Ir a contenido

Caetano Veloso contra Lula

El legendario músico brasileño lanza un nuevo disco y arremete contra el presidente brasileño

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES

Caetano Veloso ha vuelto para romper la abulia electoral brasileña. Lo hizo con , un disco desconcertante, filoso, en el que derrocha poesía y vitalidad sin dejar de formular esas preguntas incómodas para las cuales, en muchas ocasiones, ni si quiera su autor tiene respuestas.

Ese es el Caetano de siempre, el que siempre es distinto. Con 64 años en la espalda y cuatro décadas sobre los escenarios, había planeado en principio actuar de incógnito o con un grupo virtual, pero terninó dando la cara, acompañado por un trío de rock.

Algunos se preguntaron si el bahiano, al elegir ese formato eléctrico, no estaba poseído por una suerte de síndrome de Peter Pan, que lo llevó a imaginarse eternamente joven. Sin embargo, los escépticos terminaron aceptando que el acompañamiento de una guitarra, un bajo y una batería es apenas una mascarada para hablar con profundidad de fidelidades y de orgasmos, de cuestiones de género o del paso del tiempo.

El peso del pop

La música puede parecer ligera, y cuando uno se acostumbra a esa falsa levedad, el disco termina con el tema Un héroe, en el que Caetano canta la historia de un militante racial que tiene un ojo en la Biblia y el otro en la pistola, que busca inflar los corazones y las plazas con "Guevara y una Coca-Cola".

Con esa canción, reconoció el diario paulista Folha, Caetano muestra que  "tiene más peso de lo que supone la vana filosofía pop". Y es que este cantante nunca deja de ser político, ni siquiera cuando quiere disimularlo. La política, como dijo la revista brasileña Isto é, es "uno de los pocos temas que lo hacen abandonar el habla serena" que lo caracteriza. Y este nuevo disco, editado en la recta final de los comicios presidenciales brasileños, le ha permitido subirse por un momento a la tribuna para disparar sus dardos.

Sentirse un imbécil

"No voto a Lula. Detesto sentirme imbécil", dijo del candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la presidencia, que el 1 de octubre, con las encuestas a favor, busca reelegirse.

En el 2002 creyó que había llegado la hora de que un obrero subiera al poder. Sin embargo, el Gobierno petista --del que Gilberto Gil, con quien Caetano fundó el movimiento tropicalista, es ministro de cultura-- lo sumió en el desencanto.

Para Caetano, si Lula ganara en la primera vuelta sería como "pasar una esponja" y limpiar los escándalos de corrupción y compra de voluntades en el Congreso que en el 2005 arrastraron al PT.

"Todos los acusados fueron separados de sus cargos y Lula dijo que había sido traicionado por sus compañeros. Pero siempre los despedía en actos solemnes en los que hacía elogios de su moralidad y culpaba a la elite", se quejó el músico que, a pesar de lo ocurrido, se sigue considerando un "simpatizante de izquierdas", y entiende esta postura ideológica como una búsqueda "de la harmonía, la dignidad y la justicia".

El autor de la bellísima Sampa lamenta, sin embargo, que los políticos de izquierdas actúen "como una torcida", como si fueran hinchas de un equipo de fútbol. "Las personas quedan ciegas", dice al hablar de ellos.

Y es esa misma izquierda, dice Caetano, "la que más amenaza las cosas que llevan a la gente a aproximarme a ella".