Violencia en Centroamérica

Las bandas latinas cuentan en Catalunya con 3.500 miembros

Las maras se han implantado desde hace dos años con unos 250 integrantes

Los nuevos grupos buscan marcar su territorio mediante la violencia

Fotografía tomada a integrantes de Mara 13 o Salvatrucha en Pubilla Casas.

Fotografía tomada a integrantes de Mara 13 o Salvatrucha en Pubilla Casas. / JONATHAN GREVSEN

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ANTONIO BAQUERO
BARCELONA

Tres homicidios en lo que va de año. En los tres casos se trataba de menores de edad, de 16 y 17 años. Como menores eran también los verdugos, alguno de ellos de solo 14 años. Todos, asesinos y asesinados, chicos sudamericanos. Desde su irrupción a principios de la década pasada, las bandas latinas siguen dejando un Catalunya un goteo regular de víctimas mortales y un sinnúmero de peleas entre grupos rivales. Aunque es cierto que el proceso de legalización de Latin Kings y Ñetas emprendido por el Ayuntamiento e Barcelona pacificó ese fenómeno, la caída de apoyo institucional a esa iniciativa y la irrupción hace dos años de nuevos grupos que copian a las maras centroamericanas ha reactivado la violencia, según explica un agente de los Mossos d'Esquadra experto en el fenómeno.

Actualmente, según los Mossos d'Esquadra, el fenómeno de las bandas latinas cuenta en Catalunya con unos 3.500 miembros, la mayoría de origen sudamericano, aunque con una creciente presencia de jóvenes españoles, magrebís o de Europa del Este. Los Latin Kings y los Ñetas siguen siendo las dos grandes bandas, aunque existen un total de una decena de organizaciones. En el área metropolitana de Barcelona, sobre todo en la zona fronteriza con L'Hospitalet, están en ascenso los Bloods y la Mara 13. Mientras, en la zona de Lleida se han implantado con fuerza los Trinitarios, una banda integrada sobre todo por chicos de origen dominicano. Según los mossos, la Mara 13 (también conocida como Salvatrucha) y la Mara 18 cuentan con al menos 250 miembros en Catalunya .

EL FRENAZO MIGRATORIO/ El frenazo migratorio causado por la crisis ha supuesto que la cifra de integrantes de las bandas se haya estabilizado o incluso baje. «Muchos se han vuelto con sus familias a sus países de origen y a Catalunya cada vez llegan menos chicos desde Sudamérica», explican fuentes de los Mossos.

Sin embargo, la violencia persiste. ¿Por qué? Los expertos apuntan varias razones. «Los nuevos grupos como las maras o los bloods necesitan marcar perfil propio. La mejor manera es enfrentándose y atacando a las bandas mayores, sobre todo a los Latin Kings», cuenta otro experto de la policía de la Generalitat.

UN REFERENTE/ En cualquier caso, los expertos de los Mossos avisan de que en Catalunya no han aterrizado hordas de temibles mareros centroamericanos. «Lo que hay son chicos que les han cogido como referente a imitar para crear sus grupos llegando a adoptar su nombre. Eso sí, entre sus líderes sí se ha detectado la presencia de algunos mareros, procedentes sobre todo de Honduras. Además, como las maras en Centroamérica son el grupo más violento, ellos han tenido que demostrar a base de violencia que eran dignos de imitarles aquí», añade este mosso.

Así, en Catalunya, en esos grupos se realizan violentos rituales de iniciación. Uno de ellos, cuyo autor acabó siendo juzgado y condenado, consistió en lanzarse al metro a apuñalar a viajeros al azar. El joven fue acusado de tres delitos de homicidio en grado de tentativa por un juez de L'Hospitalet.

Durante este primer semestre, aunque de forma desorganizada, se ha producido una especie de ofensiva de varios grupos menores contra los Latin Kings. «De hecho, los Ñetas, el gran grupo rival de los Latin Kings, ha llegado a hacer algunas alianzas con los miembros de la Mara 13 para atacarles», explica ese experto. Sin embargo, avisa que no se trata de una guerra de bandas.

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«Las bandas hoy en Catalunya carecen hoy de un liderazgo claro y unificado. No hay una gran guerra. Ahora bien, como nadie fija la estrategia, lo que sí se produce es que determinado capítulo (así se llaman los grupos locales o de barrio) de una banda decide por su cuenta y riesgo atacar a otra banda», explica. Normalmente, el escenario de esos choques entre grupos son las discotecas de música latina, en concreto en la zona de Can Femades.

En cualquier caso, esas bandas siguen captando jóvenes a los que atraen con el anzuelo de pertenecer a un grupo donde se les ofrece una identidad, una pertenencia así como acceso a fiestas y sexo. De hecho, en algunos casos se ha detectado como esas bandas usan a chicas para atraer a los jóvenes. «Son grupos violentos aunque dentro se ofrecen apoyo y cariño. Sustituyen a las familias. De hecho, en algunos grupos, los miembros entre sí se llamanhermanitos», dice el policía.