¿Por qué L'Hospitalet y sus casi 300.000 habitantes nunca han tenido un equipo en Primera?

Por Àlex Rebollo

L'Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad de Catalunya en población con 282.299 habitantes, no ha logrado nunca que un equipo de fútbol de la ciudad alcance la Primera División nacional. El histórico CE L'Hospitalet, el 'Hospi', que juega en Tercera Federación y esta temporada se ha quedado fuera de los 'play off' de ascenso, arranca ahora una nueva etapa en la que aspira a poner fin a esta deuda histórica y alcanzar la más alta de las competiciones.

Un proyecto impulsado por las exestrellas del Barça Thiago Alcántara y Jordi Alba ha permitido que la afición hospitalense sueñe, por primera vez en mucho tiempo, en alcanzar este hito. Este nuevo ciclo, dice Antoni Garcia, flamante presidente de la entidad, "tiene como objetivo llevar a L'Hospitalet entre los grandes del fútbol" con un proyecto que "también beneficia a la ciudad".

Pero ¿por qué no lo ha logrado hasta ahora?

En la lista de futbolistas hospitalense, los nombres propios más destacados son sin duda los de los 'exblaugrana' Jordi Alba y Víctor Valdés, campeones de todo en la época más laureada del Barça. La alineación la integran futbolistas actuales de primer nivel como Adama Traoré, Bryan Gil o Omar El Hilali, así como otros nombres clásicos del fútbol español, como Sergio González y Quique de Lucas.

Es inevitable preguntarse cómo una ciudad de casi 300.000 habitantes y de la que han salido futbolistas de la talla como los antes mencionado nunca ha disputado una temporada de la máxima categoría del fútbol español. Fundado en 1957 tras la fusión de otros tres clubs hospitalenses, el mayor logro a nivel de categoría del Centre d'Esports L'Hospitalet es haber disputado tres temporadas en Segunda División, y eso es algo que ocurrió en los años 60.

Domingo Casanova, historiador aficionado del club, recuerda cómo desde entonces, el equipo jugó durante muchos años a caballo entre la Segunda B —donde ha desarrollado la mayor parte de su fútbol— y la Tercera División. En 2021, sin embargo, y coincidiendo con una reformulación de las categorías, el 'Hospi' descendió de Segunda B a Tercera Federación, lo que supuso un doble descenso para el primer equipo. Desde entonces, el club no ha logrado ascender y milita en lo que equivale a una quinta división nacional.

Periodistas, historiadores y directivos del club consultados por EL PERIÓDICO permiten desentrañar algunas de las claves para entender por qué el 'Hospi', que tampoco ha llegado a conectar con la ciudad, nunca ha ascendido al máximo nivel.

Es inevitable preguntarse cómo una ciudad de casi 300.000 habitantes y de la que han salido futbolistas de la talla como los antes mencionado nunca ha disputado una temporada de la máxima categoría del fútbol español. Fundado en 1957 tras la fusión de otros tres clubs hospitalenses, el mayor logro a nivel de categoría del Centre d'Esports L'Hospitalet es haber disputado tres temporadas en Segunda División, y eso es algo que ocurrió en los años 60.

Domingo Casanova, historiador aficionado del club, recuerda cómo desde entonces, el club jugó durante muchos años a caballo entre la Segunda B —donde ha desarrollado la mayor parte de su futbol— y la Tercera División. En 2021, sin embargo, y coincidiendo con una reformulación de las categorías, el 'Hospi' descendió de Segunda B a Tercera Federación, lo que supuso un doble descenso para el primer equipo de fútbol de L'Hospitalet. Desde entonces, el primer equipo no ha logrado ascender y milita en lo que equivale a una quinta división nacional.

Periodistas, historiadores y directivos del club consultados por este diario permiten desentrañar algunas de las claves para entender por qué el 'Hospi', que tampoco ha llegado a conectar con la ciudad, nunca ha ascendido al máximo nivel.

En un escenario en el que la desolación se había apoderado de buena parte de los aficionados 'riberencs', un proyecto encabezado por las exestrellas 'blaugrana' Jordi Alba y Thiago Alcántara y por los empresarios Oscar Pierre y Gonzalo Álvarez busca ahora devolver la ilusión al club hospitalense.

Antoni Garcia, ya nombrado nuevo presidente de la entidad, es quien empezará a liderar este nuevo proyecto. Los otros protagonistas le apoyarán, primero, desde fuera y se sumarán a la gestión en febrero de 2026, cuando cumplan un año como socios.

