24 feb 2020

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ASESINATO A PUNTO DE PRESCRIBIR

La última oportunidad para evitar el olvido judicial de Pedro Álvarez

Este 15 de diciembre su cumplieron 27 años del asesinato del joven en L'Hospitalet, un crimen que sigue sin resolverse y que prescribirá en septiembre del 2020

La familia ha solicitado de nuevo la reapertura del caso para intentar encontrar nuevas pruebas que incriminen o descarten al principal sospechoso, un policía nacional

Aitana Glasser

 Vecinos, amigos y familiares de Pedro Álvarez se concentaron el domingo en L’Hospitalet para recordar al joven en el 27 aniversario de su asesinato

 Vecinos, amigos y familiares de Pedro Álvarez se concentaron el domingo en L’Hospitalet para recordar al joven en el 27 aniversario de su asesinato / A.G.

Decenas de personas se volvieron a congregar el pasado domingo en la avenida de Catalunya de L’Hospitalet de Llobregat, en el punto exacto donde hace 27 años fue asesinado Pedro Álvarez. Lo hicieron para acompañar a los familiares y amigos de este joven barcelonés, cuyo crimen sigue sin resolverse, en un 15 de diciembre que se vivió con la misma sensación de injusticia e impunidad que los últimos 27 en la familia Álvarez, aunque con un pequeño halo de esperanza: el que guardan después de haber solicitado la reapertura del caso este noviembre, a pocos meses de que prescriba.

La investigación sobre el asesinato de Pedro, que entonces tenía 20 años, se cerró en septiembre del 2000 -después de una reapertura solicitada en el 97-, cuando el juez determinó que las pruebas recogidas en la investigación no eran concluyentes para condenar al principal sospechoso, José Manuel S.F., un agente de la brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona que pasó tan solo seis días detenido.

Empezó entonces una batalla legal y personal que ha llevado a la familia del joven a intentar averiguar qué paso aquella noche de 1992, cuando un individuo que casi atropella a la pareja de Pedro, a la que el chico acompañaba a casa, se bajó del coche y, tras discutir con él, le disparó tres veces. Las pruebas biológicas y los testimonios no fueron lo suficientemente sólidos a ojos del juez, pese a que tanto el reconocimiento de la joven como la coincidencia de la bala y el coche en cuestión apuntaban al sospechoso.

Ahora, la familia, representada por el abogado Benet Salellas -que asumió su defensa en agosto-, está haciendo un último intento para que se retome la investigación, argumentando que los avances tecnológicos y científicos podrían arrojar luz y ayudar a encontrar nuevas pruebas. En el escrito de diligencias presentado ante el juzgado de l’Hospitalet, piden que se localice el coche del acusado, un Opel Vectra, para buscar posibles rastros de sangre y que se recuperen la bala de la escena del crimen para obtener posibles rastros biológicos.

Juanjo Álvaro y Carmen Peso, padres de Pedro, durante la ofrenda floral el pasado domingo en L'Hospitalet. / A.G.

Una investigación cerrada

Reclaman además que la investigación que inició la Policía Nacional pase a manos de los Mossos d’Esquadra, cuerpo que tiene actualmente las competencias sobre los homicidios cometidos en Catalunya. “Ahora mismo no se entendería que lo hiciera la Policía Nacional, ni siquiera creo que tengan medios para hacerlo", asegura Salellas. "Además, creemos que Mossos puede incluso plantear nuevas diligencias, ya sea a partir de las pruebas que hemos solicitado u otras que aparezcan mientras se esté investigando”, apuntala el letrado.

“Siempre hemos defendido que la investigación no la tendría que haber hecho la Policía Nacional, el mismo cuerpo al que pertenece el sospechoso”, defiende el padre de Pedro, Juanjo Álvarez. “En el 97 la Guardia Civil hizo una investigación paralela, pero tampoco sirvió”, explica Álvarez, que añade que desde que se cerró el caso en el año 2000, a la familia “se nos ha denegado sistemáticamente todo lo que hemos presentado”.

Para Álvarez, el problema no ha sido la falta de pruebas, sino la poca voluntad de incriminar al sospechoso. “Si hubiera sido una persona cualquiera ya estaría en prisión, pero al tratarse de un miembro de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, con todo lo que eso conllevaría condenarle, no se le acusó. Nunca se ha dicho que no hay pruebas, sino que éstas no son ‘concluyentes’”, sostiene.

Falta de apoyo institucional

Durante la ofrenda floral celebrada el domingo en L’Hospitalet -a la que precedió una manifestación convocada el sábado en la capital-, Juanjo Álvarez repasaba el caso ante los presentes y hacía alusión a algo que, según él, ejemplifica la falta de apoyo institucional que han recibido en todos estos años: la celebración se hacía en plena calle, sin apenas espacio, en un lugar en el que figura una placa colocada por los propios allegados de Álvarez. "No tiene ni siquiera una plaza", lamentaba. 

“Las instituciones no nos han respaldado en ningún momento”, asegura el padre, que explica que, aunque han sido recibidos por representantes políticos e incluso se ha llegado a realizar algún acto institucional, “nadie ha ido nunca más allá, alegando siempre que no tienen competencias en el tema al tratarse de un policía nacional”. Tampoco esta vez, tras la solicitud de reapertura, ningún representante se ha puesto en contacto con ellos. “Siempre dan la callada por respuesta, no quieren que el caso se airee”, lamenta.

