30 sep 2020

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El Tour de Francia 2020 comienza este sábado en Niza, en la capital de la Costa Azul. Y lo hace dos meses más tarde de su fecha programada inicialmente, en julio, en el mes ciclista por excelencia. Nunca en la vida la gran cita mundial del deporte del pedal había empezado tan tarde. Nadie podía imaginar el otoño pasado, cuando se presentó la prueba en París, que hasta el 20 de septiembre el gran triunfador de la carrera no se pasearía de amarillo por los Campos Elíseos. Y, de hecho, incluso ahora, hay temor, hay intranquilidad y preocupación por los rebrotes en Francia y, sobre todo, por saber si será posible terminar la carrera.

Las burbujas se rompen con un simple alfiler. Explotan y desaparecen en décimas de segundo. Una mínima irresponsabilidad en un pelotón formado por 176 corredores, pero con otras 500 personas en el entorno más íntimo (entre técnicos y auxiliares), puede causar un seísmo de dimensiones considerables; a pesar del distanciamiento y las medidas de seguridad que se están tomando. Todos saben que el maldito Covid-19 no anda con bromas a la hora de infectar.