11 ago 2020

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CARRERA HACIA LA CASA BLANCA

«Besadme el culo»

Un asesor de Romney se encara con la prensa en la recta final de una gira nefasta para el republicano

RICARDO MIR DE FRANCIA
WASHINGTON

Debía haber sido un viaje para ensalzar su bagaje en política exterior y las cualidades de su liderazgo, pero ha acabado siendo una concatenación de salidas de tono y agravios innecesarios. Tras ofender a sus anfitriones en Londres e insultar a los palestinos en Jerusalén, la tensión que ha generado la gira extranjera en el equipo de Romney estalló ayer en Polonia. «Besadme el culo. Este es un lugar sagrado para los polacos. Mostrar un poco de respeto», dijo uno de sus asesores a la prensa estadounidense que viaja con él, antes de cerrar el exabrupto con un: «Que os den».

El incidente se produjo durante la visita de Romney a la Tumba del Soldado Desconocido en Varsovia. Los reporteros se le acercaron para hacerle unas preguntas y el candidato las ignoró antes de meterse en su coche. «Ha sido inapropiado», dijo más tarde su asesor pidiendo disculpas. Entre la prensa que le acompaña, sin embargo, el malestar es evidente, ya que Romney solo les ha concedido tres preguntas desde que puso el pie en Londres hace hoy una semana.

Quizás porque esta vez no tiene ninguna intención de enmendar lo que dijo en Jerusalén, como sí hiciera en la capital británica tras el seísmo diplomático que generaron sus críticas a la organización de los Juegos Olímpicos.

En la ciudad santa, Romney quiso alabar los logros del Estado de Israel. Y lo hizo comparando su economía con la de los Territorios Palestinos, una disparidad que atribuyó a «las diferencias culturales» y a «la mano de la providencia».

«Al fijarte en la renta per cápita de Israel, que es de 21.000 dólares, y la de los territorios gestionados por la Autoridad Palestina, que ronda los 10.000 dólares, te das cuenta de la dramática diferencia que existe en vitalidad económica», aseguró.

Confusión en los datos

Los datos que aportó, sin embargo, están muy lejos de la realidad, ya que según el Banco Mundial, la renta per cápita israelí es de 31.000 dólares, frente a los 1.500 de los palestinos. Pero lo que más ofendió en Ramala fue que Romney lo atribuyera a las «diferencias culturales» y que no tuviera en cuenta que los territorios palestinos llevan 45 años bajo ocupación militar o que Israel impone severas restricciones al comercio palestino.

«Son unas declaraciones racistas», dijo el negociador palestino, Saeb Erekat, para añadir: «Este hombre no se da cuenta de que la economía palestina no puede alcanzar su potencial por la ocupación israelí». Pese al enfado de la ANP, las declaraciones de Romney tienen visos de resonar con fuerza entre parte del electorado judío y el electorado evangélico. Eso es lo que pretendía al ir a Jerusalén.