13 jul 2020

Ir a contenido

ELECCIONES MUNICIPALES EN L'HOSPITALET

La controversia sobre la última zona agrícola de L'Hospitalet ante las municipales del 26-M

La segunda transformación de la Granvia, que incluye la zona de Cal Trabal, sigue dividiendo a Gobierno y oposición una década después de su planteamiento

La creación de un parque urbano en esta zona agrícola al sur de la ciudad no convence en una ciudad que lucha por conservar el "poco patrimonio" que tiene

Aitana Glasser

La autovía a cielo abierto después de la plaza de Europa, próxima etapa de urbanización de la Granvia de L’Hospitalet aprobada por la Generalitat.

La autovía a cielo abierto después de la plaza de Europa, próxima etapa de urbanización de la Granvia de L’Hospitalet aprobada por la Generalitat. / JOAN CORTADELLAS

La polémica no es nueva. De hecho, lleva ya más de una década colándose en el debate político y social de L’Hospitalet. Pero lo cierto es que el Plan Director Urbanístico Granvia-Llobregat (PDU Granvia), especialmente el punto de éste que afecta a la conservación de la última zona agrícola de la ciudad, en el entorno de Cal Trabal, reaparece con más intensidad en según qué épocas y circunstancias. Y esta, la de campaña electoral, es una de esas épocas.

Este macroproyecto urbanístico, en boca de todos los grupos municipales desde hace ya más de dos mandatos, empezó a gestarse en 2007 impulsado por el Consorcio por la reforma de la Granvia -integrado por la Generalitat, el Institut Català del Sòl y el Ayuntamiento- y abarca unas 105 hectáreas de la zona sur de la ciudad, en el barrio de Bellvitge, lo que representa casi el 8% del territorio de L’Hospitalet.

Una zona que el PDU, dividido en tres sectores, pretende “reordenar urbanísticamente” para convertirla en una nuevo polo de actividad económica, impulsando especialmente el sector sanitario y dando continuidad a la transformación que sufrió la década pasada la primera parte de la Granvia, que supuso la creación de la plaza Europa. 

El primer sector del PDU comprende los terrenos situados al sur de la Granvia (439.925m2), que incluyen la zona del CEM Tenis, las cocheras de TMB y el tanatorio, así como el Hospital Duran i Reynals y el IDIBELL, que quedarían conectados con el Hospital de Bellvitge gracias a la prolongación del soterramiento de la Granvia, uno de los puntos estrella del proyecto, pues es el que mayor consenso genera.

La unión de los centros hospitalenses permitiría dar impulso al defendido Biopol’H, el clúster biomédico de L’Hospitalet que se está intentando impulsar desde 2006 con el objetivo de convertir la zona sur de la ciudad en un referente en el ámbito biomédico, pero que funciona a medio gas debido a esta división. El plan prevé además levantar en esta zona edificaciones de hasta 24 plantas.

El segundo sector abarca el entorno de la masía de Cal Trabal (en la Marina), la única que mantiene explotación agrícola en los campos que la rodean. Allí se contempla la creación de un parque público de 30 hectáreas, que preservaría la zona agrícola, según el plan, y serviría como un espacio de transición entre la ciudad y la zona fluvial. Además, un máximo del 30% de la superfície del sector 2 tendría uso comercial, mientras que otro 10% se dedicaría a uso hotelero, siendo la altura límite de las edificaciones 17 plantas.

El tercer sector es el de menor tamaño y comprende 78.7000 m2 ubicados en la zona de la carretera del Mig y la calle Arquímedes, junto al término municipal de Cornellà, que se quieren dedicar a la actividad comercial (35%) y hotelera (10%), con edificios de 53 metros de altura máxima. Todo esto, a condición de otro proyecto que, en paralelo, todavía debe ejecutarse: el soterramiento de las vías que dividen la ciudad. 

Ámbito de actuación del PDU Granvia-Llobregat / EL PERIÓDICO

Cal Trabal, el origen del conflicto

Pese a que el PDU está aprobado de manera definitiva por la Generalitat desde hace dos años, la falta de acuerdo y la oposición política y ciudadana, sumado al panorama político, han dificultado su ejecución y han obligado al Parlament a posicionarse hasta en dos ocasiones -ambas en favor de reformular el PDU-. Una falta de consenso que tiene origen fundamentalmente en dos puntos: la inclusión de la zona de Cal Trabal y la volumetría de los edificios que se contempla.

