La huida de Fujimori duró 81 meses

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AFP / LIMA

El expresidente Alberto Fujimori regresa a Perú este sábado como procesado, tras evadir la justicia durante 81 meses desde que salió de Lima con todos los honores en su condición de Jefe de Estado para asistir el 15 de noviembre de 2000 a la cumbre de la Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC)en Brunei.

No será un retorno con gloria para Fujimori, de 69 años, después de que la Corte Suprema de Chile aprobara el viernes la solicitud de extradición presentada por Perú por cargos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

Entre Japón y Chile

Durante los últimos 81 meses Fujimori evadió a la justicia peruana para lo cual repartió su largo autoexilio entre Japón y Chile, países en los cuales vivió desde que dejó el poder.

En noviembre del 2000, Fujimori utilizó la cumbre del APEC como cobertura legal para salir del país en medio del colapso de su tercer período de gobierno, arrastrado por un gigantesco escándalo de corrupción.

Tras acabar la cumbre de Brunei Fujimori viajó a Tokio para una visita privada de un día, y desde allí debía desplazarse a Panamá para asistir a la Cumbre Iberoamericana, el 17 y 18 de noviembre. Sin embargo no viajó y en su lugar envió a su canciller sin mayores explicaciones.

Renuncia presidencial por fax

La razón se conoció después: el 21 de noviembre hizo pública en Tokio su renuncia por fax, la cual le valió ser destituido por el Congreso.

El increíble viaje a Brunei se realizó cuando su régimen se caía a pedazos luego de que estallara una crisis política que se inició con su segunda reelección y se agravó con un escándalo de corrupción desatado por su brazo derecho y asesor presidencial, Vladimiro Montesinos.

El soborno de Montesinos

La crisis estalló cuando Montesinos fue visto en un video entregando 15.000 dólares a un congresista opositor para que se pase al oficialismo. El escándalo cobró tal magnitud que Fujimori acortó su mandato y convocó a elecciones anticipadas, que llevaron al poder a Alejandro Toledo (2001-2006).

Durante su estancia en Japón, el exmandatario utilizó su nacionalidad nipona como paraguas para evadir una solicitud de extradición presentada por Perú en el 2003. Por tradición, Japón no entrega a sus ciudadanos a un tercer país.

En Japón, Fujimori estuvo limitado en sus desplazamientos pues no pudo salir al extranjero por existir una alerta de la Interpol para detenerlo a petición de Perú.

Escapada por sorpresa

De esta manera la visita a Tokio duró cinco años hasta que en noviembre de 2005 dejó por sorpresa la capital japonesa para llegar a Chile, en vísperas de un año electoral en Perú.

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Fue un viaje con matices cinematográficos, en medio de un enorme sigilo, en qel ue utilizó un jet Lear privado, que efectuó una escala de casi una hora en el aeropuerto de Tijuana, en México, para reabastecerse de combustible. En esa parada, no bajó del avión.

Apenas llegó a Chile, fue arrestado. Su estancia de casi dos años terminó con la extradición ordenada el viernes por la Corte Suprema chilena, por dos cargos de violación a los derechos humanos y cinco por corrupción.