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Tabernero: "El hospital Vall d'Hebron es mi barrio y su reforma lo hará más vecinal"

El jefe de Oncología del centro médico celebra la ambliación del recinto con la cobertura de la ronda

Carme Escales

Josep Tabernero,  jefe de Oncologia en Vall d Hebron, en el banco de sangre de este hospital.

Josep Tabernero,  jefe de Oncologia en Vall d Hebron, en el banco de sangre de este hospital. / LUAY ALBASHA

Poco antes de las siete de la mañana, el Smart eléctrico de Josep Tabernero Caturla (Barcelona, 1963) avanza por el norte de la ciudad, desde Can Caralleu, en Sarrià, hasta el Hospital del Vall d’Hebron, en Horta. Siempre en contacto con la montaña, el jefe de Oncología Médica y del instituto VHIO, que investiga el cáncer desde el reputado hospital, presidente desde enero de la Sociedad Europea para la Oncología Médica (ESMO), vive la ciudad desde ese mirador privilegiado al pie de Collserola. Desde allí, busca en equipo cómo curar el cáncer . Y además, Tabernero también dona aquí su propia sangre periódicamente desde los 18 años.

Su sangre le empezó a vincular a usted con el Vall d’Hebron.
El mismo día que cumplí 18 años, el 25 de octubre, vine a donar sangre. Mis padres y abuelos lo hacían y yo sentía que era una obligación de cara a la sociedad. La Hermandad de Donantes de Sangre de la Seguridad Social era toda una institución. 

También lo es el hospital en el que prácticamente ha hecho su vida.
Sí. Empezó siendo puramente quirúrgico y luego fueron introduciéndose especialidades médicas. Hoy es un hospital mucho más próximo a la gente, y referente en investigación. Gracias al doctor Josep Baselga, con quien creamos el VHIO, y a mecenas como la Obra Social La Caixa podemos abrir mucho la ventana a las respuestas sobre el cáncer.

¿Cómo vive la ciudad desde ahí?
Realmente he vivido la ciudad siempre desde el norte. Soy del barrio de La Salut (Gràcia) y sigo viviendo y trabajando junto a la montaña. Como gran aficionado a ella [ha superado dos veces los 4.810 metros del Mont Blanc], me conozco todos los caminos de Collserola para llegar a Vallvidrera y a Sant Cugat. Lo que muchos no saben es que bajo la gasolinera de la Arrabassada están los restos del primer hospital medieval de leprosos de la ciudad. Quedan cuatro piedras. La cultura, exposiciones y conciertos, sí que me llevan más al centro.

¿Qué lugares frecuenta más en su día a día desde el hospital?
Can Travi Nou, el restaurante en una casa pairal entrañable. Sus garbanzos con bogavante y el steak tartar me gustan mucho. A la carretera de las Aigües voy a menudo a correr, o en bicicleta. Y para el Banc de Sang i Teixits siempre reservo un tiempo de mi agenda cada mes o cada dos semanas, según la época. 

¿Siente conexión con el barrio?
Mi barrio es el hospital, y su reforma lo hará más vecinal, porque eliminará barreras. Al cubrir la Ronda, ganará espacio  y será más accesible para los ciudadanos. 

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