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MAMARAZZIS

La prensa rosa, ¿en peligro de extinción?

Tenemos excedente de famosos: exitosos Influencers, hijos de, nietos de, con apellidos de pedigrí como Jules Janeiro o Kiko Rivera y hasta con sangre azul, como Victoria Federica. Pero una cosa es que hereden el foco y otra muy distinta es convertirse en un personaje capaz de sostener una historia interesante a lo largo de los años

La periodista Núria Marín.

La periodista Núria Marín. / RTVE

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Lorena Vázquez

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Llevamos años escuchando la misma cantinela: que la prensa del corazón está en crisis, que el papel cuché está herido de muerte y que los magacines rosas ya no tienen las audiencias de antaño. Sin embargo, basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de que la gran mayoría vivimos pegados al teléfono móvil y que somos más cotillas que nunca. Consumimos romances y rupturas, discursos de agradecimiento, perdón y queja y fisgamos la vida de los famosos a todas horas. En directo y en diferido, seguimos queriendo saber qué hacen nuestras celebrities y ahora nos basta una pequeña pantalla para chafardear lo que nos da la gana.

Famosos los hay a patadas, hasta los tenemos de nueva generación. Esta semana, nos hemos topado en la portada de ‘¡Hola!’ con Cayetana Rivera (la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Fran Rivera, para los que no estéis muy puestos). Una entrevista exclusiva de 8 páginas llenas de chorradas y lugares comunes. Recordemos que la joven había renegado de la prensa del corazón en varias ocasiones, siguiendo la incoherente estela de su papá. Pero cuando cobran y controlan el relato, ya no les parece tan reprobable lo de salir en la prensa rosa.

Lo dicho, tenemos excedente de famosos: exitosos Influencers, hijos de, nietos de, con apellidos de pedigrí como Jules Janeiro o Kiko Rivera y hasta con sangre azul, como Victoria Federica. Inevitablemente despiertan nuestra curiosidad, pero una cosa es que hereden el foco y otra muy distinta es convertirse en un personaje capaz de sostener una historia interesante a lo largo de los años. Nunca habíamos tenido tantos famosos y, al mismo tiempo, tan pocos personajes.

Algo que compartimos muchos periodistas del corazón es cierta desconfianza hacia el universo de los Influencers. Tienen millones de seguidores y audiencias brutales, pero, algunos de ellos, nos parecen personajes efímeros con más continente que contenido. Paciencia, nos estamos reciclando. Sabemos que no podemos seguir viviendo de los mismos nombres de hace treinta años. Estamos en tierra de nadie: entre una modernidad que aún estamos aprendiendo a entender y una nostalgia que ya no funciona como antes.

Mientras tanto, las secciones rosas televisivas buscan desesperadamente la fórmula perdida. La política es ahora quién se ha apropiado del espectáculo y sus tertulias tienen hoy más ingredientes del antiguo corazón que muchos programas rosas. Hemos cambiado los cuernos por la corrupción y las exclusivas de paparazzi por filtraciones interesadas. ¡Nos han robado el balón y nos ganan por goleada!

Sin embargo, no todo está perdido. Hay periodistas como Núria Marín o Javi Hoyos que están demostrando que el corazón puede informar sobre nuevos personajes y hablar otro idioma más natural y fresco, pero sin perder el olfato periodístico y el interés por generar exclusivas. Las Mamarazzis y muchos otros compañeros también lo estamos intentando.

El corazón no está en peligro de extinción, los que estamos en plena crisis existencial somos quienes llevamos años contándolo . Y reconocerlo, aunque escueza un poco, quizá sea el primer paso para lograr pasar de pantalla con una versión mejorada.

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