09 ago 2020

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Cinco claves para el futuro de progreso de L'Hospitalet

Núria Marín

Ayer hice la conferencia de inicio de año, para esbozar el balance de la gestión municipal de este último año y, especialmente, para hablar de proyectos de futuro. Os haré un resumen para que conozcáis el contenido de mi conferencia de ciudad, pero al final de estas líneas os dejo dos enlaces, uno en la transcripción de mi intervención y otro en la nota de prensa que ha emitido el ayuntamiento.

Hace tres años, en la primera conferencia de LHsuma12, cuando empezamos a andar en la tercera transformación de la ciudad, me comprometí a tres cosas que hoy se puede comprobar que hemos cumplido: no hemos hecho recortes enaquello imprescindible que los ciudadanos necesitan para no quedarse en el camino por culpa de la crisis; dibujar las líneas maestras para hacer de L'Hospitalet uno de los principales motores económicos del área metropolitana, y por último, luchar para poner las herramientas necesarias para que esto fuera posible.

L'Hospitalet ha sabido salir adelante a pesar de que el Gobierno Central y la Generalitat han dado la espalda a los ciudadanos. Los ayuntamientos estamos muy solos dando respuesta a la ciudadanía. A la recentralización impulsada por el Gobierno Central se han sumado la paralización, los recortes y los impagos de la Generalitat.

Con las políticas conservadoras que otros gobiernos están llevando a cabo -en Europa, en España y Catalunya- cada vez hay más desigualdades. Este modelo de austericidio no me gusta, ni lo comparto. Por eso la forma de hacer en L'Hospitalet es del todo diferente. Sigo confiando en la política transformadora, la política que sueña construir un mundo más justo, igualitario y progresista.

En L'Hospitalet no nos resignamos a que haya pobreza. Con este objetivo hemos dedicado grandes esfuerzos a las políticas destinadas a gobernar el día a día. Algunos ejemplos pueden ser el Plan integral de la vivienda -el primero que se hizo en España de estas características- gracias al cual en un año, se ha podido evitar el desahucio de más de 100 familias, hemos conseguido que los bancos hayan puesto a disposición de la bolsa municipal de alquiler social casi un centenar de viviendas vacías, y se han hecho más de 200 contratos de alquiler social.

En L'Hospitalet hemos multiplicado por 9 la aportación a las becas comedor: se ha pasado de 200.000 euros en el curso 2011-2012, a inicios del actual mandato, a 1,8 millones de euros en 2014-15, y este año se han atendido más de 5.500 niños y niñas. El año pasado destinamos 3 millones de euros exclusivamente a proyectos de alimentación.

En los últimos años más de 1.000 personas se han beneficiado de los planes de ocupación, y con ello han recibido una ayuda económica y se han podido reciclar y recuperar la esperanza de encontrar una nueva oportunidad laboral. Con las empresas que se instalan en la ciudad o ganan concursos municipales firmamos convenios para que contraten parados de la ciudad. Estos son algunos ejemplos de cómo incidimos en los problemas que tienen muchos de nuestros vecinos y vecinas.

Este mandato hemos consolidado el modelo de participación y transparencia que hace tiempo preside nuestra forma de hacer. Tenemos una web municipal reconocida por la UAB con el 100% de los ratios de transparencia y el Consejo de Ciudad, los Consejos de Distrito y las mesas de participación sectoriales se han convertido en foros activos para testar qué quiere y qué opina la ciudadanía. Para escuchar y debatir, para proponer.

Cuando se planificó el Distrito Económico había gente que lo veía irrealizable. Ahora todo el mundo lo pone como ejemplo de planificación. Además de redistribución de riqueza, el Distrito Económico genera oportunidades en forma de empleo. Hoy en día, el mayor factor de cohesión es el empleo y en L'Hospitalet, a pesar de la crisis, hemos logrado convertirnos en un motor económico para el área metropolitana de Barcelona.

Los ingresos que el Ayuntamiento obtiene por las empresas instaladas  en la plaza de Europa y en el Distrito Económico de L'H los destinamos a construir equipamientos de barrio, a mantener programas sociales y servicios de atención a la ciudadanía. Aplicamos una forma directa de redistribución de la riqueza, este es el "modelo L'Hospitalet".

Continuamos avanzando en nuestro reto que gira alrededor del turismo, que viene a la ciudad para hacer negocios en las empresas y que asiste a los múltiples salones y ferias que, a lo largo del año, se celebran en el recinto de Fira de Barcelona Granvia L’H. Queremos que estas personas que duermen en la ciudad durante unos días se queden y disfruten también de la ciudad. En 2014 en L'Hospitalet hemos superado las 600.000 pernoctaciones en nuestros hoteles -que ya son 13- y estas personas se convierten en un cliente potencial, para nuestros comercios y restaurantes... Hoy L'Hospitalet es ya una de las diez primeras destinos turísticos de Catalunya, algunos trimestres, incluso, la segunda.

La transformación de la Granvia para convertirla en el eje del Distrito Económico, ha sido básica para entender L'Hospitalet de hoy. Pero esta transformación era incompleta, ya que faltaba llegar hasta el río Llobregat. Hemos esperado que llegara el soterramiento de las vías del tren, pero ya no podemos esperar más. L'Hospitalet debe seguir avanzando con vías o sin vías y así lo haremos, del mismo modo que no renunciaremos al sueño colectivo de ver un día un L'Hospitalet sin vías.

La Granvia desde plaza Europa hasta el río Llobregat dejará de ser una autopista para convertirse en una calle integrada en la trama urbana. Con la transformación de la Granvia ofrecemos también en Catalunya un espacio de desarrollo económico en el sector de la biomedicina. Es urbanismo al servicio de la transformación económica y social. Y lo haremos sin que ello cueste un euro a los ciudadanos de L'Hospitalet.

La segunda transformación de la Granvia es la oportunidad para conseguir una vieja reivindicación ciudadana: el acceso al río. Crearemos un nuevo pulmón verde: el parque de Can Trabal. Sus 25 hectáreas lo convertirán en el parque urbano más grande de toda el área metropolitana y permitirán conservar nuestro pasado agrícola y preservar el patrimonio, a través de la rehabilitación de las tres masías del entorno y, al mismo tiempo, integrar el río en la ciudad.

Continuamos avanzando en desarrollar el deporte porque es un activo para una ciudad que apuesta por los hábitos de vida saludable, pero también es una oportunidad económica y también avanzamos para convertirnos en una smart social city, para poner la tecnología al servicio de la calidad de vida de las personas.

Otro factor importante que expuse en la conferencia de ayer fue la cultura. Creemos que invertir en cultura es una manera de generar cohesión y de estimular progreso, pero también una estrategia para desarrollar la economía. Las industrias creativas son una oportunidad para la ciudad. Hoy en la ciudad tenemos más de 200 empresas con 1.500 trabajadores que facturan unos 300 millones de euros. Tenemos ya un gran potencial, por eso estamos convencidos de que tenemos margen de crecimiento y proyección de futuro. 
Porque apostamos por la cultura, crearemos el Distrito Cultural de L'H. Un área urbana central con industria cultural y creativa y espacios de programación cultural. Es imprescindible construir un modelo de beneficios y estímulos económicos que promueva el emprendimiento cultural y que a la vez anime y sea atractivo para la ciudadanía y para las industrias culturales y creativas.

El Distrito Cultural de L'Hospitalet es una propuesta que vincula tres conceptos que cualquier ciudad moderna debe tener en cuenta: urbanismo, economía y cultura.

L'Hospitalet no vive aislada, por eso necesitamos un área metropolitana que desarrolle el territorio con una visión conjunta. Nuestros competidores son los mercados internacionales y no las ciudades vecinas. Todos los proyectos que he mencionado tienen esta vocación metropolitana, de país. Son proyectos de ciudad, pero que a la vez superan el ámbito municipal.

Tal y como expresé ayer, en L'Hospitalet lo tenemos claro: tenemos pasado, tenemos presente y tenemos futuro. Porque sabemos de dónde venimos y dónde queremos ir. L'Hospitalet tiene vida y proyectos a corto y largo plazo.