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INNOVACIÓN

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La creatividad a golpe de dispositivos cerebrales

El dispositivo inalámbrico desarrollado por el emprendedor Balder Onarheim busca estimular la inventiva a través de la neuroestimulación con electrodos

Una persona utiliza el ’braineable’ PlatoWork para mejorar su creatividad.

Una persona utiliza el ’braineable’ PlatoWork para mejorar su creatividad.

El miedo al folio en blanco. El mínimo ruido que nos distrae. La idea que no llega a nuestra cabeza. Si la creatividad es uno de los rasgos humanos por excelencia, hay momentos en los que las ideas no fluyen ni nos concentramos. Momentos en los que, sencillamente, el cerebro no nos acompaña.

El investigador asociado de la Universidad Técnica de Dinamarca, Balder Onarheim, combina la neurobiología, que examina el funcionamiento del sistema nervioso y su influencia en nuestro comportamiento, con el estudio de la creatividad para ponerle remedio. El resultado es PlatoWork, un dispositivo que asegura “empujar” al cerebro a centrarse en la tarea que realiza en ese instante. El casco, que podría definirse como un 'brainable', se pone sobre la cabeza y transmite microcorrientes a través de unos electrodos para alentar determinadas áreas cerebrales. Famosa como neuroestimulación no invasiva, esta técnica de estimulación transcraneal con corriente directa ha probado ser útil en casos como el insomnio, la depresión y el adiestramiento cognitivo.

“La neuroestimulación funciona, aunque no es mágica”, apuntan desde PlatoScience, la 'start up' fundada por Onarheim y desde la que desarrolla el producto. Nuestro cerebro cumple con su función y las neuronas producen señales eléctricas. Lo que PlatoWork hace, explica Onarheim, es facilitar que esas descargas se produzcan en las zonas del cerebro recomendables. El dispositivo, que es inalámbrico, se conecta a través de bluetooth con un teléfono inteligente con el que, a través de la aplicación pertinente, puede elegirse el modo perfecto de estimulación requerido. 

Ensayos en un laboratorio

A lo largo del desarrollo del producto, Onarheim y su equipo han realizado 67 ensayos con 39 sujetos, pero todos en un laboratorio. Según el equipo, los resultados cualitativos (los sujetos aseguraban percibir una mejora) fueron buenos. Los resultados cuantitativos, en cambio, cambiaron, algo que en PlatoScience atribuyen a las características particulares de cada individuo.

Onarheim busca llevar ahora el dispositivo al mercado y, por su lado, validar fuera de laboratorio el producto con la retroalimentación de los clientes del servicio. La primera versión comercial ya puede reservarse por unos 250 euros. ¿Existe el riesgo entonces de que se convierta en un placebo? Onarheim defiende la calidad de las investigaciones neurobiológicas. Aun en caso de que con alguien no funcione, apunta, solo ponerse el casco ya sería una resolución premeditada y activa para cambiar un hábito.

Para Onarheim, es la solución a muchos de nuestros inconvenientes. Sin embargo, al tiempo que un niño es capaz de imaginar mundos enteros, un adulto ya no. La creatividad, como tantas otras cosas, se reduce con los años. Encontrar la forma de mantenerla, de lograr que ese pequeño que fue vuelva nuevamente, es para Onarheim el paso inicial para un futuro mejor. El resto, queda en nuestros cerebros.

Fuente: Opinno, editora de MIT Technology Review en español

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