UN VECINO DE GRÀCIA

Isak Férriz, actor: "La tradición vecinal ayuda a no perder la esencia de Gràcia"

El actor que hacía de tatuador en la serie 'Cites' de TV3 explica su especial relación con el barrio donde reside

El tatuador que buscaba amor en la serie 'Cites' (TV3), Isak Férriz, nació en Andorra la Vella, pero reside en el barrio de Gràcia, donde nacieron sus padres y sus dos hermanos mayores y donde vivió la familia antes de que se trasladara a vivir al país pirenaico.

En triciclo  «Iba de Reig i Bonet a Escorial»LA MADRE DE FÉRRIZ NACIÓ  MUY CERCA DE LA PLAZA DE LA ROVIRA A LA QUE SU ABUELA LO TRAÍA A CORRER CON SU TRICICLO. «PERO TENÍA MIS LÍMITES»

En triciclo «Iba de Reig i Bonet a Escorial»LA MADRE DE FÉRRIZ NACIÓ MUY CERCA DE LA PLAZA DE LA ROVIRA A LA QUE SU ABUELA LO TRAÍA A CORRER CON SU TRICICLO. «PERO TENÍA MIS LÍMITES» / ÁLVARO MONGE

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CARME ESCALES / BARCELONA

Para un niño de diez años, que creció entre montañas del Pirineo, vivir «en un lugar en el que, detrás de una esquina, las casas continuaban y continuaban» era algo indeseable. Así era como Isak Férriz (Andorra la Vella, 1979) imaginaba de pequeño cómo debía ser la vida, todo el año, en una ciudad tan grande y con tantísimas calles como Barcelona.

Él bajaba a la ciudad a veranear. Sus amigos y compañeros del equipo de baloncesto, sus padres y sus hermanos estaban en Andorra. «Hasta los diez años, cada verano, del 1 al 31 de agosto, venía a Gràcia», explica el actor que interpretó al personaje de Martín Vargas, el tatuador de Cites (TV3), la serie que a principios del próximo año iniciará el rodaje de su segunda temporada.

«En la calle de Progrés vivía mi tía Carme, hermana de mi padre -rememora Férriz- Ella participaba de pleno en las fiestas de la calle. Y yo también, ayudando en lo que podía y disfrutando de todas las actividades festivas que se hacían», dice. «Y desde entonces, intento no perderme nunca las fiestas de Gràcia, aunque sea un solo día para pasear por las calles adornadas y asistir a algún concierto nocturno. Para mí era y es una cita especial».Vistas al Tibidabo 

 «A pesar del esnobismo que se le atribuye a Gràcia, en el distrito hay una tradición vecinal muy importante. Las asociaciones de vecinos, los ateneos, la vida en comunidad son un contacto que no se ha perdido en sus barrios. Y es eso lo que ayuda a no perder tampoco la verdadera esencia de Gràcia, el pueblo que fue», describe el vecino.

El actor andorrano, como la cabra, tira al monte. «Un ático, pequeñito, pero con vistas al Tibidabo» le elevó al norte del distrito. Desde el barrio de Vallcarca, Férriz siente la naturaleza mucho más cerca que si viviera en el Eixample. «Para mí el entorno natural es muy importante», afirma. Y, a pesar de vivir con esas vistas y tan cerca de Collserola, el actor asegura: «Siempre hay un momento en el que necesito salir a pisar la tierra y no el asfalto». Si de pequeño bajaba desde Andorra en busca de la ciudad, ahora escapa de la ciudad en busca de la relajación y el bienestar que las montañas y su gente de allí le proporcionan.

Hace unas semanas, Férriz participó como jurado en el Andorra Kids Film Festival. Igual que cuando actuó en su país con la obra El vigilant del no res, el actor se sentía «feliz de volver a casa». «Es algo que siempre me hace ilusión, pero si es de la mano de mi trabajo, todavía más», precisa. «Además, cuando actúo en Andorra le ahorro a mi madre tenerse que desplazar», añade.

Férriz vivió en Andorra hasta los 18 años. «Cuando estaba en segundo curso de BUP, una compañía de teatre de Puigcerdà vino a hacernos un espectáculo y sentí que aquello era lo que yo quería hacer el resto de mi vida: ir por los pueblos explicando historias, jugar a modificar el ánimo de la gente, del mismo modo que el teatro me modificaba a mí como actor», puntualiza.

«En Barcelona estudié en la academia Nancy Tuñón y mi primera actuación fue en Gràcia: Sirenas en alquitrán, de Cristina Lügstenmann. La hicimos en el desparecido teatro Artenbrut (Perill, 9)», relata el tatuador en la ficción de Cites, que confiesa que adora estos dibujos en la piel, aunque él no los lleva. «Me gustan mucho. Si no los llevo, aún, es por cuestiones de trabajo. Tapar un tatuaje con maquillaje supone más horas de proceso», precisa.

Vínculos especiales

Férriz, que protagonizó la serie Serrallonga, de TV3, es consciente de que en su elección de Gràcia para vivir tiene motivos sentimentales. «Es como si hubiera tenido el síndrome del emigrante. Necesité regresar en busca de mis raíces», dice. Las compras en el mercado de la Travessera empujando el carro de su abuela paterna y sus cafés y cervezas en las terrazas de Gràcia son recuerdos que ahora revive como vecino. Un vecino que sube al Tibidabo a pie y recorre el Parc del Carmel para desconectar, tanto como lo hacen sus tiros con dos equipos de baloncesto en Sants i en el Guinardó.

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A mediados de enero, Férriz actuará en la sala Flyhard de Sants junto a Nausicaa Bonnín en la obra de Carol López, Sunday Morning. Y en el cine, lo veremos interpretar el próximo año a un preso republicano en la Segunda Guerra Mundial, en la coproducción belga-catalana-gallega Lobos Sucios, ahora de gira por festivales del mundo.

Antes, el fundador de las producciones de Rupert (www.rupertfilms.com), donde dirije, monta y actúa en trabajos como la película Pyrene, una tragedia disfrazada de drama en busca de financiación, actuará en la sala Beckett de Gràcia. Será del 12 de noviembre a 6 de diciembre en la obra Snorkel, dirigida por Aleix Fauró.

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