29 oct 2020

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DESASTRE NATURAL EN LA FEDERACIÓN RUSA

Rusia se quema

La canícula sin precedentes y con temperaturas de hasta 39 grados ha generado más de 22.000 incendios en el país y 25 muertos

Medvédev envía al Ejército

DMITRI POLIKÁRPOV / Moscú

Rusia se ahoga de calor y humo. Un mes de altas temperaturas, sin precedentes en la historia de observación del servicio meteorológico, ha convertido a Moscú, San Petersburgo y miles de ciudades y pueblos de la parte central del país en fortalezas asediadas por incendios forestales que se propagan tan deprisa que no dan tiempo a la gente a huir de sus casas.

El número de víctimas ya se cuenta por decenas. Según los datos oficiales, al menos 25 personas murieron y más de 4.000 quedaron sin techo a causa del fuego que amenaza a otra media docena de pueblos, en los que viven 10.000 personas. Miles de víctimas, entre ellas centenares de niños que descansaban en campamentos, fueron evacuados. Los que no recibieron ayuda abandonaban ayer sus casas entre escenas de pánico para buscar refugio en las ciudades más cercanas. Las construcciones de madera facilitan la propagación del fuego.

La tensión llegó a tal extremo que el presidente ruso, Dmitri Medvédev, ordenó emplear las fuerzas armadas. «Lo autorizo. Que ayuden en lo que puedan. Lamentablemente, carecemos de las capacidades para afrontar tales desastres naturales», dijo el presidente, visiblemente perplejo por la envergadura de la catástrofe, que afecta ya 14 regiones.

Las palabras del presidente fueron dirigidas al primer ministro, Vladímir Putin, quien se desplazó ayer a Nizhni Nóvgorod, una de las regiones más dañadas por los fuegos. Según el Ministerio para las Situaciones de Emergencia, desde finales de junio en el país se han producido cerca de 22.000 incendios que afectan a un área de 866 kilómetros cuadrados. Durante el verano más cálido desde hace 130 años, en algunas zonas se han alcanzado hasta 39 grados centígrados. La situación se agrava por la sequía.

En dirección contraria

Agobiados por la ola de calor, muchos habitantes de las grandes ciudades huyeron al campo a mediados de julio. Ahora la gente regresa corriendo en dirección contraria. Miles de vecinos se preguntan cada mañana la misma pregunta: «¿Qué hago, traigo a los niños a la ciudad o bien les dejo en el pueblo?»

La televisión rusa da poca publicidad a los incendios, pero en Internet se puede ver vídeos que ponen los pelos de punta. Un vídeo grabado en la ciudad de Vorónezh, a 500 kilómetros al sur de Moscú, muestra cómo el fuerte viento acerca el fuego a las zonas residenciales. «Tenemos miedo, esto parece un fin del mundo», dice una la voz femenina que pide socorro.