30 sep 2020

Ir a contenido

Cincuenta y siete años después de que Martin Luther King soñara con un país más justo en las escaleras del Memorial Lincoln, miles de personas volvieron a tomar la explanada del National Mall para reclamar esa justicia nunca completada. Aunque los avances desde entonces son innegables, la brecha económica y el viejo racismo están lejos de haber desaparecido. Ya no se lincha rutinariamente a los afroamericanos ni aparecen colgados de los árboles con una soga en el cuello, pero cualquier día son susceptibles de morir brutalmente al cruzarse con la policía. “Queremos cambio porque la vida de los negros sigue estando bajo permanente amenaza. Son ya 400 años de opresión y se tiene que acabar hoy”, decía Brianna Barret, una activista negra de 25 años llegada desde Nueva York.