El texto del PDU defiende "la preservación del patrimonio histórico agrícola" de la ciudad y la recuperación de las masías de la zona de la Marina (Ca l’Esquerrer, Cal Trabal y Cal Masover Nou) como equipamientos públicos, así como la ubicación en la zona de un parque urbano, algo que no convence a ningún grupo de la oposición, que piden no incluir ninguna edificación en el sector 2, ni tampoco a muchos vecinos de L’Hospitalet, que incluso llegaron a constituir una plataforma para defender la zona agrícola. 

Una condición, la de no edificar en todo el sector 2, que debilitaría la viabilidad económica del PDU tal y como está planteado, apunta Francesc Josep Belver (PSC), primer teniente de alcaldía del Área de Coordinación, Planificación, Desarrollo Económico y Ocupación del Ayuntamiento de L'Hospitalet. "Todo el mundo está de acuerdo en que soterrar la Granvia y las líneas eléctricas (del sector 2) es positivo, y en que las masías, ahora privadas, pasen a ser equipamientos públicos, pero todo esto se tiene que pagar de alguna forma".

En esta línea, Belver apunta a la necesidad de sufragar las cargas (costes) del PDU con los aprovechamientos: "De toda esa parte no se toca ni un metro, toda pasa a ser un parque de casi 30 ha, y entre ese espacio y la Granvia, es donde se va a edificar, porque necesitamos los recursos para poder pagar las cargas". Y es que el proyecto, que se calcula que tendrá un coste total de unos 176 millones de euros, se financiará exclusivamente con las aportaciones de los propietarios del suelo privado. "El coste para la administración es 0, y este es uno de los grandes beneficios del proyecto", añade Belver.

El Pleno ha atacado en varias ocasiones la inclusión de la zona de Cal Trabal al proyecto, defendido firmemente por el gobierno socialista, con Núria Marín al frente (11 concejales), y apoyado a nivel local por los concejales no adscritos Cristina Santón y Rafael Jiménez y en parte por Junts per L’Hospitalet (antes CiU, con 1 concejal), que, si bien asegura estar en contra de algunos aspectos del plan, es el único grupo que afirma verlo como una “oportunidad para la ciudad”.

La última vez que se llevó a sesión plenaria el PDU fue en febrero, cuando Canviem L’H (formado por ICV, EUiA y Pirates y con 3 concejales), ERC (2 concejales) y la CUP-PA (1 concejal) presentaron una moción de apoyo a la última resolución aprobada por el Parlament para paralizar el proyecto, que no prosperó.

La oposición, en contra del PDU

El posicionamiento del Parlament es, precisamente, una de las bazas de la oposición, que lo ve como un ejemplo claro de la falta de consenso que genera el PDU. “No hay consenso social ni político, ni tampoco con otras administraciones; de hecho, en la Generalitat hay dos posiciones, la que defiende CIU y la que defiende ERC, que es contraria”, dice Antoni Garcia, alcaldable de ERC en L’Hospitalet.

La formación incluye en su programa electoral la paralización del PDU, de igual modo en que lo hacen también la CUP -que de manera rotunda quiere "parar o impedir" cualquier "gran proyecto especulador"-, Cs, En Comú Podem o grupos emergentes como Front L'H. Desde Esquerra -igual que el resto de grupos- salvan algunos puntos, como el soterramiento de la Granvia y el impulso al sector biomédico, pero piden “que no se construya ningún tipo de edificio en el sector 2 y que la zona de Cal Trabal se incorpore al Parc Agrari del Baix Llobregat”.

Garcia, que recuerda que la formación, junto a la CUP,  presentó un contencioso administrativo contra el proyecto, pide “que se reduzca la volumetría de edificación” en los sectores 1 y 3, algo en lo que también hace especial hincapié Miguel García, candidato de Ciutadans (que, con 4 concejales, es actualmente el principal grupo de la oposición), que sitúa a la formación a favor de cubrir la C-31 pero en contra de un proyecto que “es inasumible por su volumetría” y que “va en contra de la ciudad”, que, en contraposición, tiene “una carencia de equipamientos terrible”.

