ALGO QUE DECLARAR // RAFAEL Vilasanjuan

Regreso a Chechenia

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RAFAEL Vilasanjuan

Puede que la guerra del Cáucaso acabe igual que empezó, por decreto, pero tras 10 años, el anuncio del Kremlin del final de sus operaciones antiterroristas en Chechenia contrasta con el silencio con que aceptamos este clima de aparente normalidad.

Dice su presidente,Ramzan Kadírov, que podemos volver a Chechenia, donde ya pasean periodistas, políticos, hombres de negocios o turistas. Es cierto que Grozny ha dejado de ser la ciudad más peligrosa del mundo. Pero aunque el caos se ha transformado en orden, el terror sigue intacto. La estrategia del miedo, quePutininstauró al inicio de esta guerra, ha triunfado dando paso a un régimen criminal.

Pocas dictaduras ejercen prácticas comparables a las del presidenteKadírov, incluso en el extranjero. En los últimos seis meses, cinco asesinatos han acabado con los principales disidentes en el exilio. En todos estos casos la proximidad de los asesinos con colaboradores del propio presidente son tan evidentes como en el último crimen cometido en Dubai, hace dos semanas, donde la policía del emirato entregó las pruebas que incriminaban a un primo deKadírov, miembro del partido dePutin, como principal sospechoso. Tampoco eso ha sido suficiente para abrir una investigación criminal en Rusia y mucho menos en Chechenia.

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Sigue la misma sintonía que mató aAnna Politkovskayahace casi tres años, sin que todavía se haya inculpado a nadie, a pesar de que las sospechas conducen aKadírov. ¿Para qué mantener más de 20.000 soldados rusos en Chechenia, cuando su presidente puede controlar la población a base de juicios sumarios, tortura y asesinatos? Rusia no necesita continuar el terror, su pacto con el presidente checheno consiste en otorgarle la tutela del terror y a cambio de lealtad.

Si el silencio frente a esta situación persiste, Chechenia no tardará mucho en reocupar su lugar en el mapa del sufrimiento. Un regreso que no será, precisamente, para pasear por sus calles.