergenekon -cuyo nombre proviene de la mitología turca utilizada por los ultranacionalistas- como una «organización terrorista» que, a través de la comisión de atentados y asesinatos contra destacados miembros de la sociedad, la política, la cultura y las minorías religiosas, pretendía sembrar el caos en Turquía para así justificar una intervención del Ejército. Al frente de esta organización se encontraría el general retirado Veli Küçük -al que se ha acusado repetidamente de estar detrás de la creación de una unidad secreta de la Gendarmería, JITEM, encargada de la guerra sucia desde la década de 1970-, el capitán en la reserva Muzaffer Tekin y el periodista Tuncay Özkan. Además, fueron condenados a diversas penas de cárcel tres diputados de la oposición, cuatro rectores, dos conocidos mafiosos y varios periodistas y escritores.

RECOVECOS CAPRICHOSOS / La historia toma a veces recovecos caprichosos. El ambiente del macroproceso, cuya instrucción y juicio se han prolongado durante más de seis años, ha recordado mucho a los inmensos juicios tras el golpe de Estado de 1980, solo que esta vez eran los militares los que se sentaban en el banquillo. Como entonces, los acusados sentados en el centro de un inmenso cuadrilátero, escoltados por el tribunal, las decenas de letrados de la defensa y la acusación y, al fondo, los familiares preocupados por una sentencia anunciada desde hace tiempo.

Y no es que no haya sospechas fundadas sobre los condenados: la implicación de militares como Veli Küçük o del mafioso Sedat Peker en oscuros episodios de la historia turca era un secreto a voces en Turquía. Pero también existen serias dudas sobre las garantías procesales como ayer dejó claro la Unión Europea: «La Comisión ha indicado en varias ocasiones su preocupación sobre los derechos de la defensa, el largo periodo de encarcelación preventiva y el sumario 'atrapa-todo'», afirmó ayer un portavoz europeo.

La oposición laica considera que el Gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) ha utilizado el juicio para librarse de aquellos que podían ser un obstáculo para sus planes, empezando por el Ejército. Tras conocer el veredicto, el general Basbug afirmó sentirse con «la conciencia tranquila» y dijo que «la última palabra» la diría «la nación».

El problema, como dejó claro el académico Baskin Oran, es que si bien está claro que «muchos de los acusados planearon un golpe» no se ha ahondado lo suficiente en las conexiones de Ergenekon con, por ejemplo, el asesinato del periodista turcoarmenio Hrant Dink y otros incidentes cerrados en falso.

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