06 ago 2020

Ir a contenido

Los vecinos de L'Hospitalet aceptan con resignación las primeras medidas para frenar los brotes

Agentes cívicos recuerdan a los vecinos el uso obligatorio de la mascarilla y la policía vigila que los bares cumplan con las restricciones

Comerciantes y vecinos coinciden en destacar una menor afluencia de gente en la calle: "Hoy no hemos vendido nada, ¡Nos va a echar!"

Àlex Rebollo

Dos agentes cívicos vigilan el cumplimiento de las medidas anticovid en la plaza Espanyola del barrio de la Torrassa, en L’Hospitalet, este martes 14 de julio.

Dos agentes cívicos vigilan el cumplimiento de las medidas anticovid en la plaza Espanyola del barrio de la Torrassa, en L’Hospitalet, este martes 14 de julio. / MANU MITRU

Las calles de la zona norte de L’Hospitalet de Llobregat distan de estar vacías. Sin embargo, los vecinos de los barrios de Collblanc y La Torrassa señalan que hay menos gente que otros días. “Hoy está bastante más clarito. Hasta hace unos días las calles estaban llenas”, señala Isabel, vecina de L’Hospitalet que lleva más de 40 años viviendo en el barrio de La Torrassa.

Este martes 14 de julio, la Generalitat y el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat anunciaron las primeras medidas para tratar de contener los brotes de covid-19 en los barrios del norte de L’Hospitalet. Aunque no se ha decretado ningún confinamiento, desde el Departament de Salut y el consistorio se ha solicitado a los vecinos de los barrios de La Torrassa, La Florida y Collblanc que se queden en casa y salgan solo para trabajar y por asuntos imprescindibles.

“Si hay que quedarse en casa… no me gusta, pero ¿qué le vamos a hacer?”, se pregunta Isabel con resignación y añade que “está bien que nos frenen un poquito”. También comenta que se ven más mascarillas. Aunque la mayoría de personas que circulan por la calle la llevan, parejas de agentes cívicos que patrullan por las calles siguen advirtiendo a quienes no lleven puesta la mascarilla o la vistan por debajo de la nariz.

Marcel, vecino de La Torrassa que ha salido a hacer la compra acompañado de su hijo entiende que se tomen medidas para que “la situación no se escape de las manos”. Como Isabel, explica que un nuevo confinamiento es una situación “dura”, pero explica que “si toca, toca”. No obstante, Marcel critica que la responsabilidad caiga tanto sobre el ciudadano y no sobre las administraciones: “Este es un barrio obrero y la gente tiene que coger el metro para ir a trabajar, pero no se incrementa la frecuencia de los trenes”. Esta mañana, usuarios del metro en L’Hospitalet denunciaban vía redes sociales que se estaban produciendo aglomeraciones en hora punta.

Hay vecinos del barrio que creen que se las medidas se quedan cortas para parar los brotes, como Angie, quien opina que se tendría que confinar a la población para poder empezar de zero, aunque reconoce que para muchas familias es complicado si tienen pisos pequeños.

Barrios densamente poblados

Loli Colás, presidenta de la Asociación de Vecinos Collblanc-La Torrassa, denuncia el modelo de alta densificación que hay en los barrios de la zona norte y critica que esta situación “solo ha puesto al descubierto todas las carencias que ya teníamos”. Así, ve complicado que todos los vecinos se recluyan ya que hay pisos del barrio muy pequeños o donde convive mucha gente: “El que viva en una habitación a la que pueda saldrá a la calle”.

En La Torrassa, Florida, Publilla Casas y Collblanc se concentra casi la mitad de población de L’Hospitalet (el 46%). Estas circunstancias podrían haber favorecido el rebrote, según algunos estudios e investigadores, aunque aún no hay nada concluyente.

Menos clientes en el mercado

Hoy no hemos vendido nada, ¡Nos va a echar!”, bromea Carla, a cargo de la carnicería El pagès en el mercado de Collblanc. “Está todo vacío, en la pescadería tampoco había nadie” responde un cliente. Aunque la mayoría de personas que circulan por la calle lo hacen cargadas con el carrito o bolsas de la compra, los comerciantes del mercado de Collblanc coinciden en señalar que ha caído el número de clientes.

“Hoy no se vende”, señala Marina, también a cargo de una parada en el mercado. No obstante, Marina no se muestra crítica con las medidas tomadas por el Ayuntamiento y la Generalitat: “Me parecen perfectas, hace ya tiempo que se tenían que haber tomado”.

Nemesio, dueño del bar Neme, también en el mercado de Collblanc, se mueve entre la aprobación de las medidas y la resignación. Explica que la policía ha acudido al bar esta mañana y le ha cerrado la barra. Ayer, ya había agentes entrando en bares para confirmar que se estaban cumpliendo las medidas de seguridad. “Las medidas están bien, pero se tendría que vigilar más a la juventud, porque al final somos otros quienes pagamos el pato”, lamenta Nemesio.

Más noticias de L'Hospitalet en la edición local de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA