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DOBLE CRIMEN POLÍTICO EN UNA EXCOLONIA PORTUGUESA DEL OESTE DE ÁFRICA

Guinea-Bissau se sume en el caos con el asesinato de su presidente

Un grupo de militares abrió fuego contra Vieira cuando intentaba huir

El jefe del Estado Mayor, su acérrimo enemigo, murió horas antes en un atentado

EL PERIÓDICO
BISSAU

El presidente de Guinea-Bissau, Joao Bernardo Nino Vieira, de 69 años, fue asesinado ayer de madrugada por un grupo de militares cuando trataba de huir de la residencia presidencial. El magnicidio se produjo horas después de que el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Batista Tagme Na Wai, muriera en un atentado con coche bomba perpetrado contra la sede del Estado Mayor por milicianos afines al mandatario. Vieira y Na Wai eran acérrimos enemigos, y el desenlace sangriento de su batalla por el poder dejó ayer a este pequeño y pobre país africano sumido en la confusión.

Según las emisoras de radio regionales, a mediodía la capital había recuperado la tranquilidad, aunque los habitantes permanecían recluidos en sus casas, siguiendo las órdenes de los militares, que asimismo decretaron la alerta máxima y cerraron la frontera con Senegal.

Según un comunicado del Estado Mayor guineano, "las Fuerzas Armadas respetan la Constitución vigente". De acuerdo con ella, a la muerte del jefe del Estado le corresponde al presidente del Senado, Raimundo Pereira, tomar interinamente las riendas del país y convocar elecciones en un plazo de tres meses.

Una fuente de las fuerzas de seguridad dijo que soldados de la etnia balante, a la que pertenecía Na Wai, encabezaron el ataque contra Vieira, de la etnia papel. Sandji Fati, coronel retirado y persona cercana al presidente asesinado, explicó que Vieira "se negó a abandonar su residencia cuando diplomáticos de la embajada angoleña quisieron llevarle a él y a su esposa a un lugar seguro". Después del crimen, los autores saquearon la vivienda presidencial. La esposa del presidente, Isabelle, resultó herida y permanecía ayer refugiada en la sede de la ONU en Bissau.

CONDENAS

Las condenas de los crímenes y las peticiones de respeto a la legalidad llegaron de todo el mundo, incluidos Madrid, Bruselas y Washington. La Unión Africana los calificó de "ataques cobardes y atroces", y pidió apoyo a las autoridades legítimas.

Nino Vieira ha presidido Guinea Bissau durante 23 años. Elegido en los comicios de 1976, introdujo el multipartidismo en 1990 y debió afrontar una rebelión militar que desembocó en 11 meses de guerra civil (1998-99). Un golpe le derrocó en 1999 y se exilió en Portugal, hasta que en el 2005 regresó al país y volvió a ganar las elecciones.

MILICIA PRESIDENCIAL

En la pugna entre ambos dirigentes, la tragedia se mascaba. En enero, el mando de las Fuerzas Armadas acusó a milicianos contratados para proteger a Vieira de haber disparado contra el vehículo del general Na Wai cuando pasaba frente al palacio presidencial. La milicia negó que el tiroteo hubiera sido un intento de asesinato, pero las Fuerzas Armadas ordenaron en cualquier caso su disolución.

Esa fuerza de 400 hombres había sido reclutada como guardia personal de Vieira por el Ministerio del Interior después de que el presidente fuera objeto de un ataque con metralletas y lanzagranadas contra su residencia, el 23 de noviembre del año pasado. Un policía aseguró ayer que soldados leales al general Na Wai habían liberado a personas acusadas de ese ataque antes del asesinato de Vieira.

Temas: Guinea-Bisáu

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