¿Cimientos para el futuro?

Niños participan en una escuela de verano en el barrio de Carrefour, Puerto Príncipe.

Niños participan en una escuela de verano en el barrio de Carrefour, Puerto Príncipe. / BORJA MONCUNILL

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Caminando por Puerto Príncipe no es fácil identificar las huellas del terremoto, salvo algunas grietas profundas en los edificios más cercanos al centro de la ciudad. Cinco años después, las grúas y andamios que salpican el paisaje invitan a pensar que la capital haitiana parece estar recobrando su pulso. Sin embargo, resulta complicado valorar hasta qué punto el país puede mirar al futuro con esperanza.

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El 70% de la población aún no dispone de una vivienda digna y los planes de realojamiento ejecutados hasta la fecha arrojan más sombras que luces. La mayoría de los haitianos tampoco tiene acceso a salud y educación. La falta de redes de saneamiento, que solo cubre al 27% de los habitantes, multiplica el riesgo de contraer enfermedades. Todo ello en un país que, desde hace muchos años, se ha visto afectado por la extrema fragilidad del Estado y los continuos conflictos por el poder político. Por tanto, el reto de la reconstrucción no sólo significa centrarse en mejorar la planificación urbanística. También debe incluir la lucha contra la desigualdad y un enorme esfuerzo por ampliar la cobertura de los servicios públicos.

Nos marchamos de Puerto Príncipe con la sensación de que aún falta un largo camino para que los haitianos puedan disfrutar de un hábitat digno. Ahora toca hacer las maletas y volver a casa. En las próximas semanas recopilaremos todo lo vivido para contarlo en el especial 'El reto de la reconstrucción', que EL PERIÓDICO publicará a partir de octubre.