El objetivo de los nuevos responsables del equipo es llevar el equipo a la Primera División, aunque reconocen que será una tarea difícil. Fue el propio Alba el que manifestó en la presentación del proyecto a los socios que, en un periodo de entre cinco y 10 años, el objetivo era alcanzar la categoría más alta. De conseguirlo, se sumarían a los ocho equipos catalanes que ya han alcanzado ese hito, unos de forma más anecdótica que otros.

Curiosamente, la segunda (L'Hospitalet), tercera (Terrassa) y cuarta (Badalona) localidades de mayor población de Catalunya nunca han tenido un equipo en la división de honor del fútbol estatal. Son, además, las tres ciudades de España con mayor número de habitantes que no han tenido jamás equipo en esa categoría.

En un escenario en el que la desolación se ha apoderado de buena parte de los aficionados 'riberencs', un proyecto encabezado por las exestrellas 'blaugrana' Jordi Alba y Thiago Alcántara y por los empresarios Óscar Pierre y Gonzalo Álvarez busca ahora devolver la ilusión al club hospitalense.

Antoni Garcia, ya nombrado nuevo presidente de la entidad, es quien empezará a liderar este nuevo proyecto. Los otros protagonistas le apoyarán, primero, desde fuera y se sumarán a la gestión en febrero de 2026, cuando cumplan un año como socios.

El objetivo de los nuevos responsables del equipo es llevar el equipo a la Primera División, aunque reconocen que será una tarea difícil. Fue el propio Alba el que manifestó en la presentación del proyecto a los socios que, en un periodo entre cinco y 10 años, el objetivo era alcanzar la categoría más alta. De conseguirlo, se sumarían a los ocho equipos catalanes que ya han alcanzado ese hito, unos de forma más anecdótica que otros.

Curiosamente, la segunda (L'Hospitalet), tercera (Terrassa) y cuarta (Badalona) localidades de mayor población de Catalunya nunca han tenido un equipo en la división de honor del fútbol estatal. Son, además, las tres ciudades de España con mayor número de habitantes que no han tenido jamás equipo en esa categoría.

L'Hospitalet de Llobregat es así una anomalía en el mundo del fútbol español. Se trata de la ciudad más grande de Catalunya y de España que nunca ha disputado un solo partido de Primera División. Incluso hay varias ciudades menos pobladas como Gijón, Vitoria, La Coruña, Elche, Getafe o Sabadell que cuentan con equipos con dilatadas carreras en la primera categoría del fútbol español.

Tampoco le salva el no ser capital de provincia, dado que también son muchos los municipios con esta misma condición que han llegado a Primera. En la actualidad, son ejemplo de ello el Celta o el Leganés.

Uno de los casos más destacados es el del Villarreal, un equipo cuya ciudad tiene poco más de 50.000 habitantes y un estadio en el que entra casi la mitad de esta población —23.500 espectadores, más del triple de los que que caben en el actual campo del 'Hospi'—. Un equipo que en las últimas décadas ha logrado una prolífica carrera en competiciones europeas y que llegó a ganar la Europa League en 2021.

L'Hospitalet de Llobregat es toda una anomalía en el mundo del fútbol español. Se trata de la ciudad más grande de Catalunya y de España que nunca ha disputado un solo partido de Primera División. Incluso hay varias ciudades menos pobladas como Gijón, Vitoria, La Coruña, Elche, Getafe o Sabadell que cuentan con equipos con dilatadas carreras en la primera categoría del fútbol español.

Tampoco le salva el no ser capital de provincia, dado que también son muchos los municipios con esta misma condición que han llegado a Primera. En la actualidad, son ejemplo de ello el Celta o el Leganés.

Uno de los casos más destacados es el del Villarreal, un equipo cuya ciudad tiene poco más de 50.000 habitantes y un estadio en el que entra casi la mitad de esta población —23.500 espectadores, más del triple de los que que caben en el actual campo del 'Hospi'—. Un equipo que en las últimas décadas ha logrado una prolífica carrera en competiciones europeas y que llegó a ganar la Europa League en 2021.

Uno de los principales y más obvios argumentos del porqué L'Hospitalet nunca ha tenido un equipo de Primera es la fagocitación del Barça y el Espanyol, dos equipos que, cuando se fundó el 'Hospi' actual en 1957, ya contaban con una posición consolidada en el fútbol español. Apenas una calle separa Barcelona de L'Hospitalet y, de hecho, el Camp Nou se ubica a pocos minutos a pie de esta frontera. Fuentes del 'Hospi' aseveran que el FC Barcelona llegó a tener más de 20.000 socios que eran vecinos de L'Hospitalet y el Espanyol 5.000.

