Ir a contenido

El fin del régimen libio

'Amazonas' de Gadafi denuncian violaciones

La familia del dictador maltrató a miembros del servicio doméstico

Marc Marginedas

Muamar Gadafi y su familia practicaban regularmente el maltrato con su servicio doméstico y con el grupo de 200 guardaespaldas de sexo femenino que acompañaban al exlíder libio en sus viajes al extranjero, según informaron ayer las cadenas de televisión Al Arabiya y CNN.

El psicólogo Srewan Seregwa de Bengasi está preparando un informe que enviará al Tribunal Penal Internacional en el que se recogen los testimonios de cinco mujeres que formaban parte del grupo de 400 mujeres guardaespaldas que aseguran haber sido violadas por Gadafi, sus hijos y otros altos cargos del régimen depuesto de Libia. Una de ellas explicó incluso que fue chantajeada utilizando como método de presión a su hermano, que se encontraba en prisión acusado de tráfico de drogas. El testimonio de esta mujer, recogido en el documento, sostiene que se le amenazó con que su hermano pasaría el resto de su vida en la cárcel si no se hacía amazona.

Sobre el grupo de guardaespaldas de élite de Gadafi, comúnmente conocido como la Guardia Amazónica, se ha especulado mucho en los medios de comunicación occidentales. Es seguro que reciben entrenamiento a conciencia en el manejo de armas y en artes marciales. Algunas fuentes aseguran que deben hacer un juramento de castidad, aunque un documental realizado en el 2004 las mostraba como mujeres corrientes, casadas y con hijos. Su presencia en los viajes al extranjero del exdictador no solo atraía la atención de los huéspedes y de la prensa, sino que llegaban a plantear graves incidentes diplomáticos, como ocurrió en Nigeria en el 2006.

ENTRE SOLLLOZOS / EL PERIÓDICO entrevistó el martes a una mujer presa en uno de los innumerables centros de detención repartidos por la capital de Libia acusada de formar parte de la Guardia Nacional libia, otro de los cuerpos de seguridad del exlíder libio. La mujer estaba alterada, y entre sollozos, insistía en su inocencia. Fue detenida con un kalashnikov en la mano por los milicianos revolucionarios y aseguró haber sido maltratada verbalmente por sus captores en el momento del arresto.

Aunque admitió que acudía regularmente al complejo de Bab el Aziziya, según ella, «a recibir órdenes», y que fue detenida con un kalashnikov en la mano, negó tajantemente haber recibido entrenamiento militar. Según su versión, solo intentaba cambiar su fusil por gasolina para regresar a Sabha su localidad de origen, que todavía está en poder de los lealistas, Cuando se le preguntó la razón de por qué tenía en su poder un fusil, aseguró que cuando se lo entregaron, le dijeron que era para su defensa personal. Los revolucionarios la mantendrán presa hasta comprobar su coartada.

Otro de los testimonios de maltrato que salió a la luz ayer fue el de una niñera que aseguraba a un periodista de la cadena CNN haber cuidado de dos de los nietos de Gadafi. Shwygar Mulá, una mujer etíope que cuidó de dos hijos de Aníbal Gadafi, contó que Aline, la esposa, perdía la paciencia cuando su hija no dejaba de llorar y al negarse ella a golpearla, explicó que la llevó al baño, le ató las manos y los pies, le tapó la boca y le echó agua hirviendo.

La mujer mostró al periodista varias cicatrices, algunas parecían recientes. Otro de los abusos de los que asegura haber sido objeto Shwygar Mulá es haber sido expuesta a la intemperie y sin comida. La historia de Shwygar fue corroborada por otro trabajador doméstico, que aseguró que a Swygar la obligaron a contemplar cómo comían los perros cuando ella pasaba hambre.