“No estamos 100% en contra del PDU, pero sí tal y como está planteado ahora. Y la señora Marín debería darse cuenta de que toda la oposición, excepto los amiguetes del PSC, están en contra, por lo que algo tendrá que la sociedad no ve bien”, apunta García. Respecto a la reducción de la volumetría, el teniente de alcaldía Francesc Belver señala que "si fuera más baja, ocuparía más terreno, y por tanto, habría menos espacio verde", que es lo que se está tratando de potenciar.

El primer teniente de alcaldía asegura además que ya se ha reducido al máximo el volumen de edificabilidad del sector 2, que según lo previsto es de 175.000 m2, y apunta a que trasladar estos edificios a los otros dos sectores haría que la densidad de éstos fuera mucho mayor. 

Una ciudad en defensa del patrimonio

El debate en torno a la conservación del patrimonio histórico de L’Hospitalet se ha intensificado especialmente en los últimos meses, pese a que el tejido social local lleva reivindicando su consideración desde hace tiempo. Se ha visto en casos como el de Can Trinxet o el Castell de Bellvís, que se suman a otros ejemplos como el de la masía de Can Rigalt, al norte de la ciudad, o la misma zona de Cal Trabal.

La ciudadanía pide, cada vez más, que el gobierno conserve el "poco patrimonio" que según la oposición tiene la ciudad y apueste por restaurarlo. Basta con fijarse en la cantidad de grupos que se han creado para defenderlo, desde el grupo de defensa del Patrimoni LH, la Associació Perseu o No més Blocs (muy activo en la lucha contra el PDU), hasta plataformas específicas como Defensem el Castell de Bellvís o Can Trinxet Viu, entre otras, a los que se suman las organizaciones de vecinos y otros colectivos de la ciudad.

La preocupación de la ciudadanía con respecto al patrimonio ha hecho que algunos grupos incluyan propuestas, más o menos específicas, en sus programas electorales, como por ejemplo la revisión del protocolo de protección del patrimonio histórico, que data de 2001, que propone ERC, o la creación de un plan para preservar el patrimonio histórico, natural y arquitectónico de la ciudad en consenso con la ciudadanía, como sugiere ECP.

Dos modelos de ciudad

La conservación de la zona agrícola, en el caso del PDU, ha hecho que se visibilicen dos maneras diferentes de entender la posición estratégica y el potencial de la segunda ciudad de Catalunya. Por un lado, la de la oposición, que pide frenar el crecimiento de la ciudad para evitar saturarla, y por el otro, la del Gobierno, que quiere incentivar el turismo y seguir atrayendo negocio, en aras de generar más riqueza.

De ahí proyectos como el PDU o el reciente anuncio de la creación de una "segunda plaza Europa" al norte de la ciudad, en la zona de Can Rigalt. Marín alude precisamente al "éxito" de la primera transformación de la Granvia para impulsar esta segunda fase, el PDU, que permitiría la creación de 20.000 puestos de trabajo y ayudaría a situar en la ciudad "el gran polo sanitario biomédico del sur de Europa", según defendía la propia alcaldesa en una entrevista a EL PERIÓDICO el pasado mes de marzo.

“Los nuevos hoteles nos permiten financiar las guarderías de L’Hospitalet”, apuntaba entonces Marín para destacar las bondades de este modelo de ciudad. Y lo cierto es que L'Hospitalet es una de las ciudades catalanas que más recauda en impuesto turístico, con más de 830.540 euros recaudados en el periodo 2017-2018, según datos de la Generalitat. Pero este modelo de ciudad también tiene, a ojos de la oposición, aspectos que perjudican a los vecinos. 

“Estos proyectos faraónicos son marca de la casa, pero nosotros consideramos que el modelo de ciudad se tiene que repensar, hacer una moratoria urbanística y abrir más espacios al aire libre, con más zonas verdes”, apunta Ana González, candidata a la alcaldía de L'Hospitalet En Comú Podem.

Cómo gestionar la densidad de L’Hospitalet

Coinciden con González la mayoría de grupos de la oposición, que aluden a la saturación de una ciudad que “creció de forma repentina y desordenada”, y que, con la llegada de más turistas y vecinos, podría colapsarse todavía más. “Somos una de las ciudades más densas de Europa, y teniendo servicios por dignificar y mejorar, no podemos pretender atraer a más población”, opina Sonia Esplugas, candidata del Partido Popular (1 concejal).

