10 jul 2020

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Con cabreo, resignación, incredulidad o impotencia, miles de barceloneses anónimos afectados por la cancelación del congreso mundial de telefonía móvil trataban de encajar hoy jueves el chasco. Una desilusión que afecta a la moral (cunde la sensación de injusticia), pero en especial a los bolsillos populares. Porque más allá de las macrocifras de la evaporación de 47 millones de euros para los hoteleros, 40 de los restauradores, 14 de los apartamentos turísticos, u otras expectativas con muchos ceros en el caso del ocio nocturno, el transporte y el comercio, se esconden las minicifras de muchas economías domésticas. Con nombre y apellido.