El caso de L'Hospitalet es en este sentido comparable al de Badalona y Terrassa, las siguientes dos ciudades españolas más pobladas sin haber jugado en Primera. Todos los equipos del área metropolitana barcelonesa que han jugado en el máximo nivel han sido, de hecho, clubs ubicados en el perímetro de la capital catalana Barça, Espanyol, Europa y CD Condal. No hay ningún otro ejemplo salvo que se amplíe el foco hasta alcanzar el Vallès Occidental, cuando aparece el caso del Sabadell, una 'rara avis' en el contexto futbolístico metropolitano que, a lo largo de su historia, ha disputado 14 temporadas en Primera.

Aunque en la actualidad Madrid y su conurbación más inmediata cuentan con cinco equipos en la máxima categoría, en términos históricos su realidad es similar a la de Barcelona. El Real Madrid, el Atlético de Madrid y el Rayo Vallecano se encuentran dentro de la capital, y solo el Getafe y el Leganés han alcanzado este hito. Eso sí, en las últimas décadas, los clubs del entorno madrileño han logrado competir durante más tiempo en las principales categorías del fútbol español, mientras que muchos de los equipos de la metrópolis barcelonesa o incluso de la capital catalana se mantienen lejos de estos puestos.

Las barreras para ser de Primera

No hay un único motivo obvio que explique por qué L'Hospitalet no ha logrado tener nunca un equipo en Primera División.

No obstante, las distintas voces vinculadas al 'Hospi', a la ciudad y a su deporte consultadas marcan varios
condicionantes endémicos que ayudan a comprender, al menos, algunas de las causas que han llevado al 'Hospi' a no pasar nunca de Segunda División.

Más allá de la presencia del Barça y el Espanyol —equipo del que de hecho, durante los años 80 y hasta mitades de los 90, el CE L'Hospitalet fue filial—, el periodista Enric Gil y el historiador aficionado Domingo Casanova apuntan al déficit histórico de masa social, a la falta de inversión y a la propia geografía y estructura social como los principales retos que deberán afrontar los nuevos gestores del equipo 'riberenc' para llevar a la entidad al máximo nivel.

Masa social

En la actualidad, el 'Hospi' cuenta con tan solo 300 socios y unos 800 abonados. Unos números que quedan lejos, por ejemplo, de los del Sabadell, tan solo una categoría por encima y a punto de alcanzar los 5.000 socios.

Así, fuentes del CE L'Hospitalet explican que la entrada habitual durante la temporada regular está en torno a las 500 personas por partido y que en partidos importantes de Copa o de 'play off' el estadio municipal de la Feixa Llarga llega a albergar entre 3.000 y 3.500 espectadores, incluso, en ocasiones, 4.000. Directivos del club apuntan a que la categoría actual y el nombre de muchos de los rivales tampoco suponen un fuerte aliciente para la afición local. Algo que esperan revertir tras ascender de categorías.

Respecto a los socios, tampoco ha sido siempre así. En los años 60, tras la fusión de la UD Hospitalet, el CD Santa Eulalia y el CF Hércules para formar el actual Centre d'Esports L'Hospitalet y el ascenso a Segunda, el número de abonados y asistentes se disparó, pasando de de unos 2.000 socios en 1957 a alrededor de 4.000 a mitades de los 60. Pero tras los descensos y la falta de un proyecto con aspiraciones, el número de abonados cayó en picado, tal y como recoge Gil.

El defensa del CE Hospitalet, Aleix Coch (i), compite con el centrocampista del Atlético de Madrid, Antoine Griezmann (d) en un partido de la Copa del Rey en la Feixa Llarga. JOSEP LAGO

El defensa del CE Hospitalet, Aleix Coch (i), compite con el centrocampista del Atlético de Madrid, Antoine Griezmann (d) en un partido de la Copa del Rey en la Feixa Llarga. JOSEP LAGO

En cualquier caso, está claro que el 'Hospi' no ha logrado conectar del todo con la ciudad y generar esa identidad que le permita atrae más seguidores. Y es este precisamente uno de los principales objetivos del proyecto de Alba, Alcántara y compañía. Por ahora, en general, la afición hospitalense ha recibido con los brazos abiertos la propuestas de los 'exblaugrana' y los empresarios, de la que todavía quedan detalles por revelar.

