08 jul 2020

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Hubo un tiempo, antes de la crisis del 2008 y del huracán digital, en que un escritor superventas, pero superventas de verdad, podía aspirar a una cifra de ventas con siete dígitos solo en el mercado español. Uno de los últimos que escalaron esa cima en los buenos tiempos y pugnaron después para seguir en lo alto en los malos fue Carlos Ruiz Zafón, fallecido a los 55 años en Los Ángeles tras batallar durante los dos últimos años y medio con un cáncer. Pocos han encontrado la fórmula que hizo de ‘La sombra del viento’ un fenómeno de masas. La de Ruiz Zafón incluía un mundo propio (una imaginaria y brumosa Barcelona). La reivindicación romántica del mundo del libro y la literatura de género, folletinesca, gótica, fantástica  o detectivesca. La capacidad de alcanzar varios nichos (desde el de las lecturas recomendadas en secundaria al lector que se sentía recompensado navegando por sus esdrújulas sentencias o humoradas). El aura del éxito internacional. El apoyo entregado e incondicional de sus editores, que le hicieron presentar sus últimos tres libros en el Palau de la Música, el Liceu y el templo expiatorio del Tibidabo.