Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Apertura pop

Así es la nueva 'pop-up' de paseo de Gràcia con la que Etnia Barcelona celebra sus 25 años: color, arte mediterráneo, gaviotas y gafas con carácter

La firma fundada por la saga de los Pellicer en la capital catalana ha convertido el número 44 de la emblemática avenida en una oda al verano barcelonés, con intervenciones de Yosigo, Adriana Eskenazi y Ana Domínguez, monturas icónicas y mucho espíritu 'anartist'

La 'pop up' de Etnia Barcelona, en el número 44 de Paseo de Gràcia, estará abierta hasta diciembre.

La 'pop up' de Etnia Barcelona, en el número 44 de Paseo de Gràcia, estará abierta hasta diciembre. / EPC

Laura Estirado

Laura Estirado

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En paseo de Gràcia, a la altura del número 44, el verano se ha colado en un local con paredes de azul eléctrico, cortinas amarillas, gaviotas suspendidas en el aire y gafas que parecen pedir cámara lenta. Etnia Barcelona ha inaugurado su nueva 'pop-up' sin disimular la intención: convertir una visita de compras en una pequeña escena mediterránea, entre galería, 'souvenir' sofisticado y 'boutique' con ganas de jugar. Aquí el sol no solo está fuera; sino filtrado en las monturas, en los reflejos metálicos, en los guiños artísticos y en esa manera tan Etnia de recordar que unas gafas de diseño también pueden tener sentido del humor.

La 'pop up' de Etnia Barcelona, en el número 44 de Paseo de Gràcia, estará abierta hasta diciembre.

La 'pop up' de Etnia Barcelona, en el número 44 de Paseo de Gràcia, estará abierta hasta diciembre. / ETNIA BARCELONA

La apertura ha llegado en un momento redondo -y nunca mejor dicho, tratándose de Etnia- para la firma fundada por David Pellicer (Barcelona, 1978), que celebra sus 25 años convertida en uno de los nombres más reconocibles del 'eyewear' independiente. Su fórmula, aparentemente sencilla y en realidad muy difícil de copiar, mezcla gafas de diseño, obsesión por el color, materiales de calidad y una relación con el arte contemporáneo que no funciona como adorno, sino como lenguaje propio.

La tienda temporal de Etnia Barcelona es una oda al arte y al verano en la capital catalana.

La tienda temporal de Etnia Barcelona es una oda al arte y al verano en la capital catalana. / ETNIA BARCELONA

La 'pop-up' de Paseo de Gràcia, abierta durante seis meses -hasta diciembre-, se ha estrenado primero para la comunidad más cercana de la marca y ha completado su puesta de largo este miércoles, 17 de junio, con una apertura en la que el espacio ha desplegado todas sus instalaciones artísticas. El enclave tiene peso, no solo por estar en la milla de oro barcelonesa, sino porque el inmueble ha entrado también en la órbita empresarial de Etnia: un 'family office' vinculado a la compañía lo compró en marzo del año pasado, por cerca de 15 millones de euros, una operación que sumó 800 metros cuadrados de posibilidades a la avenida más deseada del retail local.

Un cabezudo con las gafas de la icónica marca recibe al visitante en la puerta de la 'pop-up' de Etnia Barcelona, en paseo de Gràcia 44.

Un cabezudo con las gafas de la icónica marca recibe al visitante en la puerta de la 'pop-up' de Etnia Barcelona, en paseo de Gràcia 44. / EPC

Una galería 'playera'

Pero lo interesante, una vez dentro, no es el músculo inmobiliario, sino el guiño. Etnia Barcelona ha convertido la tienda temporal en una especie de galería con ganas de playa. El espacio se ha planteado como una oda al verano en Barcelona. El fotógrafo Yosigo, la pintora Adriana Eskenazi y la directora de arte Ana Domínguez han firmado intervenciones exclusivas que reinterpretan el imaginario mediterráneo desde miradas distintas: la luz, el 'souvenir', el azul, el paseo, el humor visual y esa manera tan local de hacer que lo cotidiano parezca una escena.

