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ATENTADO DE IMPACTO EN PAKISTÁN

La vida por la educación

Extremistas islámicos hieren de gravedad a una chica de 14 años que denunciaba los excesos de los talibanes

MARC MARGINEDAS / BARCELONA
ANSAR ABBÁS / PESHAWAR

«Quienes llevaron a cabo este ataque ni siquiera son musulmanes; son solo animales. Incluso las tradiciones de los pastunes están en contra de esta atrocidad». Ahmed Shah, presidente de la Asociación de Escuelas Privadas del valle de Swat, en el norte de Pakistán y amigo de la familia de Malala Yusafzai, no lograba contener ayer su indignación al evaluar, en conversación telefónica con EL PERIÓDICO, el ataque talibán, en el que resultó herida de gravedad esta bloguera de 14 años, una conocida activista contra los excesos del extremismo islámico y en favor de la educación de las niñas en su región de origen.

Malala se debatía anoche entre la vida y la muerte en el Hospital Militar Conjunto de Peshawar, capital de la provincia de Khyber-Pakhtunkhwa, con dos disparos en la cabeza y el cuello. Según los médicos, la chica presenta daños cerebrales y su evolución en los próximos «tres o cuatro días» será «vital».

Obama, un ídolo

Akthar Hayat Gandapur, inspector de la policía local, dijo que la furgoneta escolar en la que viajaba Malala, estudiante de noveno curso en la Escuela Pública Khusal, en el valle de Swat, fue atacada cuando circulaba por la Haji Baba Road, en Mingora, la principal ciudad de Swat.

Los portavoces de Tehrik-i-Taliban (Movimiento de los Talibanes) no tardaron en atribuirse la acción. En una conversación con medios paquistanís, el portavoz talibán Ihsan Ullah Ihsan aseguró que Malala era una «chica secular» que había criticado abiertamente la ideología talibán. «Si Malala se recupera, intentaremos matarla de nuevo», advirtió. Otro portavoz talibán acusó a Malala de llamar a Obama su «ídolo».

Malala salió del anonimato hace cuatro años, cuando el Gobierno de Islamabad, intentando poner fin a la guerra en Swat, pactó un alto el fuego con los grupos talibanes que actuaban en el distrito. Los islamistas se convirtieron en los amos y señores del valle, establecieron tribunales islámicos, ejecutaron a residentes y cerraron escuelas para niñas. Entonces, con 11 años, empezó a escribir un blog sobre los abusos de los islamistas en su región natal, que acabó publicándose en el servicio en urdu de la BBC. «Durante la asamblea de la mañana, nos han pedido que no vistiéramos ropas de colores alegres ya que los talibanes podrían protestar», escribió una vez.

«Malala ha crecido en mis manos. Es una chica muy inteligente y estudiosa, una persona excepcional», dijo Ahmed Shah. Las amenazas, añadió, se iniciaron cuando Malala «recibió el premio nacional de la paz», aunque en los últimos días se hicieron más frecuentes debido a sus manifiestos en favor de la educación de las niñas. Muchas temían volver ayer al colegio.