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HORTA-GUINARDÓ

Un plató sin salas de cine

Vecinos de uno de los distritos más filmados lamentan la falta de butacas para ver películas

Luis Benavides

En las últimas tres décadas Horta-Guinardó ha servido de plató para más de 40 largometrajes, incluida una docena de producciones internacionales como El Perfume o Biutiful. Solo Ciutat Vella y Sant Martí acumulan más días de rodaje en sus calles. Paradójicamente, si ahora aparece en la cartelera otra película rodada en el distrito, sus vecinos deberán salir fuera para verla por falta de butacas.

El último cine de Horta-Guinardó, el Lauren Horta (paseo de Maragall, 415), cerró en julio del 2014 para convertirse en un gran supermercado. «Hace unos años, el barrio de Horta tenía cinco cines. Ahora solo queda la pantalla gigante del centro de los Lluïsos d'Horta, pero pasan películas infantiles», explica el historiador Roberto Lahuerta, autor del libro Barcelona tuvo cines de barrio, publicado recientemente.

La desaparición de los cines de barrio, explica Lahuerta, es un fenómeno tristemente generalizado.«En mi libro hablo de los 123 cines de barrio que tuvo la ciudad. No tenían nada que ver con los multicines que hay ahora en grandes superficies como el Heron City o La Maquinista. Todo era más familiar y conocías al portero. De este tipo solo queda el Maldà (calle del Pi, 5) de Ciutat Vella», explica el historiador.

EL IVA CULTURAL

Muchos vecinos de Horta se sienten coresponsables del cierre de sus cines y lamentan ahora la pérdida. «Estuve en las últimas sesiones del Lauren Horta, que antes era el Cine Dante. Recuerdo ver Ocho apellidos vascos, con otras 10 personas. Entiendo que cerrasen», explica Maria Rosa Graell. Otros vecinos, como Montse Gistall, culpan a «los políticos» como principales culpables. «No puede ser que traten la cultura como un lujo. Con un IVA tan elevado la gente no puede ir al cine», afirma Gistall.

El Cine Venecia, que ahora ocupa la Iglesia de Cristo (Dante Alighieri, 18), tenía 1.500 butacas entre platea y anfiteatro. «Al cerrar todos los cines del distrito no solo perdemos salas donde se proyectaban películas, también perdemos grandes espacios para reunirnos», lamenta Joan Termes, vocal de cultura de la Associació de Veïns i Veïnes d'Horta.

Termes considera que el Ayuntamiento perdió una gran oportunidad al dejar escapar el Lauren d'Horta. «Ahora podría ser un una gran sala de actos. El último Consell de Barri, por ejemplo, se hizo en el Centre Cívic Matas i Ramis y estábamos apretados», cuenta Termes.

FALTAN ESPACIOS  

La Associació de Veïns i Veïnes d'Horta envidia otros barrios con grandes espacios recuperados. «En otros distritos se han podido dinamizar fábricas obsoletas, como el Fabra i Coats. Aquí solo había pequeños talleres», recuerda Termes, quien insta al Ayuntamiento a recuperar cuanto antes la Casa del Fotògraf, en la plaza de Eivissa. «Solo está catalogada la fachada. Se podría vaciar y usar una de las plantas, con capacidad para 100 personas, para pasar películas», explica Termes.

La Casa del Fotògraf aparece entre los proyectos de Barcelona en Comú como hotel de entidades con gestión cívica. 

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