PUESTO 161 EN DESARROLLO HUMANO

Los motines militares sumen Burkina Faso en el caos

Miembros del Ejército y la Policía toman el control de cuatro ciudades, donde disparan al aire y saquean comercios

Los comerciantes se quejan de que el Gobierno no está haciendo nada para evitar los pillajes

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AGENCIAS / Uagadugú

Blaisé Compaoré, presidente de Burkina Faso, se enfrenta a la que supone la mayor amenaza a su autoridad desde que llegó al poder del país en un sangrientogolpe de Estado en 1987. Miembros del Ejército, la Policía y la Guardia Presidencial se hanamotinadoya en cuatro importantes ciudades del país reclamandomejoras salariales.

La última ha sidoKaya, a un centenar de kilómetros de la capital, donde durante la noche del domingo y la mañana del lunes se han escuchado constantementedisparos al aire de kalashnikovs. Además, los insurrectos han incendiado la residencia del jefe de la Comandancia y otros edificios militares.

La protesta se inició eljueves pasado, en Uagadugú, la capital del país. Lo militares se quejan de los bajos salarios y de que no se han hecho efectivas una serie de pagas extras. Comenzaron disparando al aire, despuésrobando motos y vehículos, y terminaronsaqueando tiendas de las ciudades. Algunos testigos dicen que se trata de “militares jóvenes”.

Propagación de las protestas

Además de la capital, en estos días la revuelta se ha extendido a otras tres importantes ciudades:Tenkodogo, Pô y la citada Kaya. También se han sumado a las protestas miembros de laGuardia Presidencial, que dispararon al aire cerca del palacio del presidente, y recientemente la Policía.

Fuentes médicas han contabilizado45 heridos de baladesde el jueves. Loscomerciantes, que algunos han perdido buena parte de la mercancía tras los saqueos, se manifestaron el sábado reclamando más protección para sus negocios. En su opinión, el Gobierno no está haciendo nada para evitar los pillajes.

Las protestas populares terminaronincendiando la sede del partidode Compaoré y quemando vehículos situados en los alrededores del Parlamento y del Ministerio de Comercio. También ardieron neumáticos y levantaronbarricadasen las principales vías de la capital.

El paisaje en Uagandugú es fantasmagórico. Las calles están desiertas. Las tiendas, gasolineras y bancos permanecen cerrados.

Reacción del presidente

Compaoré, como respuesta, impuso el sábado eltoque de quedaen la capital, desde las siete de la tarde a las seis de la mañana. Además,renovó los miembros del Gobierno, sustituyó el jefe de la Armada y el máximo responsable de la Guardia Presidencial. También se nombraronnuevos altos cargos en la Policía y el Ejército.

El Gobierno ha pedido un “estricto respeto del reglamento sobre la utilización de armas y municiones militares y civiles”. Advierte a quien lo contravenga que “se le aplicará todo el rigor de la ley”.

Fuentes cercanas al presidente indican que se estánegociandocon los insurrectos y que ya se han aumentado los salarios. Pero las protestas continúan, como demuestra la extensión de la revuelta a la ciudad de Kaya.

Baja calidad de vida

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A principios de abril, ya decenas de miles de personas se concentraron Uagadugú y otras ciudades quejándose del alto precio de la vida que padecen. Burkina Faso está situada en laposición 161 de 169 de la clasificación del Índice de Desarrollo Humano elaborado por la ONU, que cuantifica la calidad de vida de los países.

Además, el régimen de Compaoré también se enfrentó recientemente a revueltas después de que un chico de 23 años, Justin Zongo, muriera en comisaría, bajo custodia policial. Este suceso desembocó en una serie deprotestas juveniles, a menudo violentas, que acabaron con la vida de otras seis personas en Koudougou y alrededores.