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UNA ENTIDAD DE GRÀCIA

La Miranda, la casa de todos de La Salut

La Miranda ofrece una amplia gama de talleres en una vivienda burguesa de La Salut desde hace 14 años

Los socios también ceden su espacio exterior a oenegés y colegios

SÍLVIA ALBERICH / BARCELONA

Desde una posición privilegiada y unida al Park Güell, La Miranda (palabra de origen latín que significa "digna de ser admirada") ofrece unas vistas privilegiadas de Barcelona. Una casa de dos plantas construida en 1928 acoge desde el 2002 a una entidad privada del barrio de La Salut de Gràcia que desea ser un lugar de convivencia entre los vecinos. "La asociación La Miranda nació con la idea de ofrecer a nuestro barrio cultura, música, teatro y distintas actividades en un espacio abierto. Además, somos la única entidad privada de La Salut", matiza su vicepresidente, Arnau Mata.

La Miranda es una entidad singular, empezando por su ubicación, en lo alto de la ciudad, y porque, a diferencia de la mayoría de asociaciones barcelonesas, situadas en locales, ésta se halla en la bonita casa de una familia burguesa.

'OKUPADA' Y ESCUELA

Una vez construida la casa, se bautizó como La Miranda. En 90 años, el inmueble ha tenido distintos usos. "Fue una casa okupa, luego una comuna donde convivían personas con ideología de izquierdas y más tarde se convirtió en una escuela de primaria. En 1991, un grupo de jubilados del barrio crearon la fundación Panteres Grises, que fue la antesala de nuestra entidad", recuerda Josefa Lana, Pepi, la tesorera de esta asociación de La Salut.

Después de dos décadas gestionada por un grupo de gente mayor, en el 2002 se constituyó La Miranda, un lugar de reunión de vecinos del barrio y de fuera de éste. Sin embargo, no fue hasta hace cinco o seis años cuando la entidad dio un giro importante y empezó a tener más presencia. "Hemos realizado una amplia difusión, a través de las redes sociales, de la organización de eventos y de la puesta en marcha de nuevos e interesantes talleres, que ha provocado una reapertura de la entidad al barrio", detalla Mata.

Entre los variados talleres que ofrece la entidad se encuentran los de capoeira, uno para prevenir y mejorar la memoria, otro de danza contemporánea, uno de teatro y otro de yoga. Christine Broit, una alemana de 32 años afincada en el barrio, es una de las alumnas del taller de yoga. "Al trasladarme con mi marido a este barrio nos topamos con La Miranda -cuenta Broit-. Entré para ver qué era y me informé sobre las clases de yoga, a las que asisto desde hace meses".

EN FAMILIA

Broït afirma sentirse encantada con la profesora. "Además aquí se establecen relaciones muy cercanas, somos como una familia, y no sólo hago yoga, sino que participo en otras actividades que se organizan en La Miranda", explica.

Tras 14 años de trayectoria, la entidad sigue abriéndose al barrio y proponiendo nuevas iniciativas. "Queremos que La Miranda no sea un sitio de paso, sino un punto de encuentro entre distintas culturas y un espacio vivo en un barrio tranquilo y poco activo, pero que se está rejuveneciendo", afirma Mata.

Entre otras acciones, la entidad cede parte de su espacio exterior a varias oenegés para que realicen distintas tareas. "Y también a un colegio del barrio para que los niños hagan una actividad extraescolar en inglés", concluye el vicepresidente.

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