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Conflicto en el transporte local

Las dos 'guerras' abiertas en el bus de L'Hospitalet: una huelga y la nueva licitación del servicio

Pasajeros suben a un autobús de Rosanbus en la avenida Carmen Amaya de L’Hospitalet de Llobregat.

Pasajeros suben a un autobús de Rosanbus en la avenida Carmen Amaya de L’Hospitalet de Llobregat. / Elisenda Pons

  • Las líneas gestionadas por Rosanbus, que recorren L'Hospitalet, El Prat y otros municipios del Baix, registraron más de 10 millones de viajeros en 2021

  • El AMB reactivó la licitación para el servicio que aún hoy gestiona Rosanbus -por un valor de casi 263 millones de euros- este mismo mes

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Àlex Rebollo
Àlex Rebollo

Periodista

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El servicio de bus urbano en L’Hospitalet de Llobregat y el Baix Llobregat se halla en una encrucijada anómala. El paro parcial que este pasado jueves realizaron los trabajadores de Rosanbus, la compañía que gestiona desde hace más de treinta años la prestación (por ejemplo, en las líneas L10, M12, M14 o LH2), es tan solo la punta del iceberg de las dos 'guerras' abiertas en el servicio de buses de la segunda ciudad más poblada de Catalunya.

Por una parte, el Comité de Empresa de Rosanbus -con sede en L'Hospitalet- protesta por las condiciones laborales y de mantenimiento de la flota de la compañía. Por otra, los mismos sindicatos que han convocado los paros parciales trabajan, en un movimiento que los profesionales del sector califican de “histórico”, codo con codo con la patronal en contra de las condiciones de los últimos concursos del bus metropolitano licitados por el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB).

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Esta maraña de alianzas y disputas entre sindicatos y empresas del transporte tiene su origen, en gran medida, en estos últimos contratos para el servicio de bus urbano.

Entre los motivos que han llevado a convocar la huelga, desde el Comité de Empresa de Rosanbus aseveran que los últimos concursos de la administración metropolitana han derivado en “una subasta a la baja” que tiene como consecuencia que las empresas de transporte colectivo de viajeros “ofrezcan presupuestos que rayan en la temeridad” y busquen obtener sus márgenes de beneficios “en los recortes de las condiciones laborales” y “en la baja calidad del servicio”.

En estos últimos meses, "tanto por el concurso que ganó Avanza como el de Monbus, hay escenas esperpénticas de pasajeros esperando porque los autobuses no pasan o montones de vehículos estropeados que antes no se habían visto", explica el historiador y presidente de Terminus, Joan Carles Salmerón.

Trabajadores de Rosanbus de L'Hospitalet durante la primera jornada de paro parcial este jueves 24 de noviembre.

/ Cedida por el Comité de Empresa de Rosanbus

La última pata del grupo Baix Bus

En el caso de las principales líneas de bus urbano de L’Hospitalet, todavía no se ha adjudicado el nuevo contrato y el operador sigue siendo el mismo que en 1991: Rosanbus, aunque la licitación para el contrato de esta red se ha reactivado recientemente.

Pese a ello, Eduardo Migallón (CCOO), presidente del comité de empresa de Rosanbus, considera que la empresa, al estar en una situación de prórroga, “no invierte lo suficiente porque no sabe si va a renovar el servicio y más viendo los precedentes de las otras líneas que tenía Baix Bus y que ya ha perdido: Mohn y Oliveras”.

Baix Bus estaba conformado por la tríada Mohn, Oliveras y Rosanbus y, entre ellas, gestionaban los tres grandes contratos del bus metropolitano en el Baix Llobregat y L’Hospitalet. Para dimensionar la magnitud de estos servicios basta con ver que en 2021 -año de recuperación del tráfico de usuarios poscovid- estas tres líneas, según datos de un informe interno del AMB, registraron más 33 millones y medio de viajeros: 15,3 M Mohn y Avanza; 10,6 M Rosanbus; y 7,5 M (Oliveras).

Los contratos de los servicios prestados por Mohn y Oliveras, tras muchos recursos, se han resuelto en el último año y estas empresas han perdido la gestión en favor de Avanza y Monbus, respectivamente. Así, las líneas de Rosanbus son la última pata que le queda al grupo Baix Bus.

Los porqués de la huelga

Los conductores de autobús de Rosanbus denuncian que, desde hace un año aproximadamente, la empresa ha iniciado una “apertura exagerada de expedientes disciplinarios”, y que estos se han incrementado "más de un 300 %" respecto a años anteriores.

