INTENTO DE RECONCILIACIÓN EN AMÉRICA LATINA

Colombia anuncia negociaciones «exploratorias» con las FARC

Los empresarios apoyan la decisión del presidente Santos de hablar con la guerrilla

El expresidente Uribe es la única voz de peso que reniega del diálogo de paz

Integrantes de la policía nacional colombiana muestran en el valle del Cauca cuatro toneladas de marihuana intervenidas a un dirigente de las FARC.

Integrantes de la policía nacional colombiana muestran en el valle del Cauca cuatro toneladas de marihuana intervenidas a un dirigente de las FARC. / EFE / MAURICIO DUEÑAS

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ABEL GILBERT
BUENOS AIRES

El presidente Juan Manuel Santos dio un paso tan esperado como impactante para todos los colombianos. Las «conversaciones exploratorias» con las FARC para poner fin al conflicto armado han sido saludadas por buena parte de la sociedad. La única voz de peso que cuestionó el giro del Gobierno fue también previsible. Por estas horas, Álvaro Uribe, adalid de la mano dura, ya no esconde la ira que siente por el hombre que había elegido heredero.

Santos fue ministro de Defensa de Uribe y protagonista saliente de la liberación de Ingrid Betancourt. Bajo su gestión estalló el caso de los «falsos positivos», como se llamaron a las ejecuciones extrajudiciales de civiles a quienes se hacían pasar como guerrilleros. Los vientos de la historia inclinan desde el 2010 a Santos en otra dirección. Apenas asumió el cargo, hizo el primer guiño a favor de la paz y dijo poseer la llave de esa puerta. Un bombazo en la entrada de Radio Caracol, de sospechosa procedencia, lo obligó a archivar en público toda referencia al tema.

Durante la Cumbre de las Américas, y frente a Barack Obama, presidente de EEUU, país que sostiene con dinero y logística la política contrainsurgente de Colombia, Santos volvió a reabrir la puerta a un eventual diálogo. En la noche del lunes, y tras un día de intensos rumores, el mandatario reconoció el inicio de los tratos con la guerrilla más poderosa y la posibilidad de que se sume a la mesa de negociaciones el ELN.

Las conversaciones con las FARC se llevarán sobre la base de dos principios rectores: no repetir los errores del pasado, cuando otras tentativas de negociación fracasaron; el mantenimiento de las operaciones y la presencia militar «en cada centímetro de territorio nacional».

De acuerdo con el portal de la influyente revistaSemana, el mandatario viene hablando de este tema con dirigentes políticos y empresarios desde hace meses. De hecho, una reciente encuesta de la Fundación ideas para la Paz, publicada por el diario El Tiempo, señaló que 32 de los líderes empresariales más importantes del país y nueve ejecutivos de multinacionales apoyarían esos eventuales diálogos y «hasta pagarían un impuesto para la paz».

DUROS GOLPES/ La «política de seguridad» de Uribe propinó durísimos golpes a una guerrilla que se olvidó de sus sueños de tomar el poder y fue a refugiarse a las montañas. Repudiadas en los grandes centros urbanos y sin margen de expansión, las FARC modificaron parte de su estrategia. Renunciaron a la toma de poblaciones y secuestros masivos y liberaron a los uniformados cautivos. A la par, el Gobierno y el Congreso hicieron gestos que adquieren en este presente todo su alcance, como las leyes de reparación a las víctimas del conflicto y de tierras, así como el denominado «marco jurídico para la paz», que habilita negociaciones que han creado un ambiente propicio para el entendimiento.

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El presidente de la Cámara de Representantes, Augusto Posada Sánchez, dijo ayer estar dispuesto a que hasta el jefe de la guerrilla, Timoleón Jiménez, aliasTimochenko, tenga una banca en la legislatura. «Sinceramente creo que es mejor tener a una persona en el Congreso que repartiendo bala en el monte».

A diferencia de los expresidentes Ernesto Samper y Andrés Pastrana, Uribe ve malos augurios en el horizonte. «¿Cómo va a explicar este Gobierno una negociación con unos terroristas que han asesinado a los colombianos? ¿Cómo va a negociar la paz con los más grandes violadores de los derechos humanos de los colombianos? ¿Cómo va a negociar la paz con unos narcotraficantes?», se quejó el exmandatario.