14 jul 2020

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Análisis

¿Democracia en Birmania?

Rafael Vilasanjuan

Nada similar a la carrera por hacerse con un escaño en Washington: aquí no hay ideas políticas, ni confrontación de propuestas. Aunque todos los procesos de votación parezcan similares, la cita con las urnas en EEUU, con todos sus defectos, es una consulta democrática; en Birmania, en cambio, lo que la Junta militar ha puesto en marcha es una farsa.

A ningún Ejército en el poder le gustan las urnas, al birmano tampoco, pero aun así de vez en cuando lo intenta. La última vez que probó fue hace 20 años. En aquella consulta Aung San Suu Kyi ganó con mayoría absoluta, pero el resultado no era lo que esperaba la Junta, que inmediatamente anuló las elecciones y encarceló a los opositores. Bajo el pretexto de una guerra civil que dura más de 60 años, siguieron ejecuciones sumarias y ataques deliberados a la población, incluyendo violencia sexual y torturas, con total impunidad.

Birmania vuelve a las urnas, pero esta vez los militares han aprendido la lección. Quieren elecciones limpias para evitar luego medidas drásticas. Por eso, en un país que teme al aparato militar y a sus espías, se exige un millar de nombres que avalen a cada partido y los candidatos con permiso para hacer campaña tienen prohibido criticar a la Junta o «poner en peligro la seguridad del país». En cuanto a la activista y premio Nobel Suu Kyi, la persona con más legitimidad democrática, no se puede presentar, sigue arrestada, y su partido, disuelto.

Veinte años después la Junta conseguirá los resultados previstos. Hasta ahora solo China mantenía negocios sin tener en cuenta los derechos humanos, pero las elecciones darán también cobertura política a la India -la mayor democracia del mundo- para cambiar por armas buena parte de su factura energética con el régimen. Si la presión occidental y las sanciones intentan evitar que una de las dictaduras más represoras del mundo se mantenga con el dinero de sus enormes reservas de gas, los militares han encontrado en las urnas el mejor aliado para no estar solos.