La marca Etnia Barcelona ha desarrollado más de 500 referencias propias de color.

La marca Etnia Barcelona ha desarrollado más de 500 referencias propias de color. / ETNIA BARCELONA

El resultado no tiene el aire solemne de una exposición ni la frialdad de una 'boutique' de lujo. Hay algo juguetón, casi escenográfico, en esos pájaros que sobrevuelan las monturas, en los 'displays' plateados que parecen sacados de un rodaje, en las camisetas colgadas como si fueran recuerdos de vacaciones y en ese gran 'Greetings from Etnia Barcelona' que funciona como saludo y decorado.

Campañas de varias colecciones icónicas de la firma Etnia Barcelona.

Campañas de varias colecciones icónicas de la firma Etnia Barcelona. / ETNIA BARCELONA

Monturas icónicas

También hay espacio para algunas de las colaboraciones más icónicas de Etnia Barcelona, una firma que ha sabido acercarse al arte sin ponerse estupenda. En su historial aparecen nombres y universos tan distintos como Steve McCurry, Nobuyoshi Araki, Yves Klein, Jean-Michel Basquiat, David Bowie, Ignasi Monreal, el FC Barcelona o Mous Lamrabat. Y también capítulos recientes tan pop y surrealistas como su colección con TOILETPAPER, la revista-imaginario de Maurizio Cattelan y Pierpaolo Ferrari, que convirtió las gafas de sol en un objeto entre lo gamberro, lo hipnótico y lo coleccionable, como ya contó 'El Periódico' en esta pieza sobre Etnia Barcelona y TOILETPAPER. Su lema, #BeAnartist, resume bien esa actitud: el espíritu 'anartist', una palabra que mezcla artista y anarquista para definir a quien mira el mundo con creatividad, libertad y un punto de rebeldía.

Josep Pellicer, padre de David Pellicer, en el taller.

Josep Pellicer, padre de David Pellicer, en el taller. / ETNIA BARCELONA

Historia familiar

La historia viene de lejos. Antes del color, de las campañas internacionales y de las gafas convertidas en objeto de deseo, hubo una fábrica familiar. El abuelo de Pellicer, Fulgencio Ramo, trabajó en el sector óptico en Barcelona hasta abrir su propio taller en el Poble-Sec en los años 50. Después llegó la segunda generación, con Josep Pellicer, y finalmente David, que entró en la fábrica a los 17 años con una idea fija: crear una marca propia. Etnia nació en 2001 y en 2003 añadió Barcelona a su nombre, no como postal, sino como carácter: abierta, rebelde, creativa, imperfecta y luminosa.

David Pellicer (de pie) y su padre, Josep, los impulsores del negocio que en los 50 abrió el abuelo Fulgencio Ramo.

David Pellicer (de pie) y su padre, Josep, los impulsores del negocio que en los 50 abrió el abuelo Fulgencio Ramo. / ETNIA BARCELONA

Hoy la compañía está presente en más de 50 países, cuenta con más de 15.000 puntos de venta en el mundo y un equipo de más de 650 personas. Tiene sede en Barcelona y filiales en Miami, Vancouver y Hong Kong. Los números impresionan, sí, pero quizá lo más curioso es otro dato: la marca ha desarrollado más de 500 referencias propias de color. Es decir, que donde muchos ven azul, rojo o verde, Etnia ve matices, combinaciones, capas, transparencias y una oportunidad para evitar que la vida se vuelva beige.

La calidad también forma parte del relato, aunque aquí no se subraya con voz engolada. Sus monturas se trabajan con acetato natural de algodón y madera, titanio y lentes minerales con tecnología HD Colors. Todo ello en una marca independiente que diseña sus colecciones desde cero y controla el proceso creativo. Traducido al lenguaje de la calle: gafas con personalidad, pero también con oficio.

Suscríbete para seguir leyendo