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GESTOS DE ACERCAMIENTO ENTRE DOS ENEMIGOS HISTÓRICOS

Israel e Hizbulá dan el primer paso hacia un canje de presos

El Estado judío repatria a un convicto y la milicia chií envía los restos de soldados

RICARDO MIR DE FRANCIA
JERUSALÉN

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Israel y Hizbulá, enemigos íntimos, dieron ayer un primer paso para un eventual y posible intercambio de prisioneros.

El Estado judío repatrió al Líbano a un preso condenado por espiar para Hizbulá después de que cumpliera íntegramente su sentencia. La milicia chií, por su parte, envió a Israel un contenedor con los restos de los cadáveres de un número indeterminado de soldados israelís, caídos durante la guerra que ambos contendientes libraron durante el verano del 2006. Si bien los dos bandos niegan que se trate de un canje pactado, algunos analistas lo interpretan como un gesto mutuo de confianza para acelerar la liberación de los dos israelís y los cinco libaneses retenidos en uno y otro país.

LA CRUZ ROJA

El canje se produjo a mediodía en la frontera de Rosh Hanikra, que separa Israel del Líbano, bajo los auspicios de la Cruz Roja. Israel puso en libertad a Nisim Nasser, un judío de origen libanés, convertido al islam, que fue condenado en 2002 por entregar a Hizbulá información y fotografías sobre varias plantas energéticas en el Estado judío. Nasser había cumplido sus seis años de condena.

Hizbulá preparó a Nasser un acto multitudinario en Naqura. "Su liberación", dijo el jeque Nabil Kauk, dirigente del partido proiraní en el sur del Líbano, "es un orgullo para el país y responde a la promesa de Hassan Nasrala secretario general de Hizbulá de devolver a todos los prisioneros de Israel".

Más inesperado fue el gesto de los fundamentalistas libaneses. Ni la Cruz Roja ni Israel lo esperaban, según declararon sus portavoces. Pero todo parece indicar que se trata de un golpe de efecto de Nasrala, el secretario general de Hizbulá, que en junio aseguró tener en su posesión las cabezas, troncos y brazos de varios soldados judíos.

HACIA EL INTERCAMBIO

Ahora falta saber si el intercambio de ayer conducirá a un canje completo. Hizbulá tiene en su poder a los soldados judíos Eldad Regev y Ehud Goldwasser. Su captura en territorio israelí el 12 de julio de 2006 llevó a Israel a declarar la guerra al Líbano. Una vez concluida, 34 días después, los servicios secretos alemanes asumieron el rol de mediación en el canje, tal y como hicieron en el 2004. Entonces Israel liberó a 435 presos libaneses y palestinos a cambio de un hombre de negocios israelí y los cuerpos de tres soldados fallecidos.

Esta vez Hizbulá reclama a sus cuatro militantes capturados durante la guerra y al terrorista druso-libanés, Samir Kuntar, de 46 años, condenado en Israel a cadena perpetua por asesinar brutalmente a cuatro israelís en 1979.

Tras dos años de negociaciones, se vislumbra un acercamiento. Nasrala anunciaba esta semana que "muy pronto, Samir y sus hermanos" estarán en casa. Además el diario alemán Die Spiegel hablaba hace un par de días de un "acuerdo inminente", mientras el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, se mostraba ayer optimista. "Estoy contento --dijo-- de que se den pasos preliminares hacia un canje y espero que esto cree una dinámica positiva basada en la confianza mutua".

Hizbulá reclama también la liberación de varias docenas de presos palestinos, pero Israel se niega en rotundo. Y es que algunos indicios apuntan a que los dos militares judíos podrían estar muertos. De ahí, quizá, la reducida oferta israelí.