Así, los conductores aseguran que los expedientes se aplican por causas "difícilmente evitables", como los incidentes leves de tráfico -como golpes con el bus- o incidencias que no han sido originadas por incumplir las normas de tráfico. “Llevamos cinco vehículos quemados en lo que llevamos de año. No se reponen, faltan servicios por hacer y la calidad ha caído”, remarca Rafael Santoyo, delegado del sindicato UGT en Rosanbus.

Por su parte, fuentes de Baix Bus abogan por no hacer valoraciones sobre la huelga y sus motivos, aunque sí que inciden en matizar que “hasta que el AMB no aprueba un plan de renovación de la flota, no entran los nuevos autobuses”. A su vez, desde el Àrea Metropolitana de Barcelona señalan que, a diferencia de como ha ocurrido con las líneas gestionadas por Avanza, en el caso de Rosanbus “no ha habido un aumento de incidencias” y el servicio “funciona con normalidad”.

Pese a que desde la empresa han optado por no hacer declaraciones sobre la huelga, este diario ha tenido acceso a una carta enviada por la dirección a la plantilla en relación a la huelga. En la misiva, la dirección de Baix Bus explica que durante 2022 se han iniciado once expedientes disciplinarios y que se han incoado cinco: uno terminó en despido, dos con sanciones de cuarenta días y los otros dos con sanciones de sesenta días sin empleo.

Asimismo, señalan que en estos cuatro últimos casos se han ejecutado menos días de los previstos por la sanción porque los trabajadores han mostrado “arrepentimiento espontáneo y reconocimiento de los hechos”. Así, la dirección incide en que los cinco expedientes incoados representan “el 2,32 % del total de casos siniestrados y valorados”.

El delegado sindical Rafel Santoyo insiste en el aumento del régimen sancionador y en las “deficiencias” del servicio y explica que van a solicitar una auditoria para “registrar los servicios que se están dejando de hacer”. “Todos estos fallos repercuten directamente en el usuario, que tiene que esperar el doble [de seis a doce minutos] hasta que llegue el bus”, remarca Santoyo.

Una mujer consulta el reloj en una parada de autobús de L'Hospitalet durante la huelga de la plantilla de Rosanbus.

/ Elisenda Pons

Por su parte, desde el Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat, a quien los sindicatos reclaman que establezca una Comisión de Seguimiento para analizar el servicio, explican que "tenemos quejas sobre la renovación de la flota, pero siempre relacionadas con la totalidad de líneas que circulan por ella y no exclusivamente de las de líneas de Rosanbus". 

Así, sobre las quejas, principalmente en el caso de los operadores Avanza y Monbus por el estado de los autobuses y de servicio a los usuarios, desde el Ayuntamiento de L'Hospitalet aseveran que "es una cuestión temporal, que requiere tiempo y se va a solucionar, pero mientras tanto los vehículos deben estar en buenas condiciones y con garantías de seguridad".

Una “subasta a la baja”

El AMB reactivó la licitación para el servicio de las líneas de buses de L’Hospitalet y otros municipios del Baix -con un valor de casi 263 millones de euros- este mismo mes después de una resolución favorable para la administración metropolitana del Tribunal Català de Contractes, que desestimó las alegaciones de la patronal catalana de transporte FECAV, de los sindicatos UGT y CCOO y de la empresa de transportes Tugsal.

En este caso, sindicatos, empresa y patronal coinciden en valorar que la oferta económica tiene “demasiado peso” a la hora de adjudicar el contrato, aunque admiten que es una posibilidad amparada por la Ley. Así, en el caso de este contrato, los posibles adjudicatarios optan a un total de 100 puntos para llevarse el nuevo contrato y 77 de estos se derivan del coste unitario.

En un comunicado conjunto entre FECAV, COO y UGT emitido este miércoles 23 de noviembre, las tres entidades aseveran que, con estas ponderaciones en los concursos, los responsables del AMB “han conseguido eliminar un modelo de calidad y sustituirlo por otro de venta pública al mejor postor sin que exista una estrategia que apueste por la calidad del servicio en beneficio de los ciudadanos”.

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"Deberían evitar los abusos flagrantes que se están cometiendo con precios a la baja y en detrimento de la calidad del servicio y, por ende, de las condiciones de los trabajadores que los prestan", recriminan patronal y sindicatos a los responsables del AMB.

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