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elecciones presidenciales

Brasil cierra la campaña con la duda de si habrá segunda vuelta

Rousseff, la heredera de Lula, supera plácidamente el último debate

Abel Gilbert

La campaña electoral brasileña se cerró en la medianoche de ayer con un exceso de cordialidad por parte de los competidores, como si la suerte estuviera ya echada. Dilma Rousseff y José Serra, su principal rival, evitaron los roces en su último debate televisivo. Todo quedó entonces como la última encuesta de Datafolha, según la cual la heredera del presidente Luiz Inácio Lula da Silva obtendría el 52% de los votos válidos y evitaría ir a una segunda vuelta.

El Partido de la Socialdemocracia de Brasil (PDSB), al que pertenece Serra, y que se ha aliado con los conservadores, espera un milagro. El nombre de ese milagro sigue siendo el de Marina Silva, la abanderada del Partido Verde, quien tuvo en el debate que se realizó en los estudios de la red O'Globo, en Río de Janeiro, las palabras más mordaces para Dilma, su excompañera en el Partido de los Trabajadores (PT), y también para el candidato del PSDB.

DOS DOCUMENTOS / La confianza del PT en la victoria se afianzó en las últimas horas del jueves, después de que el Tribunal Supremo pusiera freno a una exigencia de la justicia electoral por la cual los ciudadanos tenían que presentarse a votar con dos documentos: uno que certificase la condición de elector y, además, el carnet de identidad o el de conducir, o bien una tarjeta laboral.

El PT había impugnado la medida por considerarla inconstitucional. Había algo más que razones legales para rechazarla: podía restringir el caudal de votos de los sectores de escasos recursos económicos, que representan la mayor baza electoral del lulismo. Millones de pobres y miembros de la ascendente clase media baja son los que, por lo general, no tienen los documentos al día.

El horizonte de una segunda vuelta irrumpe como un anhelo lejano. Uno de los que lo han lamentado es Caetano Veloso, un músico e intelectual cuyas reflexiones suelen ser atentamente escuchadas. «Yo apoyo la segunda vuelta porque el tono de Lula y Dilma en esta campaña ha sido un poco desmedido, eufórico y hasta irreal. No es bueno que un candidato gane en la primera vuelta. Debe haber una sensación de que existen críticas y dudas en la sociedad, de que la vida es más compleja. Si la elección se definiera en la primera vuelta, sería un síntoma de que Brasil realmente estaría en una regresión populista primaria», dijo Veloso, quien votará por Marina Silva.

Las cosas, al parecer, no cambiarían demasiado el 31 de octubre, día de la segunda vuelta. Según Datafolha, Dilma Rousseff recogería cerca de la mitad de los votos de Silva, lo que le daría un triunfo holgado.

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