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Acción cultural

L’Hospitalet convierte el espacio industrial de La Veloç en una obra de arte efímera

El dúo de artistas Lolo & Sosaku crean para el antiguo almacén una instalación artística a base de esculturas cinéticas que desaparecerá el próximo 18 de diciembre

Uno de los rincones de la instalación ‘De la tierra’, de Lolo & Sosaku.  

Uno de los rincones de la instalación ‘De la tierra’, de Lolo & Sosaku.   / Joan Cortadellas

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

Especialista en arte, patrimonio, arquitectura, urbanismo y Barcelona en toda su complejidad

Escribe desde Barcelona

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En la Riera dels frares de L’Hospitalet, a nada de la avenida del Carrilet, y puerta por puerta con La Salamandra, se levanta uno de esos edificios industriales propio de la zona. El cartel de la entrada, ‘La Veloç. Serradures, sepiolites industrials i domestiques’, engaña. Hace tiempo que lo que fue almacén de serrín y productos de limpieza está vacío. O estaba. Desde hace unos días, las tres plantas de la finca están ocupadas por el arte y así permanecerán hasta el 18 de diciembre. 

No se trata de una exposición al uso o de un taller de autor, abundantes en esa parte de la ciudad, sino de un ‘site specific’ o lo que es lo mismo: una instalación artística pensada y creada para un espacio concreto. “La obra no existiría sin este lugar y sería otra en un emplazamiento diferente: el edificio tiene un pasado y las paredes, unas cicatrices concretas”. Así, la pieza, ‘De la tierra’, y la arquitectura intervenida forman un todo. Algo único. 

Quien lo explica es Lolo (Buenos Aires, 1977) que, junto a Sosaku (Tokio, 1976), firma la obra. La parte conceptual se resume en “pasar por el portal te lleva a otra espacio-tiempo, es una grieta en el espacio temporal”, afirma el primero de los autores. Y la parte estética es cuestión de verla. Aunque quizá tiene más de espiritual que de bello, que también. 

La arquitectura del espacio en desuso, las tres plantas con el atrio central, las esculturas cinéticas romboidales, la luz que proyecta el sol al filtrarse por los ventanales, el rumor del agua que cae desde diferentes puntos, más la niebla que lo invade todo dan un aire de intenso recogimiento que invita a la introspección. “Es un espacio que tuvo un uso concreto y que tendrá otro uso. La pieza abre un nuevo imaginario: el aquí y el ahora”, apunta Maike Moncayo, comisaria de la instalación. 

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El pasado está escrito, el futuro está por ver y el presente tiene también aspecto de ‘performance’. Las ha habido: Laia Estruch intervino en el espacio el pasado 19 de noviembre y Roc Jiménez de Cisneros lo hizo este sábado. El próximo 17 de diciembre Lolo & Sosaku, nombre artístico de la pareja de autores de la instalación, ofrecerán un concierto, no en vano el sonido –a partir del agua, del movimiento de las esculturas y otros elementos- es consustancial a su arte. 

Lo ya vivido en el espacio no se lee solo en los vestigios dejados por el almacén de serrín y productos químicos de los 80, antes fue depósito industrial encargado en los 60 por la empresa Figueras & Cia al arquitecto Jordi Figueras Anmella, el mismo que diseñó la sede de la empresa Pinturas Ivanov en La Sagrera y que ahora es la Nau Ivanov, una de las fábricas de creación de Barcelona. Este igual que el que nos ocupa es propiedad municipal y aunque La Veloç no tiene un devenir decidido, el Ayuntamiento de L’Hospitalet tiene querencia por reconvertir los antiguos espacios industriales en centros culturales. ¿El último presentado? El aún embrionario sucesor del Hermitage barcelonés.