“Nosotros somos una formación liberal, y no estamos en contra de generar riqueza en la ciudad, pero no a costa de ir en contra de las personas”, apunta el portavoz de C’s, que tampoco se opone a proyectos como el de Can Rigalt, "siempre que se diseñen para las personas, no para poner cemento”.

“Hay que apostar por ser algo más que una franquicia hotelera que recoge todo lo que Barcelona rechaza”, defiende por su parte Antoni Garcia (ERC). Por ello, desde la formación se inclinan por “un modelo de economía diversificada”, que se apoye en el comercio local, la pequeña y mediana empresa y las nuevas formas de economía social y cooperativa.

Junts per L'Hospitalet, a favor pero con matices

El único grupo de la oposición que no se ha opuesto radicalmente al proyecto del consistorio y la Generalitat ha sido Junts per L’Hospitalet, cuyo portavoz, Jordi Monrós, puntualiza que está “a favor de hacer un PDU, pero que no tiene porque ser este”, en vista de la falta de consenso que ha generado.

Pese al apoyo -al menos parcial- de la formación al proyecto, en el último Pleno y para sorpresa del resto de grupos, Junts x LH votó a favor de acatar la resolución del Parlament de Catalunya -por tanto, de paralizar el PDU-, alegando que no está a favor de su paralización definitiva, pero sí de su reformulación.

“Defendemos la esencia genérica del Plan, pero apostamos por hacer una consulta ciudadana para reformularlo”, matiza Monrós, algo que descuadra con la firme posición del partido en la Generalitat. “A mí me pueden decir que mi partido está detrás, y no lo negaré, pero el PDU no se ha aprobado en este Ayuntamiento, por lo que desde Junts x LH no hemos votado nunca para que se apruebe” tal y como está, defiende.

En esta línea, el alcaldable reitera la necesidad de implicar a los vecinos en la configuración del proyecto, y alega que no se ha informado correctamente de "las virtudes" del plan a la población. “Solo hemos sido capaces de generar un debate de confrontación, de sí o no, y a la gente le llega más eso que las mejoras que podría suponer”, sostiene.

El PDU, posible línea roja de cara a futuros pactos

El posicionamiento de los ‘comuns’ respecto al PDU, que sigue en la línea con la firme oposición al proyecto que ha hecho en los últimos años Canviem L’H, la formación a la cual da continuidad L’Hospitalet En Comú Podem, resulta especialmente relevante de cara a la formación del futuro gobierno.

Y es que ECP podría ser la fuerza que abriera la puerta a un mandato en mayoría absoluta de Marín, si se planteara pactar con los socialistas. Preguntada por la incidencia que podría tener el PDU en este posible apoyo, Ana González se limita a destacar que “para nosotros es un elemento fundamental” y en señalar a las dos resoluciones del Parlament que piden paralizarlo y replantearlo.

“Evidentemente es un tema que está encima de la mesa y será un elemento importante”, añade la alcaldable de los ‘comuns’, “y nosotros siempre hemos defendido que si hiciera falta algún pacto, el proyecto de ciudad y el programa son claves para poder hacerlo”.

El resultado de las próximas elecciones, que L’Hospitalet encara con cifra récord de candidaturas, podría determinar el rumbo del PDU, teniendo en cuenta que, de cumplirse las previsiones, Marín podría salir reforzada y, por tanto, seguir adelante con el proyecto tal y como está. Desde el consistorio señalan, de hecho, que el plan sigue en marcha y que la idea es que la primera fase de las obras pueda iniciarse el año que viene. 

"Se está acabando de redactar y tenemos que llevar a aprobación el proyecto de soterramiento de la Granvia y la urbanización del Sector 1. La idea es que durante este año se aprueben definitivamente ambos proyectos y se puedan licitar las obras del soterramiento de la Granvia, que empezarían el año que viene, y de ahí empezar la redacción de los siguientes proyectos", apunta Francesc J. Belver.

Un posible pacto, sin embargo, podría forzar al PSC a ablandar su postura respecto a algunos puntos del PDU y abrirlo a consulta ciudadana, como pide la oposición. Quedará por ver si, tras dos mandatos con pocos avances, en esta se desencallará, de una forma u otra, este gran proyecto que podría marcar un antes y un después en L’Hospitalet.

Más noticias de l'Hospitalet en la edición local de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA