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Movilización en favor de un grafitero

Eliseo Oliveras

Cualquier persona que pasee por las calles de Bruselas ha visto atraída su atención alguna vez por los llamativos murales pintados por el artista urbano Bonom en los lugares más atrevidos: animales fantásticos, un zorro que se desploma, esqueletos prehistóricos, dinosaurios, fósiles, bestias feroces y figuras de una mitología ecléctica.

Sus creaciones embellecen feos muros medianeros, fachadas sin alma y grises estructuras urbanas. Esas obras, monocromas o bicromas en la mayoría de los casos, contrastan y complementan los coloristas murales pintados a partir del mundo del cómic y de la imaginación popular, que distinguen a Bruselas de otras capitales europeas.

Bonom, que comenzó a redecorar el espacio urbano bruselense en el 2005, realiza sus murales a altas horas de la noche, descolgándose por las fachadas con material de escalada o adentrándose clandestinamente en los túneles del metro cuando está interrumpido el servicio. Algunas de sus obras son por encargo, como los esqueletos de dinosaurios --que decoran la entrada del Museo de Ciencias Naturales-- pero la mayoría de sus creaciones son clandestinas y sin permiso de los propietarios de los edificios.

A pesar de sus precauciones para preservar oculta su verdadera identidad y probablemente a causa de su creciente celebridad, la Celula Tag de la policía de Bruselas y la fiscalía de la capital han emprendido una cruzada contra este artista del grafito al que parecen querer utilizar como escarmiento para asustar a los taggeros que recubren los muros sin ninguna pretensión artística y que no logran atrapar.

Bonom ha sido detenido e interrogado desde el pasado febrero en varias ocasiones y la policía parece encontrar un especial placer en visitarle a domicilio. Esta actuación, justificada por la fiscalía en base a la nueva ley contra los grafitos del 2007 y calificada por su abogado de pura represión irregular, ha generado una amplia campaña de movilización ciudadana.

Más de 60 figuras del mundo del arte, la cultura, el cine, el teatro, la música y la televisión han suscrito un manifiesto en defensa de Bonom, en el que se critica la criminalización del embellecimiento y rehabilitación de espacios urbanos abandonados, de edificios mórbidos y de masas de hormigón hijas de la especulación. El Teatro Real Flamenco (KVS) le ha dedicado un homenaje y, además del apoyo de diversas asociaciones civicas y culturales, se ha creado un grupo en Facebook con más de 6.500 miembros.

Acusado de vandalismo, atentado contra la propiedad y degradación del espacio público, Bonom podría ser condenado a la cárcel o a una sanción muy elevada. Paradójicamente, el concejal de turismo de Bruselas, Philippe Close, declaró a la televisión que Bonom no degrada los muros de la capital, sino que los revaloriza. Y mientras la policía y la fiscalía persiguen a Bonom, una prestigiosa institución oficial como el Palacio de Bellas Artes (Bozar) promociona sus obras con la venta de un mapa para facilitar su localización. ¿Surrealista? No, simplemente es Bélgica.

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