Ir a contenido

CRÓNICA DESDE BRUSELAS

El sueño de una ciudad vegetal

Eliseo Oliveras

Bruselas sueña con una ciudad vegetal, en la que los edificios serán construidos en el futuro con materiales biomiméticos y estructuras vegetales, inspirados en el mundo arborescente. El visionario arquitecto belga Luc Schuiten ha presentado de nuevo estos días en la capital belga su futurista proyecto de humanización urbana en el marco de las jornadas sobre movilidad urbana organizadas por el Comité Económico y Social de la Unión Europea (UE).

Sus imaginativas concepciones de arquiborescencia, una combinación ecológica de arquitectura y arborescencia creada por él, serán exhibidas a continuación en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Lieja.

El nuevo modelo de ciudad que describe Schuiten es una reconciliación y cooperación con la naturaleza para lograr un entono urbano más armonioso y equilibrado. Schuiten propone empezar por dotar a Bruselas de jardines verticales adosados a los grandes edificios, reordenar plazas y crear jardines colgantes con pérgolas sobre las estructuras mastodónticas. Y, en una segunda fase, comenzar a transformar los edificios con nuevos materiales biológicos y arborescentes.

Schuiten, que quiere liberar las calles del denso tráfico automovilístico actual, ha diseñado también un pequeño auto eléctrico de dos plazas con refuerzo de tracción a pedal, para mostrar que es posible desplazarse cómoda y rápidamente por una ciudad incluso con un tiempo inclemente como el de Bruselas.

Mientras esa visión ecologista de un nuevo urbanismo comienza a concretarse, las autoridades de la región bruselense han decidido declarar la guerra al automóvil e intentar reducir en un 20% el número de vehículos que circulan por las calles de la capital europea durante los próximos años.

La primera medida ha sido reducir la velocidad máxima en el centro de Bruselas, el pentágono en el interior de las antiguas murallas, a 30 km/h desde el pasado día 16, incluidos los autobuses de transporte público.

El segundo paquete de medidas incluye la supresión paulatina del 16% de las plazas de aparcamiento para coches en la calle, la reducción de las calzadas, el aumento de las calles peatonales y la instauración de un nuevo tipo de tasa municipal de circulación que penalizará a los automovilistas más contaminantes y a quienes utilicen más el coche. Y el tercer frente es la promoción del uso de la bicicleta para los desplazamientos urbanos.

La principal deficiencia del plan es que no ha ido precedido de la imprescindible y urgente mejora de la oferta de transporte público. Las líneas de metro van saturadas y la frecuencia y la cobertura de la red de tranvías y autobuses es insuficiente. Además, el sistema de bicicletas de alquiler (Villo) es tan poco funcional que sus usuarios han creado una web donde multiplican las quejas.

No solo las bicicletas requieren el doble de esfuerzo para pedalear que una normal, sino que resulta dificil encontrar una disponible. Nada extraño, ya que la red tiene 161 estaciones y 2.200 bicicletas, cuando en Barcelona hay 400 estaciones con 6.000 bicicletas.

0 Comentarios
cargando