Entre todos

"Estamos hartos de luz pinchada, Diógenes y orines": problemas de convivencia por dos ocupaciones en un bloque de L'Hospitalet

Vecinos de un edificio del barrio de Sant Josep relatan cómo es su vida en un edificio de "alta complejidad"

La Unidad de Convivencia y Civismo del ayuntamiento tiene detectados y monitoriza una docena de casos similares

Una de las propietarias que denuncia problemas de convivencia en su bloque en el barrio de Sant Josep de L'Hospitalet.

Una de las propietarias que denuncia problemas de convivencia en su bloque en el barrio de Sant Josep de L'Hospitalet. / MANU MITRU

Luis Benavides

Luis Benavides

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“El mal olor en el rellano es tan intenso que me doy prisa para llegar al piso”, cuenta Núria (nombre ficticio), vecina de L’Hospitalet de Llobregat que pide anonimato. Prefiere que no aparezca su nombre real ni tampoco detalles, como su edad o la planta en la que vive, por miedo a represalias. En su bloque, sito en la calle de Arts i Oficis, en el barrio de Sant Josep, la comunidad sufre la presencia de dos pisos ocupados que generan problemas de convivencia. En uno vive una persona con un aparente síndrome de Diógenes; en el otro, un individuo con un enganche ilegal de luz que alquila habitaciones, lo que genera inseguridad por la continua presencia de personas extrañas a la comunidad.

En el piso de Núria nunca faltan varillas de incienso. En el recibidor ha colocado un discreto ambientador de coche. Y nunca, nunca abre las ventanas del patio. Solo así evita que el hedor, agudo por momentos, se cuele en el interior de su domicilio. Pero su problema, lamenta, no es solo odorífero. “Ahora nos estamos encontrando que orinan en los cubos de la limpieza y en el mismo cuarto de las escobas y las fregonas, y ya no sabemos qué hacer”, asegura.

La situación en este bloque de viviendas llegó a EL PERIÓDICO a través de su vecina Alicia Morales, presidenta de la escalera, que envió una carta a la sección de Participación del diario, 'Entre Todos', principalmente para “desahogarse públicamente”. Aunque el Ayuntamiento de L’Hospitalet tiene constancia de su problemática y actúa dentro de sus posibilidades, subraya, “el problema sigue y seguirá”.

Objetos ocupando espacios comunes y tejado en mal estado.

Objetos ocupando espacios comunes y tejado en mal estado. / A.M.

Fondos de inversión

Alicia compró el piso con toda la ilusión del mundo en 2004. La pesadilla -para ella y para otros propietarios- arranca pocos años después, en 2008, cuando a raíz de la crisis financiera “esos dos pisos quedaron en manos de varias entidades bancarias y, posteriormente, de fondos buitres”. Esa fue la antesala de las ocupaciones y, sobre todo, de los problemas de convivencia denunciados en la carta.

Hace diez años ocuparon uno de los dos pisos vacíos y, cansados de las fiestas que allí se organizaban, decidieron desalojarlo por los cauces legales. “El proceso duró unos tres años y en total nos costó unos 4.000 euros. No sirvió para nada, porque la policía desocupó el piso sobre las cinco de la tarde y a las nueve de la noche ya estaba otra vez dentro. La misma persona”, lamenta la presidenta de la comunidad.

Cuando parecía que el ocupa del ático daba menos problemas, que habían conseguido “cierta paz social”, ocuparon el otro piso vacío. “Se metió una persona con síndrome de Diógenes y empezaron los malos olores, insoportables sobre todo en verano”, explica la lectora. Por si fuera poco, añade Núria, esta persona no solo acumula porquería, sino que también ensucia la escalera: “Saca los perros a pasear y alguna vez han hecho sus necesidades en mi rellano".

Limpieza de choque y acompañamiento

Las dos vecinas valoran el buen hacer de la Unidad de Convivencia y Civismo de L’Hospitalet. “Conseguimos que mediaran y realizaran una limpieza en octubre del piso. La brigada estuvo dos días para sacar toda la basura. El problema es que esa persona está enferma y está volviendo a las andadas”, cuenta Alicia. “Nos están tratando de una manera excepcional -añade la presidenta-, con una empatía máxima, pero sabemos que no pueden hacer mucho más de lo que hacen”.

Fuentes de la oficina de Convivencia y Civismo del Ayuntamiento de L’Hospitalet confirman a este diario las versiones expresadas por las dos vecinas, así como la falta de colaboración por parte de los fondos de inversión propietarios de los dos pisos ocupados, lo que dificulta el desalojo. El supuesto síndrome de Diógenes, matizan, “no es extremo, pues no sube basura de los contenedores a su piso”. Es una persona con "Trastorno por acumulación", puntualizan, que además se desentiende de la limpieza de su hogar. La respuesta del consistorio, tras la mediación de una agente de policía de la Unidad de Convivencia y la intervención de una asistente social, fue realizar una limpieza de choque y establecer un acompañamiento que incluye, en estos momentos, una limpieza quincenal que corre a cargo del ente municipal. Si las capacidades mentales de esta persona empeorasen y en consecuencia la situación en la comunidad se agravase, se podrían tomar medidas legales como la retirada de su capacidad jurídica. Fiscalía tendría la última palabra. 

Espacios comunes

La situación ha empeorado en las últimas semanas, como demuestran las fotos que facilitan los propietarios. En estas imágenes se pueden ver destrozos en los buzones y objetos recogidos de los contenedores ocupando espacios comunes. “En el edificio hay ancianos con miedo a represalias, familias con bebés que tienen que aguantar el olor a putrefacción, borracheras a altas horas de la madrugada y animales en un estado lamentable”, subraya Alicia. “Somos ciudadanos que pagan sus impuestos y lo único que queremos es llegar a casa y estar tranquilos”, apostilla.

La agente Mireia lleva más de un año visitando -sin uniforme- el bloque de Alicia y Núria. Esta policía es su persona de referencia y califica la situación como “compleja”. “Nuestra función es básicamente acompañar a los vecinos y trabajar de manera transversal con otros departamentos para contener las molestias que puedan ocasionar”, explica esta policía de la unidad de Convivencia y Civismo, que ha visitado el bloque en numerosas ocasiones y media entre unos y otros. Como este bloque, considerado de "alta complejidad" por la presencia de varios pisos ocupados generando molestias o malestar, el consistorio tiene "monitorizados" en estos momentos una docena más.

26 incidencias en comunidades de "alta complejidad" en 2023

  • El pasado año se atendieron desde la Unidad de Convivencia y Civismo 26 incidencias relacionadas con comunidades de “alta complejidad” a través de sus diferentes canales (llamadas, correos electrónicos, registros en el Ayuntamiento…).
  • Las comunicaciones con la unidad por incidencias en pisos concretos, no bloques, en cambio, ascendieron a 7.724, según fuentes de la Oficina de Gestió d’Incidències (OGI) del Ayuntamiento de L’Hospitalet. Las relativas al espacio público sumaron 7.523 y las relacionadas con establecimientos comerciales, 5.101.
  • Por meses, el pico más alto de incidencias comunicadas al departamento encargado de velar por la convivencia se produjo a principios de verano, durante los meses de junio y julio (sumando unas 5.000 incidencias entre los diferentes ámbitos).

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