Fallecido a los 82 años
Quién era Carl Thomas Dean, el discreto marido de Dolly Parton con el que estuvo casada 60 años
La pareja no tuvo hijos. Y a él se le debe la historia de celos detrás del éxito 'Jolene', que la cantante escribió en 1973, cuando su esposo comenzó a visitar a una empleada de banca pelirroja
Santa Dolly Parton de América, retrato de un icono global más allá del country, de la A a Z

Dolly Parton y Carl Dean, el día de su boda, el 30 de mayo de 1966. / EPC

Recuperamos esta biografía del marido de Dolly Parton, publicada originalmente el 4 de marzo de 2025.
La famosa diva del country, Dolly Parton, ha informado a través de su perfil de Instagram que su esposo, Carl Thomas Dean, propietario de un negocio de pavimentación de carreteras de asfalto en Nashville (Tennessee), ha muerto. Llevaban 60 años casados y a pesar de la fama mundial de la cantante, él prefirió permanecer al margen de los focos y hasta se llegó a dudar de que estuvieran casados y hasta se dijo que era un "fantasma", pues casi no hay fotos de ellos dos juntos. La pareja no tuvo hijos. Y a él se le debe la historia de celos detrás del éxito 'Jolene', que la cantante escribió en 1973, cuando su marido comenzó a visitar a una empleada de banca pelirroja.
"Carl y yo pasamos muchos años maravillosos juntos. No hay palabras que puedan describir el amor que compartimos durante más de 60 años", ha escrito la intérprete, compositora, actriz y productora, de 79 años, en un mensaje en las redes sociales.
A Dean, que tenía 82 años de edad, le sobreviven además sus hermanos Sandra y Donnie, de acuerdo en el mensaje, en el que pide privacidad para la familia e indica además que su esposo será despedido en una ceremonia privada.
Amor en la lavandería
Dolly Parton conoció a Carl Dean a los 16 años, cuando la joven que despuntaba en los festivales de iglesias y graneros de los Apalaches se trasladó a Nashville, donde la fichó la discográfica Monument Records. Al día siguiente de llegar a la ciudad, conoció a su futuro marido en una lavandería. Fue un flechazo, tal como cuenta la periodista Beatriz Navarro en 'Dolly Parton, un retrato americano' (RBA): ella esperaba a que acabase su ciclo de lavado y salió afuera a tomar el sol. "Un chico que iba en un Chevrolet le dijo que se iba a quemar", y al poco empezaron a salir; y pronto se comprometieron. Se casaron el 30 de mayo de 1966. "Ella le dejó claro que no se quedaría en casa", relata la autora.
Ni la artista adoptó el apellido de su esposo ni él la acompañó en sus giras. La última vez que se le vio en público fue en la portada de 'My Blue Ridge Mountain Boy’ (1969): Carl es el apuesto chico con camiseta de leñador que sale en la portada de 'My Blue Ridge Mountain Boy' (1969), alto y con cierto aire a Gregory Peck.

Portada del disco de Dolly Parton 'My Blue Ridge Mountain Boy’, publicado en 1969. El chico de la camisa de cuadros es su marido, Carl Dean. / EPC
"Casada y soltera a la vez"
"A Carl le gustaba dejarme estar casada y soltera a la vez", ha contado alguna vez la cantante.
Mientras ella se recorría los mejores escenarios del country del país, él se quedaba en casa, en Nashville, donde dirigía una pequeña empresa familiar de asfaltado. A veces la visitaba en sus giras, pero nunca se dejaba ver en público. Ni siquiera algunos de los más estrechos colaboradores de la cantante lo llegaron a ver nunca.
En aquellos años se alimentó un bulo de que en realidad Carl no existía, o que era la tapadera para ocultar una supuesta bisexualidad de la cantante, y que su auténtico amor era una amiga de la infancia llamada Judy. "No es mi amante, nunca lo ha sido. Pero estamos tan unidas y vivimos tan cerca que estoy más cerca de Judy que de Carl. Si fuéramos amantes, no me daría vergüenza, pero solo diré que hay mucho amor entre nosotras... Me siento adulada por gustar a los gais, pero no soy gay", relató Partón en 'Vanity Fair' en 1991.
"No le interesa nada de esto"
Ante estas habladurías, lo máximo que ha llegado a explicar la cantante ha sido: "Conocí a mi marido antes de ser una estrella y a él no le interesa nada todo esto".
Según Navarro, en estos 60 años juntos el matrimonio ha disfrutado de su libertad y privacidad, y de pequeños placeres, como cenas con amigos, viajes en autocaravana y pícnics a orillas de algún lago de Tennessee. Al parecer, su secreto era "No estar mucho en casa"
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