UN CANDIDATO CUESTIONADO

Un tren de vida poco socialista

Dominique Strauss-Kahn, presidente del FMI y potencial candidato a las primarias del PS, se ve cuestionado por su riqueza

Strauss-Khan, en una conferencia en abril, en Washington.

Strauss-Khan, en una conferencia en abril, en Washington. / MANDEL NGAN (AFP)

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ELIANNE ROS / París

¿Demasiado rico para ser socialista? El interrogante sobre la incompatibilidad del tren de vida del actual presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, con la candidatura del principal partido de la izquierda a las presidenciales del 2012, ha saltado de los cenáculos parisinos a los titulares. Una sola imagen ha bastado para desatar la polémica. Strauss-Kahn, de 62 años, y su esposa, la periodista Anne Sinclair, subiendo a un rutilante Porsche.

La fotografía, tomada el pasado 28 de abril, durante la última visita de la pareja a la capital francesa, ha sido reproducida en todos los medios. Y poco importa si el lujoso bólido pertenece a un amigo del matrimonio. La instantánea ilustra la pudiente posición social del aspirante no declarado --su cargo le prohíbe hablar de política-- al Elíseo.

Favorito en las encuestas --todos los sondeos le dan como vencedor frente a Nicolas Sarkozy-- nadie duda ya en el Partido Socialista (PS) de su voluntad de presentarse, lo que le obligaría a descender a la arena a partir del 13 de julio, fecha límite para oficializar las candidaturas a las primarias, previstas en octubre.

Antes de entrar en liza ya puede hacerse una idea de lo que le espera en el ring electoral. Los primeros golpes van dirigidos a su patrimonio: el Porsche ha servido para recordar sus dos apartamentos de ensueño en París, su palacete de Marraquech, su confortable casa de Washington, y sus trajes a medida a 25.000 euros.

No es que la acomodada posición de Strauss-Kahn, debida en gran medida a su esposa, heredera de un adinerado marchante de arte, sea un secreto para los franceses. Pero en un país donde la relación entre el dinero y la política es muy mal vista, se ha convertido de repente en su principal talón de aquiles.

La 'gauche caviar'

«El asunto del Porsche es una advertencia: para ganar DSK --el exministro de Economía es conocido por sus siglas-- deberá demostrar que no es el candidato de las élites», advierte el semanario de izquierdasLe Nouvel Observateur. Mientras sus amigos denuncian una campaña de «denigración», algunos socialistas admiten una «falta de tacto» desastroso, que subraya la incomodidad que supone para muchos simpatizantes apoyar a un «representante del establishment financiero». El sueldo del presidente del FMI (420.930 dólares al año, 296.223 euros) es superior al de Barack Obama. Sus rivales se preguntan en voz alta si el hombre que impone restricciones durísimas a Grecia puede simbolizar a la izquierda.

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La derecha, por su parte, afila cuchillos. «Es complicado encarnar a un candidato popular cuando se tiene un palacete suntuoso en Marraquech», se regodea un ministro. Si Sarkozy aparece como amigo de los ricos, DSK reúne el perfil de la llamadagauche caviar, incluido un apartamento de 240 m2 en la plaza des Vosges, la más cara de París, por el que su mujer pagó cuatro millones de euros, al contado.

Algo así costó la casa con jardín en el barrio de Georgetown de Washington, donde se dejó filmar por la televisión francesa cocinando unos tournedó sin pensar que su tren de vida podría hacer tambalear su candidatura.