Los protagonistas

AHMED FARJAD: "Vienen aquí por el petróleo"

Abdul y Mahmud han cogido las armas y han luchado por la revolución contra el régimen de Gadafi. Ahmed, en cambio, se enfurece por la caída del coronel. Mehdi lamenta que su hermano todavía defienda con balas al dictador. Libia no es aún, ni mucho menos, un pueblo unido. Es un pueblo en guerra consigo mismo. Los dos bandos se explican.

AHMED FARJAD: "Vienen aquí por el petróleo"
1
Se lee en minutos
BEATRIZ MESA

Ahmed viste de uniforme desde hace ochos años cuando abrió el hotel Corinthio, donde lo emplearon como gerente. Disfrutaba relacionándose con los clientes y conversando con los extranjeros sobre la política internacional o la vida misma. Pero desde hace una semana, tras el asalto de los rebeldes a la capital, ve en el foráneo a un imperialista y un expoliador de recursos.«¿Por qué estáis aquí y para qué?», grita iracundo a esta periodista. Le rodean varios camareros del hotel, que asienten con la cabeza y aplauden tras cada arremetida contra la OTAN o cada frase de defensa de la dictadura de Gadafi.

«Mira, la aviación internacional ha venido aquí para llevarse todo nuestro petróleo y cuando se retire, el país será un polvorín. Con Gadafi no pagábamos educación, tampoco sanidad y el que se encontraba desempleado recibía un sueldo mínimo. Todo el mundo podía comer. ¿Qué más quieren los rebeldes?»,explica levantando los brazos y creando expectación en el resto del equipo del hotel.«Pagábamos a los comités revolucionarios menos de 100 euros cada tres meses para destinarlos al servicio sanitario y el líder fue capaz de mantener un nivel de seguridad muy alto»,dice con gran osadía para los tiempos que corren, en los que los voceros gadafistas son, como poco, detenidos.

Noticias relacionadas

Pero Ahmed no se traga la lengua ni por prudencia, la cual solo aflora cuando rechaza posar ante la cámara del fotógrafo.«No podemos salir de casa. Las tiendas están cerradas y faltan alimentos. La verdad, esto es un desastre».

Y cuando parecía que daba por terminada la conversación, vuelve a tirar de las preguntas retóricas.«¿Tu por qué crees que yo he seguido toda mi vida aquí? Nunca opté por emigrar porque nuestra vida estaba llena de felicidad. Ahora es un caos, un caos».