La familia recuerda además las complicaciones y las trabas que aseguran haberse encontrado por el camino: desde amenazas y llamadas anónimas -que todavía hoy se mantienen, dos o tres veces al día, asegura el padre-, hasta el despido del propio Juanjo Álvarez de la empresa de ascensores en la que trabajaba. “Pensaron que la única forma de callarme sería dejarme sin ingresos, pero les salió rana, porque tuve más libertad para hacer más cosas y que el caso tuviera todavía más repercusión”, explica.

El padre de Pedro, Juanjo Álvarez, durante el acto celebrado el domingo en l'Hospitalet. / A.g. 

Una última esperanza

Después de 27 años sin avances, la familia confía en su última oportunidad judicial. “No hemos cesado ni cesaremos en nuestro empeño para que el asesino no siga en la calle”, recalca Juanjo. Para el abogado, Benet Salellas, esta reapertura supondría “un nuevo ciclo en la investigación”, dado que estas diligencias podrían derivar en otras nuevas. “Lo único que hacemos es abrir el melón’”, apunta, para evitar además que se llegue al plazo de prescripción.

Ahora, la decisión queda en manos del juez, que debe responder en las próximas semanas. “Probablemente haya pedido o pida un informe fiscal y entonces decida. Si no se reabriera, deberíamos presentar un recurso a la Audiencia Provincial de Barcelona, y si considera también que no hace falta reabrirlo, sí que tendríamos entonces la prescripción definitiva del caso, y no habría más acciones legales posibles”, apunta Salellas.

Para convencer al juez, la defensa se basa en estos avances tecnológicos que permitirían realizar exámenes más precisos. A juicio del abogado penalista Joaquim Gasulla, lo que proponen tiene un fundamento legal y es lógico”. A su modo de ver, "efectivamente la tecnología en el campo de la ciencia forense ha avanzado mucho en los últimos 20 años, por lo que es posible que se obtengan nuevos indicios, aunque de algunas pruebas, por ejemplo del coche, sería difícil encontrar algo”, añade.

Pendientes de la decisión del juez 

Según Gasulla, y aunque hay “dificultades prácticas”, todo pasa ahora por “convencer al juez” de que las pruebas requeridas pueden ayudar a esclarecer los hechos, algo que “no es sencillo”, pero tampoco insólito. En la misma línea opina el abogado penalista Eduardo Cáliz que sostiene que “con la ley en la mano, el caso podría reabrirse”, pese a que “la experiencia de estos últimos 27 años -en los que no se ha conseguido esclarecer los hechos- nos dice que no”.

Así, aunque reconoce que “no es habitual” que suceda, para Cáliz sería “recomendable” reabrir la investigación sobre el asesinato de Pedro Álvarez “por una cuestión de salud democrática y de justicia”, pues los hechos son “lo suficientemente graves como para que se investiguen hasta el final”. Además, añade, no solo pueden ayudar a averiguar el autor o autores de los hechos, sino también a descartar posibles sospechas. “El poder judicial no debería tener miedo a reabrir la investigación, porque puede aportar más claros que oscuros”, sentencia.

El abogado critica además el hecho de que la investigación la llevara a cabo en primer término la Policía Nacional, cuando el principal sospechoso era un miembro del cuerpo. “En otros países no pasa”, asegura. Por eso, coincide en que “habría más neutralidad en la investigación” si la realizaran los Mossos. Por otro lado, ambos abogados defienden que la simple reapertura daría margen temporal para intentar seguir investigándolo, y no daría carpetazo definitivo al caso.

Ofrenda floral a Pedro Álvarez en el lugar donde falleció hace 27 años, el domingo 15 de diciembre en L'Hospitalet / A.G. 

Una "victoria moral"

El simple hecho de que se consiga reabrir el caso sería una "victoria moral", opina Gasulla. "A veces también es lo que se busca; cuando alguien no quiere ni puede permitirse que un caso quede impune, lo último que quiere es que prescriba. Simplemente con la admisión y la reapertura del caso, la prescripción se anula y pasa a dentro de 20 años más”, lo que permite, en cierto modo, que no caiga en el olvido en términos judiciales.

Precisamente por eso es por lo que luchan los padres de Álvarez, por que el crimen de su hijo no quede impune. “No queremos que se olvide; y es que no se puede olvidar”, defiende su madre, Carmen Peso. Agradece especialmente el apoyo de la gente que, a través de la Plataforma Pedro Álvarez y especialmente en actos como los celebrados el pasado fin de semana, ha contribuido a que el caso salga a la luz. “La gente se ha volcado con nosotros, el sábado en la concentración vino muchísima gente y hoy también; esto lo agradecemos mucho”, aseguraba al concluir la ofrenda floral.

"Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y yo, que siempre he luchado por la justicia, sigo creyendo en ella", sostiene Juanjo, que recuerda las palabras que le dijo hace años al Jefe Superior de Policía de Barcelona, cuando éste le preguntó por qué persistía: "Para llorar en casa tengo toda la vida, pero para coger al asesino de mi hijo no sé el tiempo que me queda". "Yo solo quiero que se le coja, no me importa lo que sea o quien sea, pero que se le coja y se haga la justicia por la que he luchado y que he defendido toda mi vida", sentencia el padre. 

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