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La situación en Latinoamérica

Liquidado el 'corralito'

Kirchner presume de no «haber tenido que ir al mercado» para saldar las cuentas pendientes

Argentina paga los últimos bonos emitidos en el 2001 para los que no pudieron retirar sus ahorros

Abel Gilbert

El Estado argentino pagó ayer los últimos 2.197 millones de dólares de los títulos públicos emitidos hace 10 años para «compensar» a los ahorradores que vieron impávidos como los bancos se quedaban con sus depósitos. Para el Gobierno, con este desembolso se termina el corralito y su versión más despiadada, el corralón. El título Boden 2012 representó desembolsos por 19.600 millones de dólares a lo largo de una década. «Se pudo cumplir sin aplicar políticas de ajuste», se jactó el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, en clara alusión a la actual crisis europea, que, para la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es una suerte de deja vu de aquella Argentina que, en diciembre del 2001, estalló por los aires.

Fernández de Kirchner aseguró que no había razones para festejar la cencelación del Boden 2012, pero no se privó de anunciar el fin de ciclo con pompa y circunstancia, nada menos que en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. El corralito, dijo, se convirtió un emblema negativo «por la crisis social y cultural que provocó, además la violencia que generó en la sociedad». El Estado puso el dinero que «deberían haber devuelto los bancos».

EN DÓLARES El Boden 2012 se terminó de pagar con reservas del Banco Central. Los tenedores de esos títulos recibirán dólares, algo excepcional en estos momentos. Desde hace meses, el Gobierno aplica un ferro cepo al mercado cambiario en el marco de una política anticrisis que extiende su rigor a las importaciones y la salida de capitales, y que tiene un alto efecto colateral en el coste de la vida.

La cancelación de esos títulos fue presentada en clave épica por la publicidad estatal. Fernández de Kirchner quiso darle más lustre al anuncio y, en la misma ceremonia, informó sobre un nuevo incremento de las jubilaciones. Para la presidenta, el final del corralito no es obra de la casualidad. Al llegar en el 2003 al poder su extinto esposo, Néstor Kirchner, la deuda externa representaba un 166% del PIB. Hoy, resaltó, ese pasivo es solo el 41%. «Esto es el resultado de la reestructuración del 2005, de la del 2010, del uso de reservas para pagar al Fondo Monetario y del pago riguroso de todos los vencimientos sin tener que ir al mercado», se jactó.

LA ESPECULACIÓN / Detrás del pago definitivo del Boden 2012 hay otra historia de especulaciones. De hecho, solo un 28% de esos títulos están hoy en manos de los ahorradores a los que fue destinado. El resto de los papeles los tienen bancos, fondos de inversión y hasta el Gobierno de Venezuela. El Boden 2012 llegó a valer apenas el 30% de su valor nominal. Muchos de sus poseedores los regalaron convencidos de que eso era menor que nada. Fernández de Kirchner dijo que eso sucedió por la acción psicológica de los «gurús» económicos. «Mienten y engañan para hacer ganancias extraordinarias».

Roberto Lavagna fue el artífice del Boden 2012 cuando era ministro de Economía de Eduardo Duhalde, cargo en el que siguió con Kirchner hasta el 2006, cuando rompieron lazos. Según Lavagna, los argentinos, que en su mayoría eran pequeños ahorradores, se anticiparon una década a los «indignados europeos».

El exministro tiene hoy un sabor agridulce en la boca. «A quienes trabajamos en la concepción e instrumentación del bono nos hubiese gustado que el momento de su rescate hubiera coincidido con una economía en pleno crecimiento, con estabilidad, con mejoras sociales duraderas, y que nuestras relaciones financieras con el mundo estuviesen totalmente normalizadas».

Hace 11 años, el 70% de los depósitos bancarios estaban en dólares. Ya no es así. Pero el dólar sigue teniendo un enorme peso simbólico para los argentinos. Para parte la clase media es, todavía, su moneda de ahorro. Las operaciones inmobiliarias se hacen con la divisa norteamericana. El Gobierno intenta cambiar las reglas de juego y pesificar el mercado.

Esa clase media siente la falta de billetes de EEUU como una afrenta. No quiere saber nada de las explicaciones de la presidenta sobre esa crisis mundial a la que le encuentra tantos puntos en común con la de Argentina del 2001.

GUINDOS Y RATO / En Europa, dijo Kirchner, «hay una formidable crisis especulativa como pocas veces se vio en el mundo a partir de una crisis que nosotros conocimos muy bien». Y otra vez apeló al caso español. Esta vez no se mofó del ministro Luis de Guindos, a quien semanas llamó «pelado» (calvo), a secas, apodo con el cual se conocía a Domingo Cavallo, el ministro de Economía que inventó el corralito.

Esta vez aludió a Rodrigo Rato y su situación judicial. «Bankia fue financiado en 230.000 millones de euros. Los mineros reprimidos en Madrid requerían 200 millones de euros para no perder sus trabajos. No hay un inmenso gasto público, hay un formidable fondeo a los bancos», dijo y recibió esos aplausos que tanto la halagan.

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