26 oct 2020

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La proliferación del narcotráfico de marihuana en Catalunya, convertida desde hace años en el principal territorio productor y exportador de esta droga al resto de Europa y en el nido que eligen organizaciones criminales extranjeras para lucrarse con este negocio, amenaza con corromper a la sociedad catalana, tal como concluía un informe de los Mossos d’Esquadra, avanzado por EL PERIÓDICO. Un riesgo que recae sobre estructuras públicas como los cuerpos policiales o los poderes políticos pero también sobre el ciudadano normal, tentado como el resto por un negocio fácil que reporta ingresos en un contexto de crisis económica. Existen varias circunstancias ya conocidas que explican este fenómeno –un Código Penal más laxo que en el resto de países, una ubicación geográfica idónea o una percepción social condescendiente con los peligros reales que conlleva el boom, entre otros– pero un solo motivo: da mucho dinero. Por eso la policía catalana, en una lucha que cada vez exige más recursos de seguridad, apunta al bolsillo de las mafias.