ÉXITO DEL MODELO SUECO EN LA POLÍTICA DE INMIGRACIÓN

Suecia se ha convertido en apenas 30 años en una sociedad multicultural y encabeza los índices de integración

El 13% de los habitantes son nacidos en el extranjero

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ANNE-FRANÇOISE HIVERT
MALMOE

Sentado sobre un tatami, Diababé Dialy-Mory, apodadoDallas, vigila a los chavales que hacen su calentamiento a todo ritmo antes de la clase de boxeo. Detrás de sus pequeñas gafas redondas, este senegalés de barba blanca no les quita el ojo. No tolera ninguna distracción."Soy duro, pero ellos me lo piden porque saben que estoy aquí para ayudarles",afirma. Antes de jubilarse, el año pasado, trabajó más de 30 años como educador en Rosengärd. En este barrio del sur de Malmoe, el 85% de los 22.000 habitantes son nacidos en el extranjero o hijos de padres nacidos fuera de Suecia.

De 65 años de edad,Dallases casi tan célebre como Zlatan Ibrahimovic, el delantero del Inter de Milán, que creció a unos cientos de metros de allí. Llegó a Suecia en 1964. El boxeo fue para él"una puerta de entrada en el país".Musulmán practicante, predica desde entonces la integración a través del deporte. En el entrenamiento, los jóvenes deben hablar sueco.Dallasconoce a sus padres, sigue su progreso escolar, y les anima a hacer el servicio militar"para que se den cuenta de que pertenecen a la sociedad sueca".Ve que, como él, se sienten en casa en Suecia y que comprenden que"se hace todo lo posible para integrarles".

En materia de integración, Suecia supera a todos sus vecinos y está a la cabeza en el índice europeo Mipex, que estudia 28 países. Sin un pasado colonial y apartado de las grandes vías de comunicación, el reino escandinavo fue durante muchos años una tierra de emigración y se dotó de una población étnicamente muy homogénea. Pero desde la segunda guerra mundial, la tendencia se ha invertido. Suecia abrió primero las puertas a la mano de obra de sus vecinos nórdicos, antes de acoger a principios de los años 70 a los primeros refugiados y sus familias, que ahora constituyen el grueso de quienes llegan.

En apenas 30 años, Suecia se ha convertido en una sociedad multicultural. De sus actuales nueve millones de habitantes, el 13% son nacidos en el extranjero (en España, el 8,37%). El año pasado, el país acogió a 95.000 personas de 169 nacionalidades, y el 40% de ellas son no europeas. Una de cada 10 vino de Irak. Más de una cuarta parte eran solicitantes de asilo y un tercio llegaron por reagrupación familiar.

El secreto

¿Cuál es el secreto del modelo sueco?"Hay en este país una dinámica de integración que no se encuentra en otras partes, con objetivos muy ambiciosos y una ideología igualitaria en la que la gente cree firmemente",declara el sociólogo de origen chileno José Alberto Díaz. Hasta mediados de los años 70, el reino llevó a cabo una política de asimilación. Si querían ser aceptados, los extranjeros debían comportarse como suecos. Los finlandeses, que constituían el mayor batallón de inmigrados, protestaron.

La primera ley sobre inmigración, adoptada en 1975, establece"la igualdad, la libertad de elección y la cooperación"como valores centrales de la sociedad."Los suecos y los inmigrados tienen los mismos derechos, incluido el derecho a ser diferente",señala Díaz.

Desde 1976, los extranjeros pueden votar en las municipales. El reino les anima también a organizarse en asociaciones culturales y ofrece a todo niño de origen extranjero la posibilidad de aprender en la escuela la lengua de sus padres."El Estado no se inmiscuye en cuestiones de identidad. Cada cual debe poder integrarse sin renunciar a sus raíces",dice Díaz.

Una africana en el Gobierno

La ministra de Integración está de acuerdo. Nacida en Burundi, donde sus padres, zaireños, se habían refugiado, Nyamko Sabuni llegó a Suecia en 1981, a los 12 años. Otros inmigrados la precedieron en el Gobierno, pero ella fue, en el 2006, la primera negra en acceder al rango de ministra.

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Con el 27% de sus 27.000 habitantes nacidos en el extranjero y un 8% nacidos en el país de padres extranjeros, Malmoe es la ciudad sueca más cosmopolita. Durante mucho tiempo tenía mala reputación."Esto está cambiando",afirma el teniente de alcalde Kent Andersson. Cuando tienen los papeles en regla, los recién llegados quedan inscritos en un"programa de introducción",de dos años, que incluye 20 horas semanales de clase de sueco. Un proyecto piloto ofrece también a los recién llegados formarse en profesiones en las que falta mano de obra.

f Libération