Inversión

Es imposible entender el éxito del Villarreal sin el apoyo económico de la familia Roig. En un mundo en el que el proceso de profesionalización constante ha requerido, por consecuencia, cada vez más, mayores y más constantes inversiones económicas, la falta de estas inyecciones de capital dificulta la escalada de categorías para los equipos que no cuentan con este apoyo.

Es en este marco que Enric Gil, periodista y autor del libro 'Història Social de l'Esport a L'Hospitalet', remarca como la ciudad ha carecido siempre de una burguesía autóctona fuerte y comprometida con el tejido hospitalense. Recuerda Gil como, aunque L'Hospitalet contaba con importantes fábricas a mitades del siglo XX, la mayoría de industriales no eran de la ciudad, sino que provenían de Barcelona u otros lugares de Catalunya. Una característica que ha supuesto que, salvo contadas excepciones, para los equipos hospitalenses haya sido siempre difícil lograr patrocinios. Lo demuestra también el hecho de que la mayoría de pabellones y estadios de los principales equipos sean municipales.
A su vez, esta circunstancia ha afectado recientemente también al principal equipo de baloncesto de la ciudad, el CB L'Hospitalet —que sí que ha llegado en algunas ocasiones a la primera división nacional—. Pese a conservar la categoría por sus resultados en la pista, terminó descendiendo al no contar con suficiente apoyo económico.

Un partido de la Copa del Rey en 2011 con el centrocampista del F.C.Barcelona Thiago Alcántara (d) luchando el balón con Rubén, de CE L'Hospitalet. EFE/Andreu Dalmau

Un partido de la Copa del Rey en 2011 con el centrocampista del F.C.Barcelona Thiago Alcántara (d) luchando el balón con Rubén, de CE L'Hospitalet. EFE/Andreu Dalmau

Precisamente, el proyecto de Alba, Alcántara, Pierre y Álvarez promete la llegada de inversiones para paliar este déficit histórico. Los responsables advierten que no será una lluvia de millones, pero afirman que la apuesta es seria.

Este paso supondrá también saldar la deuda de 1,4 millones de euros con miembros de la anterior junta que abalaron al club —el expresidente Santi Ballesté y el exfutbolista y agente 'Mágico' Díaz—, otro problema endémico de los equipos de la ciudad, dado que ya antes de la fusión había equipos, como el el CS Santa Eulàlia, con problemas económicos.

Ahora, también se deberá poner sobre la mesa el paso del club para convertirse en una Sociedad Anónima Deportiva (SAD), una opción que el 'Hospi' ya ha estudiado "a fin de equilibrar los fondos propios y asegurar su viabilidad como club" y que es requisito para ascender a las principales categorías del fútbol español.

Una ciudad dividida

Domingo Casanova apunta también la ubicación del estadio como una posible causa de la falta de masa social, dado que cuando se fusionaron los tres equipos que dieron lugar al 'Hospi', el campo se colocó junto la histórica Tecla Sala, a medio camino entre el norte, el centro y Santa Eulàlia, lo que suponía molestias de movilidad para varios aficionados. Pero Casanova señala que la principal masa futbolera se encontraba en el norte de la ciudad. En el 57, año de la fusión, el Hércules —ubicado en la zona norte— tenía 1.290 socios, el Santa Euàlia 402 y la UD Hospitalet 321.

Inauguración del Camp Municipal d'Esports en 1958. AMHLAF0151791 /a.Company Fotògraf /d.germans Company Pratsl

Inauguración del Camp Municipal d'Esports en 1958. AMHLAF0151791 /a.Company Fotògraf /d.germans Company Pratsl

Pese a que la superficie total de L'Hospitalet es de tan solo 12 kilómetros cuadrados, el trazado de las líneas ferroviarias, carreteras de acceso y salida a Barcelona y el polígono del Mig han supuesto históricamente la división de los distintos barrios de la ciudad en tres o cuatro núcleos casi independientes. Este factor, sumado a un alto volumen de migrantes de alrededor de España y, más recientemente, del planeta, han llevado a generar distintas identidades de barrio antes que de ciudad.

Así, históricamente, los movimientos sociales y asociacionistas en L'Hospitalet más fuertes se han cultivado y mantenido en las barriadas. Un difuso sentimiento de ciudad que también dificultó la atracción de inversiones de capital por parte de las grandes empresas que operaban en L'Hospitalet.

