CRÓNICA DESDE MOSCÚ

Cuando las alarmas se vuelven locas

Un aparcamiento, en Moscú.

Un aparcamiento, en Moscú.

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Dmitri Polikárpov
Dmitri Polikárpov

Periodista

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Una epidemia afecta cada fin de semana a los coches de muchos moscovitas que van de compras a los grandes centros comerciales. Al encontrar a duras penas un hueco en el aparcamiento al aire libre, decenas de conductores se quedan atrapados por no poder cerrar su coche con el mando a distancia. Los afectados aprietan desesperadamente una y otra vez el botón de «cerrar» del llavero, pero el vehículo no responde.

Una situación parecida pero a la inversa resulta aún peor. Hay también los que no pueden abrir al regresar al aparcamiento con un carro lleno de compras. Ningún truco ayuda a superar ese problema. Se puede ver a decenas de personas que llaman a la vez a un taller de coches para pedir una grúa. Un vecino mío pasó recientemente cinco horas esperando junto a otros conductores a que llegara la asistencia técnica. Las grúas estaban atascadas en la enorme cola de coches que cada sábado se forma a la entrada de los centros comerciales moscovitas. Me llamaba cada media hora preguntando: «¿qué hago?». Al final se puso a picar entre las cosas que llevaba en el carro y acabó abriendo una botella de brandi. «En cualquier caso ya no voy a conducir hoy», confesó.

Lo primero que se le ocurre a la víctima es que se le habrá olvidado cambiar la batería del llavero a tiempo. Pero al mirar alrededor enseguida se da cuenta de que no puede ocurrir lo mismo a tantas personas a la vez. Normalmente, esa anomalía afecta a una zona de forma circular cuyo radio no supera los 100 metros. Tiene un epicentro y unos límites fuera de los cuales las alarmas funcionan como Dios manda.

El problema ha afectado a tantos moscovitas que se ha convertido en uno de los temas más discutidos en los blogs. La versión más extendida asegura que las alarmas se atascan a causa de las interferencias generadas por equipos que escanean la señal que el llavero envía al coche para activar el cierre centralizado y la alarma, así como la respuesta. Varias bandas organizadas que se dedican a robar en los coches los utilizan para abrir el vehículo mientras el conductor está ausente.

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Hace solo un par de años el método más habitual de los delincuentes consistía en pinchar una de las ruedas traseras mientras el vehículo estaba en un atasco, un semáforo o un aparcamiento. Cuando el conductor paraba para averiguar cuál era el problema, uno de los ladrones le distraía, mientras su cómplice sacaba objetos de valor del vehículo. Ahora prefieren utilizar equipos modernos para reducir el riesgo de ser pillados in flaganti.

La venta de grabbers, que vuelven locas a las alarmas, está oficialmente prohibida. Pero en realidad, cualquiera puede comprar un equipo en uno de los mercados de electrónica moscovitas. Cuestan a partir unos 2.000 rublos (53 euros). Un reciente informe de la policía confirma las sospechas de los internautas. Los agentes detuvieron en el aparcamiento de un supermercado a un sospechoso que escaneaba los códigos de las alarmas desde su coche. Según la policía, le capturaron in fraganti cuando salía con una cartera en las manos de uno de los vehículos que consiguió abrir.