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UNA ENTIDAD DE GRÀCIA

Aventura en los genes

El Club Excursionista de Gràcia lleva 95 años dedicado a la vertiente más popular y cultural del deporte de montaña

La asociación recibe un premio por su primer 'espeleódromo'

ANNA ROCASALVA

Práctica 8Rocódromo del Club Excursionista de Gràcia.

Práctica 8Rocódromo del Club Excursionista de Gràcia. / ROGER PLA

En una casa del Pasaje Mulet se esconde un espeleódromo de 18 metros de longitud. Se trata de una cueva vertical, única en el sur de Europa, que reproduce las condiciones de una cavidad real. Y es que en este encantador callejón del barrio de El Putxet i el Farró se encuentra la sede del Club Excursionista de Gràcia (CEG), cuyos socios llevan la aventura en la sangre. "Para entrar en la cueva hay que subir al tejado de la casa", exclama emocionado el presidente del CEG, Ricard Martínez.

La remodelación del rocódromo y la construcción del espeleódromo en el patio interior de la sede les ha valido el premio Nit de l'Esport a la mejor iniciativa social ligada al deporte de Gràcia. Pero este no es el único reconocimiento que ha obtenido el CEG. A lo largo de sus 95 años de historia, ha sido homenajeado con la Creu de Sant Jordi y la Medalla de Honor de la Ciutat de Barcelona. Porque, según explican sus miembros, el Club Excursionista de Gràcia va más allá del deporte.

Fundado por Josep Buch, Jaume Martorell y Agustí Sobrevia, tres jóvenes interesados en el excursionismo y la cultura, el CEG nació bajo el nombre de Grupo Excursionista Mai Enrera en 1922. "Lo de Mai Enrera viene porque los de Gràcia somos muy tozudos", bromea Joan Alarcón, miembro del Equipo Especial de Escalada. Una prueba de ello es que nunca se corrigió la falta de ortografía de la palabra enrera (por enrere), que se ha mantenido como guiño en la cabecera de la revista del club. O que cuando trasladaron la sede al pasaje de Mulet, los socios acordaron que seguían perteneciendo al distrito de Gràcia aunque les separasen unos metros de esa circunscripción.

"Somos una entidad sin ánimo de lucro basada en el deporte de montaña y el excursionismo en todas las variantes", afirma el presidente. "Pero descartamos la competición e incorporamos los elementos culturales y populares ligados al ejercicio", añade. Por ejemplo, cada año el CEG organiza la Matagalls-Montserrat, una travesía de 24 horas en la que no hay clasificación y todos los socios reciben un premio.

Descubrimientos

A lo largo de su historia, el Club Excursionista de Gràcia ha sido pionero en muchos ámbitos, como la fundación del Grupo Especial de Escalada, en el 1941, "el único de estas características en toda Catalunya", dice Alarcón; o la actividad arqueológica, cesada en los años 80, pero cuyos hallazgos pueden admirarse en varios museos de la geografía catalana. "Descubrimos un horno ibérico de 2.500 años durante una salida de domingo -explica la arqueóloga y socia veterana Dolors Lázaro-. Y la cueva Meravelles, con restos humanos dentro de urnas preneolíticas".

Pero el espíritu aventurero del CEG vive en todas sus diez secciones, desde la bicicleta de montaña hasta el esquí y, sobretodo, en el Grupo de Investigaciones Espeleológicas, "un deporte-ciencia", según su presidenta Lala Laheras, porque descubre y estudia cuevas inexploradas. "Nosotros, los excursionistas, abrimos la puerta a la arqueología, la exploración, la investigación, la botánica... -concluye Lázaro-. Salimos al mundo y dijimos: ¡Cuántas maravillas!".

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