En el fútbol ha ocurrido algo parecido. Tanto Enric Gil como Casanova recuerdan como durante la segunda mitad del siglo XX prácticamente cada barrio y peña de la ciudad quería tener su equipo de fútbol. El periodista apunta en su libro cómo se pasó de 17 equipos en 1960 a 45 en 1980. Y eso solo contando el fútbol. Una cuestión altamente paradójica dada la falta de equipamientos y terrenos disponibles en la ciudad con mayor densidad de Europa. Una condición que, a menor escala, se ha prolongado hasta la actualidad. De hecho, el Ayuntamiento de L'Hospitalet llegó a hacer campañas para promover la fusión de clubs ante la imposibilidad de que todos lograran campos para entrenar y jugar.

Los nuevos responsables de la entidad buscarán ahora contribuir a aunar este sentimiento de ciudad, que el proyecto se vea como una oportunidad para todo el municipio y mejorar las relaciones con los demás clubs de la L'Hospitalet. Y para ello cuentan con que la figura de Jordi Alba, embajador futbolístico de la ciudad, ayude a esta misión y a que el 'Hospi' dé nombre futbolístico a la localidad casi 70 años después de que se creara con este objetivo.

Domingo Casanova apunta también la ubicación del estadio como una posible causa de la falta de masa social, dado que cuando se fusionaron los tres equipos que dieron lugar al 'Hospi', el campo se colocó junto la histórica Tecla Sala, a medio camino entre el norte, el centro y Santa Eulàlia, lo que suponía molestias de movilidad para varios aficionados. Pero Casanova señala que la principal masa futbolera se encontraba en el norte de la ciudad. En el 57, año de la fusión, el Hércules —ubicado en la zona norte— tenía 1.290 socios, el Santa Euàlia 402 y la UD Hospitalet 321.

Inauguración del Camp Municipal d'Esports en 1958. AMHLAF0151791 /a.Company Fotògraf /d.germans Company Pratsl

Inauguración del Camp Municipal d'Esports en 1958. AMHLAF0151791 /a.Company Fotògraf /d.germans Company Pratsl

Pese a que la superficie total de L'Hospitalet es de tan solo 12 kilómetros cuadrados, el trazado de las líneas ferroviarias, carreteras de acceso y salida a Barcelona y el polígono del Mig han supuesto históricamente la división de los distintos barrios de la ciudad en tres o cuatro núcleos casi independientes. Este factor, sumado a un alto volumen de migrantes de alrededor de España y, más recientemente, del planeta, han llevado a generar una identidad de barrio antes que de ciudad.

Así, históricamente, los movimientos sociales y asociacionistas en L'Hospitalet más fuertes se han cultivado y mantenido en las barriadas. Un difuso sentimiento de ciudad que también dificultó la atracción de inversiones de capital por parte de las grandes empresas que operaban en L'Hospitalet.

En el fútbol ha ocurrido algo parecido. Tanto Enric Gil como Casanova recuerdan como durante la segunda mitad del siglo XX prácticamente cada barrio y peña de la ciudad quería tener su equipo de fútbol. El periodista recuerda cómo se pasó de 17 equipos en 1960 a 45 en 1980. Y eso solo contando el fútbol. Una cuestión altamente paradójica dada la falta de equipamientos y terrenos disponibles en la ciudad con mayor densidad de Europa. Una condición que, a menor escala, se ha prolongado hasta la actualidad. De hecho, el Ayuntamiento de L'Hospitalet llegó ha hacer campañas para promover la fusión de clubs ante la imposibilidad de que todos lograran campos para entrenar y jugar.

Los nuevos responsables de la entidad buscarán ahora contribuir a aunar este sentimiento de ciudad y cuentan con que la figura de Jordi Alba, embajador futbolístico de la ciudad, ayude a esta misión y a que el 'Hospi' dé nombre futbolístico a la ciudad casi 70 años después de que se creara con este objetivo.

Al 'Hospi' le queda un largo camino por recorrer para lograr hacerse un nombre en el fútbol español. En las próximas semanas y meses el proyecto empezará a andar. Para que prospere, la apuesta y la inversión deberán ser continuadas, sean cuales sean los resultados al inicio. El éxito o el fracaso, como ocurre siempre en el 'deporte rey', dependerá de que la pelota logre entrar entre los tres palos.

Un reportaje de EL PERIÓDICO

Textos: Àlex Rebollo
Diseño e infografías: David Jiménez
Coordinación: Rafa Julve