CONSECUENCIAS DE LAS ELECCIONES EN KIEV

Ucrania busca la estabilidad con la victoria de Yanukovich

El país necesita desesperadamente poner en marcha un Estado que pueda funcionar

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Por Rosa Massagué

Felicidades, Ucrania es unademocracia electoral. ¿Y ahora qué?» preguntaba un documento del Centro Internacional de Estudios Políticos (CIEP) de Kiev tras la primera vuelta electoral. Ahora, después de la victoria de Víktor Yanukovich en la segunda caben las mismas felicitaciones y la misma pregunta. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha dado su aval a la limpieza del ejercicio electoral y lo mismo ha hecho la UE.

Nada que ver con la anterior victoria pírrica del mismo candidato en el 2004. El fraude registrado entonces lanzó a los ucranianos a la calle en la llamada revolución naranja que lideraron Yulia Timoshenko y Víktor Yuschenko con el total apoyo occidental primero. Después, ladesprestigiaron con su guerra particular y su inoperancia.

La respuesta a la pregunta inicial debe ser tan sencilla como la de tener un presidente que pueda gobernar y la puesta en marcha de una vez por todas de un Estado que funcione, algo que la corrupción en primer lugar, la crisis económica y las tendencias cainitas de los políticos han impedido. Un desafío de Timoshenko a los resultados es un golpe a esta imprescindible estabilidad.

En un país que ocupa un lugar tan importante en la geoestrategia de Europa, siendo como es puente entre Rusia y la UE, y tubería por la que circula el gas ruso hacia las calefacciones y los calentadores de buena parte de Europa, el maniqueísmo que supone considerar al ganador de las elecciones como prorruso y a la perdedora como proeuropea merece muchas matizaciones.

MAPA ELECTORAL / Es cierto que el mapa de los resultados electorales indican que el oeste, donde se habla mayoritariamente ucraniano, votó por Timoshenko y que el este, la cuenca minera e industrial donde predomina el ruso, lo hicieron por Yanukovich arrojando unos resultados no muy distintos a los registrados en el 2004.

Las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional para resucitar la economía del país, la necesidad de unas mejores relaciones con la vecina Rusia que no pasan por el mejor momento, y una obligada reducción de la retórica sobre la pertenencia a la OTAN son unas limitaciones que no dejan margen de maniobra al presidente, sea quien sea.

El lento proceso de acercamiento a estándares europeos con la adaptación de varios aspectos de la legislación a criterios de la UE tampoco será algo en lo que Yanukovich de marcha atrás. Y en cuanto a Rusia, en esta ocasión y a diferencia del 2004, no ha dado su apoyo a ningún candidato.

EMPRESAS RUSAS // Samuel Charap, experto del influyentethink tank estadounidense Center for American Progress asegura que la victoria de Yanukovich no debe preocupar demasiado pese a la etiqueta de prorruso que arrastra consigo. «Los grupos que le apoyan nunca permitirán que las empresas rusas penetren en el mercando ucraniano», asegura el experto.

Tampoco descarrilará la cooperación con Occidente dado que es el principal destinatario de sus exportaciones tan necesarias para sacar a flote la deprimida economía ucraniana. Seguramente, el nuevo presidente será más rápido que su contrincante Timoshenko «en responder al teléfono cuando llame el Kremlin, pero ello no quiere decir que Rusia se salga con la suya», asegura Charap.

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Como señala Olga Shumylo, directora del prestigioso CIEP, en unas declaraciones a la BBC, no es fácil saber si el presidente Yanukovich podrá formar un Gobierno y tener una mayoría en el Parlamento que permita trabajar para lograr la tan necesaria estabilidad.

La muy apretada victoria el pasado domingo es un obstáculo a esta estabilidad y por el momento, Timoshenko sigue siendo la primera ministra.